Si algo han dejado claro las elecciones autonómicas de Castilla y León celebradas este domingo es que el Partido Popular ha sido el partido ganador y el más votado, tras subir cuatro puntos hasta el 35,4 por ciento de los votos y un total de 33 escaños.. También, que con este número de procuradores los populares se quedan lejos de los 42 que otorgan la mayoría absoluta y que por ello el único acuerdo de gobierno posible es el de PP y Vox, que sumarían 47, ya que una abstención del PSOE para facilitar que gobierne Mañueco en solitario sin Vox se antoja imposible y la suma de PP con los minoritarios de UPL (3), Por Ávila y Soria Ya, un escaño cada formación, no da.. Asimismo, el resultado de estos comicios en Castilla y León ha puesto de relieve que el bipartidismo parece que está de vuelta en esta comunidad, con una especial idiosincrasia donde sus habitantes no son muy dados a experimentos y no quieren más sobresaltos. Y es que los socialistas también han crecido en votos y escaños para dar oxígeno a un partido en horas bajas que sigue sin poder derrotar al PP de Feijóo en unas elecciones desde que el político gallego lidera al partido.. El PSOE suma dos representantes más a las Cortes que los que tuvo en 2022, quizás por la ayuda inestimable del partido Se acabó la fiesta (SALF), de Alvise Pérez, que con sus más de 17.000 sufragios impidió que al menos dos representantes se fueran para el partido del puño y la rosa en lugar de a Vox, como así ha reconocido el propio candidato de los de Abascal, Carlos Pollán, sobre todo el de Valladolid y el de Segovia.. Un bipartidismo que está más fuerte en la comunidad, gracias al crecimiento del PSOE y al hecho de que Vox, que aunque logra su mejor resultado y aumenta, ha sufrido un frenazo en la imparable ascensión con la que venía en los últimos meses de las elecciones extremeñas y aragonesas.. Los conservadores han sacado pecho de sus resultados, que es verdad que son mejores que en 2022, con un 1,29 por ciento más de voto y 17.000 sufragios más hasta los 14 escaños, pero tampoco es menos cierto que la sensación que tienen en Vox es de derrota al quedarse por debajo de las expectativas, que pasaban por superar el 20 por ciento de los votos. Un resultado que condicionará las negociaciones con el PP para poder formar gobierno por cuanto tendrán que bajar un poco en sus exigencias.. Además, otra de las cuestiones que dejan los resultados de estas elecciones es que se pone en entredicho el mantra de que los gobiernos pierden votos por el desgaste que sufren. El PP de Mañueco, que en la pasada legislatura gobernó durante la primera de esta con Vox y, en la segunda, en solitario y en minoría parlamentaria tras la marcha de los conservadores, no solo no ha perdido votos sino que los ha aumentado y ganado dos escaños.. Lo que también deja otra lectura en esta resaca electoral, que la mayor parte de los castellanos y leoneses han valorado positivamente la gestión realizada por el Gobierno de Mañueco, y especialmente en solitario, así como las propuestas de su programa electoral.. Finalmente, aparte de Vox, el auge del bipartidismo tiene otros damnificados: La izquierda a la izquierda del PSOE representada por un lado por Podemos, que pierde el escaño que tenía y desaparece de otro Parlamento regional en una caída a los infiernos imparable y, por otro, la coalición de IU-Sumar, cuyos simpatizantes han preferido votar al PSOE. Ni siquiera la suma de los votos de ambas formaciones les hubiera dado para sacar un escaño si hubieran ido en coalición.
Populares, socialistas yVox sacan pecho de sus resultados
Si algo han dejado claro las elecciones autonómicas de Castilla y León celebradas este domingo es que el Partido Popular ha sido el partido ganador y el más votado, tras subir cuatro puntos hasta el 35,4 por ciento de los votos y un total de 33 escaños.. También, que con este número de procuradores los populares se quedan lejos de los 42 que otorgan la mayoría absoluta y que por ello el único acuerdo de gobierno posible es el de PP y Vox, que sumarían 47, ya que una abstención del PSOE para facilitar que gobierne Mañueco en solitario sin Vox se antoja imposible y la suma de PP con los minoritarios de UPL (3), Por Ávila y Soria Ya, un escaño cada formación, no da.. Asimismo, el resultado de estos comicios en Castilla y León ha puesto de relieve que el bipartidismo parece que está de vuelta en esta comunidad, con una especial idiosincrasia donde sus habitantes no son muy dados a experimentos y no quieren más sobresaltos. Y es que los socialistas también han crecido en votos y escaños para dar oxígeno a un partido en horas bajas que sigue sin poder derrotar al PP de Feijóo en unas elecciones desde que el político gallego lidera al partido.. El PSOE suma dos representantes más a las Cortes que los que tuvo en 2022, quizás por la ayuda inestimable del partido Se acabó la fiesta (SALF), de Alvise Pérez, que con sus más de 17.000 sufragios impidió que al menos dos representantes se fueran para el partido del puño y la rosa en lugar de a Vox, como así ha reconocido el propio candidato de los de Abascal, Carlos Pollán, sobre todo el de Valladolid y el de Segovia.. Un bipartidismo que está más fuerte en la comunidad, gracias al crecimiento del PSOE y al hecho de que Vox, que aunque logra su mejor resultado y aumenta, ha sufrido un frenazo en la imparable ascensión con la que venía en los últimos meses de las elecciones extremeñas y aragonesas.. Los conservadores han sacado pecho de sus resultados, que es verdad que son mejores que en 2022, con un 1,29 por ciento más de voto y 17.000 sufragios más hasta los 14 escaños, pero tampoco es menos cierto que la sensación que tienen en Vox es de derrota al quedarse por debajo de las expectativas, que pasaban por superar el 20 por ciento de los votos. Un resultado que condicionará las negociaciones con el PP para poder formar gobierno por cuanto tendrán que bajar un poco en sus exigencias.. Además, otra de las cuestiones que dejan los resultados de estas elecciones es que se pone en entredicho el mantra de que los gobiernos pierden votos por el desgaste que sufren. El PP de Mañueco, que en la pasada legislatura gobernó durante la primera de esta con Vox y, en la segunda, en solitario y en minoría parlamentaria tras la marcha de los conservadores, no solo no ha perdido votos sino que los ha aumentado y ganado dos escaños.. Lo que también deja otra lectura en esta resaca electoral, que la mayor parte de los castellanos y leoneses han valorado positivamente la gestión realizada por el Gobierno de Mañueco, y especialmente en solitario, así como las propuestas de su programa electoral.. Finalmente, aparte de Vox, el auge del bipartidismo tiene otros damnificados: La izquierda a la izquierda del PSOE representada por un lado por Podemos, que pierde el escaño que tenía y desaparece de otro Parlamento regional en una caída a los infiernos imparable y, por otro, la coalición de IU-Sumar, cuyos simpatizantes han preferido votar al PSOE. Ni siquiera la suma de los votos de ambas formaciones les hubiera dado para sacar un escaño si hubieran ido en coalición.
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