El Aston Martin atraviesa un momento delicado en el inicio de la temporada 2026 del Fórmula 1. Aston Martin vivió otro fin de semana negro en Shangái. El español se retiró tras 35 vueltas en el Gran Premio de China, segunda parada del Mundial de Fórmula 1 en 2026 y segunda carrera en la que el doble vencedor de ese campeonato se ve obligado a dejar de rodar antes de tiempo.. «Me retiré porque las vibraciones del motor eran diferentes hoy, o excesivas, y a partir de las 20 vueltas empezaba a no sentir del todo las manos y los pies. Así que una vez que íbamos una vuelta por detrás y el ‘safety car’ también nos puso últimos con las ruedas usadas, seguir hasta acabar la carrera, perdiendo sensibilidad en las manos y en los pies, no tiene mucho sentido», explicó el piloto asturiano.. En la previa de la primera prueba de la temporada, Aston Martin ya alertó de que Fernando Alonso y Lance Stroll no podrían completar ni la mitad de la distancia de carrera en el Gran Premio de Australia por temor a sufrir daños permanentes en los nervios debido a un problema de vibración con su coche.. Y a partir de ahí, todo parece haber ido a peor poniendo en peligro de la integridad física de los pilotos.. El escenario es aterrador y la FIA ya no puede mirar para otro lado. La alarma de seguridad provocada por las vibraciones extremas de la unidad de potencia Honda está generando inquietud en Aston Martin antes de Suzuka. En la segunda ronda de la temporada 2026 de F1, el abandono de Fernando Alonso en China, el esfuerzo físico sufrido en la cabina del AMR26 y la avería del coche de Stroll confirman una crisis mucho más profunda de lo que parece.. La FIA entra en acción. La Federación Internacional ya está investigando y podría intervenir pronto para limitar los riesgos asociados a la avería del MGU-K.. No cabe duda de que Aston Martin es un desastre pero el problema ya no radica simplemente en la falta de rendimiento, sino en un factor mucho más grave: la seguridad de los pilotos. Por ello, la FIA ya está analizando minuciosamente los datos de telemetría de los dos coches británicos. Si un problema técnico traspasa los límites de la fiabilidad e invade el ámbito de la seguridad física, el organismo legislativo tiene el deber de intervenir.. El riesgo de que el equipo se vea obligado a limitar sus configuraciones, o peor aún, a detenerse si no soluciona la anomalía, es un escenario bastante real de cara a Suzuka, según adelanta el medio especializado Fórmula Técnica.. Lo que ocurrió en Shanghái no fue solo un doble abandono por problemas mecánicos, como ya había sucedido en Melbourne, sino una rendición real e incondicional, dictada por el instinto de supervivencia. Fernando Alonso se vio obligado a izar la bandera blanca en la vuelta 32.. Imágenes escalofriantes. Las imágenes de su cámara a bordo mostraron una escena escalofriante: corriendo a más de 300 km/h en las largas rectas del circuito asiático, el español soltaba periódicamente las manos del volante en un gesto gesto desesperado para intentar aliviar la tensión en sus músculos y articulaciones, saturados por unas vibraciones insostenibles. Ya en la vuelta 20, el asturiano alertó por radio que había perdido toda sensibilidad en las extremidades , quejándose de un hormigueo paralizante en manos y pies.. Lance Stroll experimentó un resultado diferente, pero el mismo problema: su carrera terminó en la novena vuelta, cuando las vibraciones destrozaron las celdas de la batería, provocando que el coche se detuviera.. El problema técnico, de difícil solución, radica la integración de la unidad de potencia Honda con el chasis. El problema endémico reside en una sobrecarga crónica de la MGU-K, que provoca vibraciones armónicas de muy alta frecuencia.. Estas vibraciones, que no se amortiguan adecuadamente mediante los soportes del motor, se propagan por toda la carrocería de fibra de carbono llegando al asiento y a los pedales. La desesperada contramedida ideada por los ingenieros japoneses antes de China fue reducir las revoluciones por minuto del motor para intentar disminuir la frecuencia de las vibraciones pero resultó ser un fiasco estratégico y técnico.. Un callejón sin salida. Aston Martin se encuentra en un callejón sin salida: si se le exige al máximo, el coche se desintegra y agota al conductor; si se activa el modo de gestión, el rendimiento es pésimo y las vibraciones son imposibles de eliminar. Un complejo rompecabezas de ingeniería que deben resolver cuanto antes de que la pista o la FIA dicten sentencia… La FIA sigue de cerca la evolución y podría adelantar la fecha del programa ADUO, un mecanismo para reducir la distancia de rendimiento entre motores. Algo que permitiría a Honda y a Aston Martin trabajar en el motor antes de lo previsto pero si los problemas persisten y los especialistas en seguridad confirman que las oscilaciones transmitidas al volante pueden generar efectos nocivos y duraderos en los pilotos, podrían verse obligados a parar.. La federación internacional avisa: puede imponer restricciones si los datos de telemetría indican un riesgo continuo. Estas medidas incluyen limitación de ajustes o incluso interrupción temporal de la participación de la escudería en el campeonato.. Un escenario preocupante en el que el GP de Japón emerge como la última oportunidad de Honda para poner fin al desastre.
El organismo que rige la Fórmula 1 está analizando minuciosamente los datos de telemetría de los dos coches británicos y podría tomar un decisión drástica para proteger la integridad de los pilotos
El Aston Martin atraviesa un momento delicado en el inicio de la temporada 2026 del Fórmula 1. Aston Martin vivió otro fin de semana negro en Shangái. El español se retiró tras 35 vueltas en el Gran Premio de China, segunda parada del Mundial de Fórmula 1 en 2026 y segunda carrera en la que el doble vencedor de ese campeonato se ve obligado a dejar de rodar antes de tiempo.. «Me retiré porque las vibraciones del motor eran diferentes hoy, o excesivas, y a partir de las 20 vueltas empezaba a no sentir del todo las manos y los pies. Así que una vez que íbamos una vuelta por detrás y el ‘safety car’ también nos puso últimos con las ruedas usadas, seguir hasta acabar la carrera, perdiendo sensibilidad en las manos y en los pies, no tiene mucho sentido», explicó el piloto asturiano.. En la previa de la primera prueba de la temporada, Aston Martin ya alertó de que Fernando Alonso y Lance Stroll no podrían completar ni la mitad de la distancia de carrera en el Gran Premio de Australia por temor a sufrir daños permanentes en los nervios debido a un problema de vibración con su coche.. Y a partir de ahí, todo parece haber ido a peor poniendo en peligro de la integridad física de los pilotos.. El escenario es aterrador y la FIA ya no puede mirar para otro lado. La alarma de seguridad provocada por las vibraciones extremas de la unidad de potencia Honda está generando inquietud en Aston Martin antes de Suzuka. En la segunda ronda de la temporada 2026 de F1, el abandono de Fernando Alonso en China, el esfuerzo físico sufrido en la cabina del AMR26 y la avería del coche de Stroll confirman una crisis mucho más profunda de lo que parece.. La FIA entra en acción. La Federación Internacional ya está investigando y podría intervenir pronto para limitar los riesgos asociados a la avería del MGU-K.. No cabe duda de que Aston Martin es un desastre pero el problema ya no radica simplemente en la falta de rendimiento, sino en un factor mucho más grave: la seguridad de los pilotos. Por ello, la FIA ya está analizando minuciosamente los datos de telemetría de los dos coches británicos. Si un problema técnico traspasa los límites de la fiabilidad e invade el ámbito de la seguridad física, el organismo legislativo tiene el deber de intervenir.. El riesgo de que el equipo se vea obligado a limitar sus configuraciones, o peor aún, a detenerse si no soluciona la anomalía, es un escenario bastante real de cara a Suzuka, según adelanta el medio especializado Fórmula Técnica.. Lo que ocurrió en Shanghái no fue solo un doble abandono por problemas mecánicos, como ya había sucedido en Melbourne, sino una rendición real e incondicional, dictada por el instinto de supervivencia. Fernando Alonso se vio obligado a izar la bandera blanca en la vuelta 32.. Imágenes escalofriantes. Las imágenes de su cámara a bordo mostraron una escena escalofriante: corriendo a más de 300 km/h en las largas rectas del circuito asiático, el español soltaba periódicamente las manos del volante en un gesto gesto desesperado para intentar aliviar la tensión en sus músculos y articulaciones, saturados por unas vibraciones insostenibles. Ya en la vuelta 20, el asturiano alertó por radio que había perdido toda sensibilidad en las extremidades , quejándose de un hormigueo paralizante en manos y pies.. Lance Stroll experimentó un resultado diferente, pero el mismo problema: su carrera terminó en la novena vuelta, cuando las vibraciones destrozaron las celdas de la batería, provocando que el coche se detuviera.. El problema técnico, de difícil solución, radica la integración de la unidad de potencia Honda con el chasis. El problema endémico reside en una sobrecarga crónica de la MGU-K, que provoca vibraciones armónicas de muy alta frecuencia.. Estas vibraciones, que no se amortiguan adecuadamente mediante los soportes del motor, se propagan por toda la carrocería de fibra de carbono llegando al asiento y a los pedales. La desesperada contramedida ideada por los ingenieros japoneses antes de China fue reducir las revoluciones por minuto del motor para intentar disminuir la frecuencia de las vibraciones pero resultó ser un fiasco estratégico y técnico.. Un callejón sin salida. Aston Martin se encuentra en un callejón sin salida: si se le exige al máximo, el coche se desintegra y agota al conductor; si se activa el modo de gestión, el rendimiento es pésimo y las vibraciones son imposibles de eliminar. Un complejo rompecabezas de ingeniería que deben resolver cuanto antes de que la pista o la FIA dicten sentencia… La FIA sigue de cerca la evolución y podría adelantar la fecha del programa ADUO, un mecanismo para reducir la distancia de rendimiento entre motores. Algo que permitiría a Honda y a Aston Martin trabajar en el motor antes de lo previsto pero si los problemas persisten y los especialistas en seguridad confirman que las oscilaciones transmitidas al volante pueden generar efectos nocivos y duraderos en los pilotos, podrían verse obligados a parar.. La federación internacional avisa: puede imponer restricciones si los datos de telemetría indican un riesgo continuo. Estas medidas incluyen limitación de ajustes o incluso interrupción temporal de la participación de la escudería en el campeonato.. Un escenario preocupante en el que el GP de Japón emerge como la última oportunidad de Honda para poner fin al desastre.
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