El socialista Emmanuel Grégoire se perfila como el próximo alcalde de París tras lograr el 37,50 % de los votos en primera vuelta al cierre de esta edicion. Una cifra significativa para respirar tranquilo hacia la segunda vuelta, ya que representa una ventaja de 12,6 puntos sobre su rival de derecha, la exministra de Cultura, Rachida Dati, que obtuvo el 25,00%. Grégoire, heredero de la actual alcaldesa izquierdista Anne Hidalgo, llegó a la urnas con ventaja sobre sus rivales. Los parisinos han votado a la izquierda durante los últimos 25 años. Los barrios del este de la capital tienen un compromiso importante con las ideas progresistas y son mucho más entusiastas a la hora de salir a votar.. Grégoire salió rápidamente a recordar su programa: reducir los alojamientos turísticos, cuidar el aspecto ecológico de la ciudad, luchar contra todo tipo de discriminación, proteger el poder adquisitivo y mejorar los servicios públicos. En suma, «proteger el tejido parisino y recordar quiénes somos». Comienza, hasta el martes, la verdadera batalla por las alianzas, que son ahora la llave más valiosa para lograr la victoria. El sistema electoral parisino convierte las negociaciones entre listas en una versión francesa de «Los Juegos del Hambre». Las alianzas son habituales en las municipales de Francia: las listas que hayan superado el 5% de votos pueden integrarse en otra que vaya a segunda vuelta, mientras que aquellas por encima del 10% tienen derecho a mantenerse en la contienda.. A diferencia de muchas ciudades, el alcalde de París no es elegido directamente por los ciudadanos y son los miembros del Consejo de París, elegidos por distrito, quienes lo designan. El duelo entre Grégoire y Dati, entonces, no se decidirá únicamente entre ambos bloques, sino también por el comportamiento de las otras fuerzas políticas. Si Grégoire decidiera aliarse a La France Insumisa –el único partido de izquierda que ha logrado también pasar a segunda vuelta, con un 12,1%– podría constituir un sólido bloque de casi 50% de votos. Pero Grégoire, ayer, guardó silencio ante una eventual alianza con LFI. La imagen de esta organización de extrema izquierda se ha derrumbado después de que uno de sus militantes se viera implicado en la muerte de un joven de extrema derecha en Lyon. El nuevo rostro violento de LFI le ha valido el repudio de toda la clase política.. La derecha podría intentar reforzarse mediante un acuerdo entre Dati y Pierre Yves Bournazel, quien también pasó a segunda vuelta con 12,40% de votos. Un frente de derecha y centro que acumularía 37,3%. Nada mal. Solo que Pierre-Yves Bournazel ya había declarado antes de las elecciones que no apoyaría ni a Grégoire ni a Dati en segunda vuelta.. El último escenario sería que no se concretara ninguna de estas fusiones. La segunda vuelta se disputaría entonces entre cuatro listas, una fragmentación que favorecería al candidato socialista, que parte con una ventaja clara tras la primera ronda.. Para la izquierda, conservar París significaría mantener uno de sus bastiones urbanos. Para la derecha, recuperar la capital supondría una victoria estratégica después de más de 25 años fuera del poder municipal. Sin embargo, sería una alegría temporal, puesto que Dati será juzgada por corrupción a partir de septiembre, acusada de haber recibido 900.000 euros del empresario Carlos Ghosn a cambio de favorecer a Renault-Nissan cuando era diputada del Parlamento Europeo.. En la segunda ciudad de Francia, la diferencia entre el candidato de la izquierda unificada, Benoit Payan, con un 36,8%, y el candidato de la extrema derecha de Reagrupación Nacional, Franck Allisio, con un 34,3%, es bastante cerrada. Ambos clasificaron a la segunda vuelta y solo las alianzas que logren concretarse, podrán definir al ganador. Un escenario posible apunta a que el alcalde saliente, Benoit Payan, pudiera aliarse al candidato de La Francia Insumisa, Sebastian Delogu, que obtuvo un 11,5% de votos. Del lado de la extrema derecha, la opción sería cerrar filas con Marine Vassal, candidata del partido de derecha tradicional, Los Republicanos, que logró un 13,1%. Si no se producen alianzas, la segunda vuelta en Marsella sería entonces una contienda entre cuatro candidatos, donde el voto podría atomizarse.. Si se concreta este escenario, la última encuesta realizada por Opinionway indica que el alcalde saliente, Payan, sería el gran ganador con un 40 % de los votos, mientras que el candidato del RN obtendría un 36%. Pero nada está escrito. La extrema derecha sigue bien posicionada para conquistar su primera gran ciudad en Francia. En ese contexto, Le Pen cantó «una inmensa victoria» en redes, afirmando que su partido, Reagrupación Nacional había ganado diferentes comunas, sin especificar cuáles. Jordan Bardella, presidente de la organización de extrema derecha, tendió la mano a las listas de derecha tradicional para formar alianzas y sumar alcaldías.. En la otra orilla política, Manuel Bompard de La Francia Insumisa, llamó a construir un “frente anti-fascista” para la segunda vuelta, con el fin de evitar “la catástrofe” que, según él, significaría la victoria de la extrema derecha.. Para esta primera vuelta, la tasa de participación alcanzó un 57.6% que, aunque representa un aumento con respecto a las últimas elecciones municipales de 2020 – realizadas en tiempos de pandemia- es aún un porcentaje bajo. Para la segunda vuelta, ese número podría bajar más. En todo caso, estas municipales, con sus alianzas, sus renuncias y sus repudios, siguen siendo un buen termómetro de cara a las elecciones presidenciales de abril 2027, en las que se elegirá al sucesor de Emmanuel Macron.
El socialista Emmanuel Grégoire se perfila como el próximo alcalde de París tras lograr el 37,50 % de los votos en primera vuelta al cierre de esta edicion. Una cifra significativa para respirar tranquilo hacia la segunda vuelta, ya que representa una ventaja de 12,6 puntos sobre su rival de derecha, la exministra de Cultura, Rachida Dati, que obtuvo el 25,00%. Grégoire, heredero de la actual alcaldesa izquierdista Anne Hidalgo, llegó a la urnas con ventaja sobre sus rivales. Los parisinos han votado a la izquierda durante los últimos 25 años. Los barrios del este de la capital tienen un compromiso importante con las ideas progresistas y son mucho más entusiastas a la hora de salir a votar.. Grégoire salió rápidamente a recordar su programa: reducir los alojamientos turísticos, cuidar el aspecto ecológico de la ciudad, luchar contra todo tipo de discriminación, proteger el poder adquisitivo y mejorar los servicios públicos. En suma, «proteger el tejido parisino y recordar quiénes somos». Comienza, hasta el martes, la verdadera batalla por las alianzas, que son ahora la llave más valiosa para lograr la victoria. El sistema electoral parisino convierte las negociaciones entre listas en una versión francesa de «Los Juegos del Hambre». Las alianzas son habituales en las municipales de Francia: las listas que hayan superado el 5% de votos pueden integrarse en otra que vaya a segunda vuelta, mientras que aquellas por encima del 10% tienen derecho a mantenerse en la contienda.. A diferencia de muchas ciudades, el alcalde de París no es elegido directamente por los ciudadanos y son los miembros del Consejo de París, elegidos por distrito, quienes lo designan. El duelo entre Grégoire y Dati, entonces, no se decidirá únicamente entre ambos bloques, sino también por el comportamiento de las otras fuerzas políticas. Si Grégoire decidiera aliarse a La France Insumisa –el único partido de izquierda que ha logrado también pasar a segunda vuelta, con un 12,1%– podría constituir un sólido bloque de casi 50% de votos. Pero Grégoire, ayer, guardó silencio ante una eventual alianza con LFI. La imagen de esta organización de extrema izquierda se ha derrumbado después de que uno de sus militantes se viera implicado en la muerte de un joven de extrema derecha en Lyon. El nuevo rostro violento de LFI le ha valido el repudio de toda la clase política.. La derecha podría intentar reforzarse mediante un acuerdo entre Dati y Pierre Yves Bournazel, quien también pasó a segunda vuelta con 12,40% de votos. Un frente de derecha y centro que acumularía 37,3%. Nada mal. Solo que Pierre-Yves Bournazel ya había declarado antes de las elecciones que no apoyaría ni a Grégoire ni a Dati en segunda vuelta.. El último escenario sería que no se concretara ninguna de estas fusiones. La segunda vuelta se disputaría entonces entre cuatro listas, una fragmentación que favorecería al candidato socialista, que parte con una ventaja clara tras la primera ronda.. Para la izquierda, conservar París significaría mantener uno de sus bastiones urbanos. Para la derecha, recuperar la capital supondría una victoria estratégica después de más de 25 años fuera del poder municipal. Sin embargo, sería una alegría temporal, puesto que Dati será juzgada por corrupción a partir de septiembre, acusada de haber recibido 900.000 euros del empresario Carlos Ghosn a cambio de favorecer a Renault-Nissan cuando era diputada del Parlamento Europeo.. Marsella y la extrema derecha. En la segunda ciudad de Francia, la diferencia entre el candidato de la izquierda unificada, Benoit Payan, con un 36,8%, y el candidato de la extrema derecha de Reagrupación Nacional, Franck Allisio, con un 34,3%, es bastante cerrada. Ambos clasificaron a la segunda vuelta y solo las alianzas que logren concretarse, podrán definir al ganador. Un escenario posible apunta a que el alcalde saliente, Benoit Payan, pudiera aliarse al candidato de La Francia Insumisa, Sebastian Delogu, que obtuvo un 11,5% de votos. Del lado de la extrema derecha, la opción sería cerrar filas con Marine Vassal, candidata del partido de derecha tradicional, Los Republicanos, que logró un 13,1%. Si no se producen alianzas, la segunda vuelta en Marsella sería entonces una contienda entre cuatro candidatos, donde el voto podría atomizarse.. Si se concreta este escenario, la última encuesta realizada por Opinionway indica que el alcalde saliente, Payan, sería el gran ganador con un 40 % de los votos, mientras que el candidato del RN obtendría un 36%. Pero nada está escrito. La extrema derecha sigue bien posicionada para conquistar su primera gran ciudad en Francia. En ese contexto, Le Pen cantó «una inmensa victoria» en redes, afirmando que su partido, Reagrupación Nacional había ganado diferentes comunas, sin especificar cuáles. Jordan Bardella, presidente de la organización de extrema derecha, tendió la mano a las listas de derecha tradicional para formar alianzas y sumar alcaldías.. En la otra orilla política, Manuel Bompard de La Francia Insumisa, llamó a construir un “frente anti-fascista” para la segunda vuelta, con el fin de evitar “la catástrofe” que, según él, significaría la victoria de la extrema derecha.. Para esta primera vuelta, la tasa de participación alcanzó un 57.6% que, aunque representa un aumento con respecto a las últimas elecciones municipales de 2020 – realizadas en tiempos de pandemia- es aún un porcentaje bajo. Para la segunda vuelta, ese número podría bajar más. En todo caso, estas municipales, con sus alianzas, sus renuncias y sus repudios, siguen siendo un buen termómetro de cara a las elecciones presidenciales de abril 2027, en las que se elegirá al sucesor de Emmanuel Macron.
Las municipales dan amplia victoria socialista en París y la extrema derecha será decisiva en segunda vuelta
Internacional: noticias internacionales de hoy en La Razón
