Giro papal en la celebración vaticana del Jueves Santo. De vuelta a la tradición. León XIV presidió hoy por primera vez la Misa vespertina de la Cena del Señor. Y decidió hacerlo en la basílica de San Juan de Letrán, tal y como lo llevaban a cabo sus predecesores hasta la llegada de Francisco. Además, en el momento del lavatorio de los pies, que conmemora el gesto que Jesús de Nazaret tuvo con sus discípulos presentándose como servidor de la humanidad, el Papa agustino siguió su ejemplo con 12 jóvenes sacerdotes. Once de ellos fueron ordenados el pasado año por él como Obispo de Roma. El duodécimo presbítero es Renzo Chiesa, quien ejerce la labor de director espiritual del Pontificio Seminario Romano Mayor.. Se trata de un salto significativo con respecto al Pontificado anterior. Y es que, desde que Jorge Mario Bergoglio aterrizó en Roma en 2013, lejos de amoldarse a los cánones establecidos, optó por celebrar el Jueves Santo como lo había hecho hasta entonces siendo arzobispo de Buenos Aires en una cárcel. Año tras año, el Papa argentino visitó diferentes prisiones de Roma y se puso a los pies lo mismo de hombres que de mujeres, condenados por diferentes delitos, de distintas nacionalidades e, incluso, de diferentes confesiones religiosas.. Con Robert Prevost ha vuelto la institucionalidad. A las cinco y media de la tarde comenzaba la procesión de entrada en la considerada como catedral de Roma. «Cruzamos este umbral no como espectadores, ni por inercia, sino involucrados de manera especial por el mismo Jesús», verbalizó al inicio de la homilía con la que arrancó el Triduo Pascual. A lo largo de su intervención, León XIV quiso visibilizar de alguna manera la continuidad de su misión y magisterio con los dos Papas inmediatamente anteriores a él. Y lo materializó citando tanto a Benedicto XVI como a Francisco. Así, echó mano de la misa del Jueves Santo que presidió Joseph Ratzinger en 2008 para elogiar su «lucidez» al alertar a los católicos de la tentación de «buscar un Dios que ‘nos sirva’, que nos haga ganar, que sea útil como el dinero y el poder. Esta lección del Papa alemán le llevó a León XIV a reivindicar a Dios como aquel «se arrodilla para lavar al hombre, por amor a él. Y el don divino nos transforma».. A Jorge Mario Bergoglio le parafraseó en la que fue su eucaristía de estreno en el Jueves Santo de 2013. En aquel momento, desde el centro penitenciario para menores Casal del Marmo, el Papa jesuita instó a todos los creyentes a ponerse al servicio de los demás con estas palabras: «Es un deber que viene del corazón: lo amo. Amo esto y amo hacerlo porque el Señor así me lo ha enseñado». El actual Pontífice apuntó que Francisco «no hablaba de un imperativo abstracto, ni de una orden formal y vacía, sino que expresaba su fervor obediente por la caridad de Cristo, fuente y ejemplo de nuestra caridad». «El ejemplo dado por Jesús, en efecto, no puede ser imitado por conveniencia, de mala gana o con hipocresía, sino sólo por amor», aclaró ayer el Papa norteamericano.. En sus palabras, León XIV una vez más hizo un llamamiento a la paz. Así, recordó que Jesús «no sólo purifica de las idolatrías y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica también nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera grande cuando es temido». En este punto es cuando hizo un particular encargo a su auditorio: «Ante una humanidad abatida por tantos ejemplos de brutalidad, postrémonos también nosotros como hermanos y hermanas de los oprimidos». Con esta premisa, el Obispo de Roma expresó que es así «como queremos seguir el ejemplo del Señor».. El Papa norteamericano, en un tono pedagógico, compartió con los presentes cómo la decisión de Jesús de compartir la mesa con sus amigos es «sacramento de salvación». «Su amor se convierte en gesto y alimento para todos, revelando la justicia de Dios», reflexionó, con una convicción clara: «En el mundo, precisamente allí donde prevalece el mal, Jesús ama definitivamente, para siempre, con todo su ser».. Alimento de la vida. En su alocución, Robert Prevost también explicó el sentido del lavatorio de los pies, como una prolongación de partir el pan y repartirlo junto al vino: «Es un ejemplo del sacramento; a la vez que confirma su sentido, nos confía una tarea que queremos asumir como alimento para nuestra vida».. Para León XIV, «lo que el Señor nos muestra, tomando el agua, la palangana y el delantal, es mucho más que un modelo moral». «De hecho, nos entrega su propia forma de vida», sentenció justo después, detallando que el hecho de lavar los pues es «un gesto que resume la revelación de Dios». En este sentido, aclaró que «nos hace abrir los ojos a lo que está sucediendo». Al concluir la misa, León XIV llevó el Santísimo Sacramento al lugar de la reposición en la Capilla de San Francisco y tras un breve momento de adoración, se retiró en silencio. El Viernes Santo presidirá la celebración de la Pasión en la basílica vaticana y, por la noche, encabezará su primer vía crucis en el Coliseo de Roma, portando él mismo la cruz durante el recorrido.
En su primera Semana Santa, el Papa agustino lava los pies a doce curas en San Juan de Letrán, frente Francisco que visitaba las cárceles romanas
Giro papal en la celebración vaticana del Jueves Santo. De vuelta a la tradición. León XIV presidió hoy por primera vez la Misa vespertina de la Cena del Señor. Y decidió hacerlo en la basílica de San Juan de Letrán, tal y como lo llevaban a cabo sus predecesores hasta la llegada de Francisco. Además, en el momento del lavatorio de los pies, que conmemora el gesto que Jesús de Nazaret tuvo con sus discípulos presentándose como servidor de la humanidad, el Papa agustino siguió su ejemplo con 12 jóvenes sacerdotes. Once de ellos fueron ordenados el pasado año por él como Obispo de Roma. El duodécimo presbítero es Renzo Chiesa, quien ejerce la labor de director espiritual del Pontificio Seminario Romano Mayor.. Se trata de un salto significativo con respecto al Pontificado anterior. Y es que, desde que Jorge Mario Bergoglio aterrizó en Roma en 2013, lejos de amoldarse a los cánones establecidos, optó por celebrar el Jueves Santo como lo había hecho hasta entonces siendo arzobispo de Buenos Aires en una cárcel. Año tras año, el Papa argentino visitó diferentes prisiones de Roma y se puso a los pies lo mismo de hombres que de mujeres, condenados por diferentes delitos, de distintas nacionalidades e, incluso, de diferentes confesiones religiosas.. Con Robert Prevost ha vuelto la institucionalidad. A las cinco y media de la tarde comenzaba la procesión de entrada en la considerada como catedral de Roma. «Cruzamos este umbral no como espectadores, ni por inercia, sino involucrados de manera especial por el mismo Jesús», verbalizó al inicio de la homilía con la que arrancó el Triduo Pascual. A lo largo de su intervención, León XIV quiso visibilizar de alguna manera la continuidad de su misión y magisterio con los dos Papas inmediatamente anteriores a él. Y lo materializó citando tanto a Benedicto XVI como a Francisco. Así, echó mano de la misa del Jueves Santo que presidió Joseph Ratzinger en 2008 para elogiar su «lucidez» al alertar a los católicos de la tentación de «buscar un Dios que ‘nos sirva’, que nos haga ganar, que sea útil como el dinero y el poder. Esta lección del Papa alemán le llevó a León XIV a reivindicar a Dios como aquel «se arrodilla para lavar al hombre, por amor a él. Y el don divino nos transforma».. A Jorge Mario Bergoglio le parafraseó en la que fue su eucaristía de estreno en el Jueves Santo de 2013. En aquel momento, desde el centro penitenciario para menores Casal del Marmo, el Papa jesuita instó a todos los creyentes a ponerse al servicio de los demás con estas palabras: «Es un deber que viene del corazón: lo amo. Amo esto y amo hacerlo porque el Señor así me lo ha enseñado». El actual Pontífice apuntó que Francisco «no hablaba de un imperativo abstracto, ni de una orden formal y vacía, sino que expresaba su fervor obediente por la caridad de Cristo, fuente y ejemplo de nuestra caridad». «El ejemplo dado por Jesús, en efecto, no puede ser imitado por conveniencia, de mala gana o con hipocresía, sino sólo por amor», aclaró ayer el Papa norteamericano.. En sus palabras, León XIV una vez más hizo un llamamiento a la paz. Así, recordó que Jesús «no sólo purifica de las idolatrías y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica también nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera grande cuando es temido». En este punto es cuando hizo un particular encargo a su auditorio: «Ante una humanidad abatida por tantos ejemplos de brutalidad, postrémonos también nosotros como hermanos y hermanas de los oprimidos». Con esta premisa, el Obispo de Roma expresó que es así «como queremos seguir el ejemplo del Señor».. El Papa norteamericano, en un tono pedagógico, compartió con los presentes cómo la decisión de Jesús de compartir la mesa con sus amigos es «sacramento de salvación». «Su amor se convierte en gesto y alimento para todos, revelando la justicia de Dios», reflexionó, con una convicción clara: «En el mundo, precisamente allí donde prevalece el mal, Jesús ama definitivamente, para siempre, con todo su ser».. Alimento de la vida. En su alocución, Robert Prevost también explicó el sentido del lavatorio de los pies, como una prolongación de partir el pan y repartirlo junto al vino: «Es un ejemplo del sacramento; a la vez que confirma su sentido, nos confía una tarea que queremos asumir como alimento para nuestra vida».. Para León XIV, «lo que el Señor nos muestra, tomando el agua, la palangana y el delantal, es mucho más que un modelo moral». «De hecho, nos entrega su propia forma de vida», sentenció justo después, detallando que el hecho de lavar los pues es «un gesto que resume la revelación de Dios». En este sentido, aclaró que «nos hace abrir los ojos a lo que está sucediendo». Al concluir la misa, León XIV llevó el Santísimo Sacramento al lugar de la reposición en la Capilla de San Francisco y tras un breve momento de adoración, se retiró en silencio. El Viernes Santo presidirá la celebración de la Pasión en la basílica vaticana y, por la noche, encabezará su primer vía crucis en el Coliseo de Roma, portando él mismo la cruz durante el recorrido.
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