Linkin Park regresó la pasada semana a Madrid con dos conciertos en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid. Ante unas 30.000 personas, la banda estadounidense ofreció un espectáculo marcado por la nostalgia, la emoción y el reencuentro con varias generaciones de seguidores que llevaban años esperando volver a escuchar sus canciones en directo. La cita tenía un significado especial. No solo suponía el regreso del grupo a España, sino también la primera visita desde el inicio de su nueva etapa junto a Emily Armstrong. Tras la desaparición de Chester Bennington en 2017, muchos se preguntaban cómo sería ver de nuevo a Linkin Park sobre un escenario. La respuesta llegó en forma de un repertorio que combinó clásicos imprescindibles con los temas de ‘From Zero’, el disco que ha abierto un nuevo capítulo en la historia de la banda. Himnos generacionales Desde los primeros acordes de ‘The Emptiness Machine’, el público respondió con una entrega absoluta. A lo largo de más de dos horas, canciones como ‘Somewhere I Belong’, ‘Numb’, ‘In The End’, ‘One Step Closer’, ‘Papercut’ o ‘Faint’ fueron recibidas como auténticos himnos generacionales. Cada estribillo se convirtió en un coro multitudinario, creando algunos de los momentos más emotivos de la noche. El concierto también sirvió para comprobar cómo encajan las nuevas composiciones dentro del universo sonoro de Linkin Park. Temas como ‘Heavy Is The Crown’, ‘Two Faced’, ‘Overflow’ o ‘Casualty’ demostraron que la banda mantiene la energía y la intensidad que la hicieron mundialmente conocida, al tiempo que explora nuevos matices en esta nueva etapa. Emily Armstrong asumió el protagonismo con naturalidad y personalidad propia. Lejos de intentar replicar a Chester Bennington, apostó por interpretar las canciones desde su propio estilo, especialmente en los temas más recientes, donde su voz encaja con total comodidad. Junto a ella, Mike Shinoda volvió a ejercer como motor creativo y emocional del grupo, conectando constantemente con el público y recordando por qué sigue siendo una de las figuras más reconocibles de la banda. Una actuación sólida La formación completó una actuación sólida en la que también destacaron el trabajo de Joe Hahn, Dave Farrell, Alex Feder y el baterista Colin Brittain, cuya precisión aportó fuerza y consistencia a un repertorio exigente y cargado de cambios de ritmo. Más allá de la música, la sensación predominante fue la de estar viviendo un reencuentro largamente esperado. Madrid respondió con entusiasmo a una banda que forma parte de la banda sonora de toda una generación y que, más de dos décadas después de revolucionar el rock alternativo, sigue despertando la misma pasión entre sus seguidores. Linkin Park dejó claro que el vínculo con su público permanece intacto. Unos conciertos llenos de recuerdos, pero también de futuro, que confirmaron que la historia del grupo continúa escribiéndose con éxito.
La banda estadounidense reunió a 30.000 personas en Rivas, Madrid, para reafirmar su conexión con varias generaciones de seguidores
Linkin Park regresó la pasada semana a Madrid con dos conciertos en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid. Ante unas 30.000 personas, la banda estadounidense ofreció un espectáculo marcado por la nostalgia, la emoción y el reencuentro con varias generaciones de seguidores que llevaban años esperando volver a escuchar sus canciones en directo.La cita tenía un significado especial. No solo suponía el regreso del grupo a España, sino también la primera visita desde el inicio de su nueva etapa junto a Emily Armstrong. Tras la desaparición de Chester Bennington en 2017, muchos se preguntaban cómo sería ver de nuevo a Linkin Park sobre un escenario. La respuesta llegó en forma de un repertorio que combinó clásicos imprescindibles con los temas de ‘From Zero’, el disco que ha abierto un nuevo capítulo en la historia de la banda.Himnos generacionalesDesde los primeros acordes de ‘The Emptiness Machine’, el público respondió con una entrega absoluta. A lo largo de más de dos horas, canciones como ‘Somewhere I Belong’, ‘Numb’, ‘In The End’, ‘One Step Closer’, ‘Papercut’ o ‘Faint’ fueron recibidas como auténticos himnos generacionales. Cada estribillo se convirtió en un coro multitudinario, creando algunos de los momentos más emotivos de la noche.El concierto también sirvió para comprobar cómo encajan las nuevas composiciones dentro del universo sonoro de Linkin Park. Temas como ‘Heavy Is The Crown’, ‘Two Faced’, ‘Overflow’ o ‘Casualty’ demostraron que la banda mantiene la energía y la intensidad que la hicieron mundialmente conocida, al tiempo que explora nuevos matices en esta nueva etapa.Emily Armstrong asumió el protagonismo con naturalidad y personalidad propia. Lejos de intentar replicar a Chester Bennington, apostó por interpretar las canciones desde su propio estilo, especialmente en los temas más recientes, donde su voz encaja con total comodidad. Junto a ella, Mike Shinoda volvió a ejercer como motor creativo y emocional del grupo, conectando constantemente con el público y recordando por qué sigue siendo una de las figuras más reconocibles de la banda.Una actuación sólidaLa formación completó una actuación sólida en la que también destacaron el trabajo de Joe Hahn, Dave Farrell, Alex Feder y el baterista Colin Brittain, cuya precisión aportó fuerza y consistencia a un repertorio exigente y cargado de cambios de ritmo.Más allá de la música, la sensación predominante fue la de estar viviendo un reencuentro largamente esperado. Madrid respondió con entusiasmo a una banda que forma parte de la banda sonora de toda una generación y que, más de dos décadas después de revolucionar el rock alternativo, sigue despertando la misma pasión entre sus seguidores.Linkin Park dejó claro que el vínculo con su público permanece intacto. Unos conciertos llenos de recuerdos, pero también de futuro, que confirmaron que la historia del grupo continúa escribiéndose con éxito.
Noticias de cultura en La Razón
