Hay canciones que todo el mundo ha cantado a voz en grito sin saber muy bien qué estaba cantando. Cadillac Solitario es una de ellas, un tema que lleva décadas tatuado en la memoria colectiva y cuyo significado real Loquillo ha desvelado ahora en Lo de Évole.. La conversación ha ido mucho más allá de la música. Loquillo habló de sus orígenes, de cómo se posicionaba políticamente en los ochenta y noventa y del precio que pagó por ello, y también de las drogas, a las que resta importancia. Para él, lo único que importa son las canciones, y así lo dejó claro: «Yo creo que las canciones, cuando las cantas, dejan de ser tuyas. Mucha gente les da la intención que cada uno quiere ver».. Para ilustrarlo, relató una anécdota que no tuvo desperdicio. Alguien le preguntó en una ocasión por qué uno de sus estribillos decía «quiero ser una roca forestal». Se referían, cómo no, a Rock and roll star. Pero el momento más revelador llegó con el Cadillac: «Hay quien cree que Cadillac Solitario es un coche. Y a veces tienes que explicar que son todos aquellos sueños que nunca cumpliste».. Évole no salía de su asombro. «No me jodas», acertó a decir el presentador, que confesó sin pudor: «Yo soy de los tontos que se había imaginado un coche». La explicación de Loquillo no tardó en llegar: el compositor de la canción, Sabino Méndez, tuvo un 600, y no precisamente un Cadillac. «Es lo que había», zanjó.. Lejos del glamour americano que muchos habían proyectado en esa letra, Loquillo dejó el significado bien claro: «No deja de ser la historia de un amor que no se ha conseguido y de la ruptura». Décadas berreando una canción y resulta que el Cadillac nunca existió.
El músico desveló en ‘Lo de Évole’ el verdadero significado de uno de los himnos más coreados de la música española, dejando al presentador sin palabras.
20MINUTOS.ES – Televisión
Hay canciones que todo el mundo ha cantado a voz en grito sin saber muy bien qué estaba cantando. Cadillac Solitario es una de ellas, un tema que lleva décadas tatuado en la memoria colectiva y cuyo significado real Loquillo ha desvelado ahora en Lo de Évole.. La conversación ha ido mucho más allá de la música. Loquillo habló de sus orígenes, de cómo se posicionaba políticamente en los ochenta y noventa y del precio que pagó por ello, y también de las drogas, a las que resta importancia. Para él, lo único que importa son las canciones, y así lo dejó claro: «Yo creo que las canciones, cuando las cantas, dejan de ser tuyas. Mucha gente les da la intención que cada uno quiere ver».. Para ilustrarlo, relató una anécdota que no tuvo desperdicio. Alguien le preguntó en una ocasión por qué uno de sus estribillos decía «quiero ser una roca forestal». Se referían, cómo no, a Rock and roll star. Pero el momento más revelador llegó con el Cadillac: «Hay quien cree que Cadillac Solitario es un coche. Y a veces tienes que explicar que son todos aquellos sueños que nunca cumpliste».. Évole no salía de su asombro. «No me jodas», acertó a decir el presentador, que confesó sin pudor: «Yo soy de los tontos que se había imaginado un coche». La explicación de Loquillo no tardó en llegar: el compositor de la canción, Sabino Méndez, tuvo un 600, y no precisamente un Cadillac. «Es lo que había», zanjó.. Lejos del glamour americano que muchos habían proyectado en esa letra, Loquillo dejó el significado bien claro: «No deja de ser la historia de un amor que no se ha conseguido y de la ruptura». Décadas berreando una canción y resulta que el Cadillac nunca existió.
