Castilla y León es una comunidad agrícola y cerealista. De hecho, hoy en día sigue isendo la principal región productora de cereal de España con un 2025, dicho sea de paso, que ha sido excepcional, al superarse los 8 millones de toneladas de cereal, un 22 por ciento por encima de la media. Burgos, Palencia y Valladolid concentran aproximadamente el 70 por ciento de los cereales de invierno de la comunidad (trigo, cebada y centeno).. La trilla, actualmente mecanizada como cosecha, se realiza mayoritariamente entre junio y julio. Pero es una actividad ancestral que ha sido modo de vida y testigo silencioso de la vida de las gentes del medio rural a lo largo de los siglos.. Como por ejemplo en la localidad salmantina de Monsagro, un municipio que forma parte de la comarca de Ciudad Rodrigo y la subcomarca de Los Agadone, enclavado en la ladera de un valle que arranca de la Sierra de Francia y que tiene a sus espaldas el pico de La Hastiala, donde existe un enclave excepcional y único en el mundo, que acaba de conseguir su deseada protección en forma de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Conjunto Etnológico. Se trata de las Eras circulares y empedradas de Monsagro, que por su número y configuración tienen un carácter singular que bien merece su protección.. Un conjunto de treinta eras ubicadas en la parte baja del pueblo que se adaptan al relieve descendente del monte hacia el río Agadón. Están levantadas en terraza con pared de piedra y rematadas por un filete de lajas de pizarra, que es lo que las hace únicas en su especie, hasta configurar un conjunto que desde el aire tiene un aire castreño.. Están documentadas desde el siglo XVIII y de gran tradición histórica dentro del ámbito popular campesino, es un lugar destinado fundamentalmente a la trilla de mieses, en donde prácticamente se trillaba todo lo que se sembraba y requería ser desmenuzado para su aprovechamiento.. Su función ha sido la de realizar la trilla del cereal, así como la limpia y separación del grano de la paja, antes del almacenamiento en la propia casa familiar de cada campesino, y la última vez que se usaron para este fin fue en 1998.. Un enclave que ha llegado hasta nuestros días en un buen estado de conservación y ello se debe a su singular régimen de propiedad y uso. Y es que aunque el terreno es de propiedad municipal, los vecinos han tenido tradicionalmente derechos de uso heredables de una generación a otra.. Asimismo, en estas era no solo se trillaba sino que también eran un lugar de fiesta y celebración, pues las trillas tradicionalmente fueron también escenario de cantes y bailes, y hoy en día perdura esta vertiente inmaterial con el llamado Día de la Trilla que fomenta este Consistorio salmantino que revive estas faenas del campos para no perder sus raíces, reflejo de la identidad social y cultural del mundo rural, en general, y de la Sierra de Francia, en particular, testigo excepcional de las formas de vida de nuestros antepasados hasta hace pocas décadas.. Desde la Junta consideran a la trilla en las eras de Monsagro una muestra de la antropización del medio natural, de la adaptación del hombre a un entorno del que extraía, con esfuerzo y sabiduría, lo necesario para vivir. «El uso de la piedra y la tierra, trabajadas con sencillez y belleza, ha creado este conjunto cuya protección y conservación es imprescindible para su conocimiento por parte de las generaciones futuras», apuntan desde el Gobierno autonómico. Monsagro, además, dispone de un amplia oferta turística para quienes quieran vistar esta preciosa zona de la provincia de Salamanca, ya que, además de las eras aterrazadas, cuenta con un Centro de Interpretación Fósil Mares Antiguos, la Geo-Ruta por el casco urbano con fachadas de piedras fósiles, el Jardín Botánico, el Museo Etnográfico o las zonas recreativas acondicionadas en el río.
Un excepcional enclave que acaba de ser declarado BIC en la categoría de Conjunto Etnológico que ha sido testigo excepcional de las formas de vida de nuestros antepasados hasta hace pocas décadas
Castilla y León es una comunidad agrícola y cerealista. De hecho, hoy en día sigue isendo la principal región productora de cereal de España con un 2025, dicho sea de paso, que ha sido excepcional, al superarse los 8 millones de toneladas de cereal, un 22 por ciento por encima de la media. Burgos, Palencia y Valladolid concentran aproximadamente el 70 por ciento de los cereales de invierno de la comunidad (trigo, cebada y centeno).. La trilla, actualmente mecanizada como cosecha, se realiza mayoritariamente entre junio y julio. Pero es una actividad ancestral que ha sido modo de vida y testigo silencioso de la vida de las gentes del medio rural a lo largo de los siglos.. Como por ejemplo en la localidad salmantina de Monsagro, un municipio que forma parte de la comarca de Ciudad Rodrigo y la subcomarca de Los Agadone, enclavado en la ladera de un valle que arranca de la Sierra de Francia y que tiene a sus espaldas el pico de La Hastiala, donde existe un enclave excepcional y único en el mundo, que acaba de conseguir su deseada protección en forma de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Conjunto Etnológico. Se trata de las Eras circulares y empedradas de Monsagro, que por su número y configuración tienen un carácter singular que bien merece su protección.. Un conjunto de treinta eras ubicadas en la parte baja del pueblo que se adaptan al relieve descendente del monte hacia el río Agadón. Están levantadas en terraza con pared de piedra y rematadas por un filete de lajas de pizarra, que es lo que las hace únicas en su especie, hasta configurar un conjunto que desde el aire tiene un aire castreño.. Están documentadas desde el siglo XVIII y de gran tradición histórica dentro del ámbito popular campesino, es un lugar destinado fundamentalmente a la trilla de mieses, en donde prácticamente se trillaba todo lo que se sembraba y requería ser desmenuzado para su aprovechamiento.. Su función ha sido la de realizar la trilla del cereal, así como la limpia y separación del grano de la paja, antes del almacenamiento en la propia casa familiar de cada campesino, y la última vez que se usaron para este fin fue en 1998.. Un enclave que ha llegado hasta nuestros días en un buen estado de conservación y ello se debe a su singular régimen de propiedad y uso. Y es que aunque el terreno es de propiedad municipal, los vecinos han tenido tradicionalmente derechos de uso heredables de una generación a otra.. Asimismo, en estas era no solo se trillaba sino que también eran un lugar de fiesta y celebración, pues las trillas tradicionalmente fueron también escenario de cantes y bailes, y hoy en día perdura esta vertiente inmaterial con el llamado Día de la Trilla que fomenta este Consistorio salmantino que revive estas faenas del campos para no perder sus raíces, reflejo de la identidad social y cultural del mundo rural, en general, y de la Sierra de Francia, en particular, testigo excepcional de las formas de vida de nuestros antepasados hasta hace pocas décadas.. Desde la Junta consideran a la trilla en las eras de Monsagro una muestra de la antropización del medio natural, de la adaptación del hombre a un entorno del que extraía, con esfuerzo y sabiduría, lo necesario para vivir. «El uso de la piedra y la tierra, trabajadas con sencillez y belleza, ha creado este conjunto cuya protección y conservación es imprescindible para su conocimiento por parte de las generaciones futuras», apuntan desde el Gobierno autonómico. Monsagro, además, dispone de un amplia oferta turística para quienes quieran vistar esta preciosa zona de la provincia de Salamanca, ya que, además de las eras aterrazadas, cuenta con un Centro de Interpretación Fósil Mares Antiguos, la Geo-Ruta por el casco urbano con fachadas de piedras fósiles, el Jardín Botánico, el Museo Etnográfico o las zonas recreativas acondicionadas en el río.
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