Los Premios Oscar, organizados por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS), reconocen las mejores películas, interpretaciones y logros creativos del año. Desde 2001 se celebran en el Dolby Theatre de Los Ángeles y reúnen a las figuras más destacadas de Hollywood. Pero además del brillo de la alfombra roja, la gala está marcada por un conjunto de normas estrictas que todos los asistentes deben cumplir, desde el código de vestimenta hasta las reglas para los discursos o el comportamiento de los rellenadores de asiento.. Durante décadas, la asesora de moda Edith Head impuso un estricto código de etiqueta de gala, el nivel más alto de formalidad. Las actrices debían llevar vestidos largos de noche, preferiblemente en tonos pastel, evitando los diseños cortos, el color rojo y los looks excesivamente brillantes. Los hombres debían vestir frac con accesorios formales tradicionales. Con el tiempo, la gala adoptó un estilo de etiqueta de esmoquin, más flexible, y en los últimos años la Academia ha promovido la moda sostenible, animando a los invitados a lucir prendas vintage, prestadas o recicladas.. Una vez que comienza la retransmisión, los asistentes deben permanecer en sus asientos. Por ello, los descansos para ir al baño deben hacerse únicamente durante los cortes comerciales. Un miembro veterano de la Academia explicó a People que, si alguien no regresa a tiempo, no puede volver a entrar hasta la siguiente pausa.No se permite introducir comida ni bebida. El Dolby Theatre prohíbe la entrada de comida o bebida del exterior, incluida el agua. Aun así, algunos invitados han encontrado formas de saltarse la norma. En 2014, Ellen DeGeneres repartió pizza entre los asistentes durante la gala, y en 2020 la joven actriz Julia Butters fue fotografiada comiendo un sándwich de pavo que llevaba en su bolso.. La Academia establece que los discursos de agradecimiento deben durar un máximo de 45 segundos. Si el ganador se excede, comienza a sonar la música de corte. Aun así, algunos discursos han sobrepasado ampliamente el límite. El más largo de la historia reciente es el de Adrien Brody, cuyo agradecimiento en 2025 se extendió durante cinco minutos y cuarenta segundos.. Para evitar que la sala se vea con huecos durante la retransmisión, la Academia utiliza rellenadores de asiento, personas que ocupan temporalmente los asientos vacíos cuando un invitado se ausenta. Estos participantes deben cumplir un código de vestimenta formal y no pueden hablar con los famosos a menos que ellos inicien la conversación. En 2026, el creador de contenido Arjun Manjunath describió la experiencia como “muy distópica” y comparó el ambiente con Los Juegos del Hambre.. Por último, aunque la estatuilla está bañada en oro de 24 quilates, su valor de reventa es simbólico: 1 dólar. Las normas de la Academia obligan a los ganadores —y a sus herederos— a ofrecer primero la estatuilla a la AMPAS por ese precio antes de intentar venderla o transferirla. Esto garantiza que los Óscar no se conviertan en objetos de compraventa.
Un evento lleno de glamour con unas normas muy precisas
Los Premios Oscar, organizados por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS), reconocen las mejores películas, interpretaciones y logros creativos del año. Desde 2001 se celebran en el Dolby Theatre de Los Ángeles y reúnen a las figuras más destacadas de Hollywood. Pero además del brillo de la alfombra roja, la gala está marcada por un conjunto de normas estrictas que todos los asistentes deben cumplir, desde el código de vestimenta hasta las reglas para los discursos o el comportamiento de los rellenadores de asiento.. Durante décadas, la asesora de moda Edith Head impuso un estricto código de etiqueta de gala, el nivel más alto de formalidad. Las actrices debían llevar vestidos largos de noche, preferiblemente en tonos pastel, evitando los diseños cortos, el color rojo y los looks excesivamente brillantes. Los hombres debían vestir frac con accesorios formales tradicionales. Con el tiempo, la gala adoptó un estilo de etiqueta de esmoquin, más flexible, y en los últimos años la Academia ha promovido la moda sostenible, animando a los invitados a lucir prendas vintage, prestadas o recicladas.. Una vez que comienza la retransmisión, los asistentes deben permanecer en sus asientos. Por ello, los descansos para ir al baño deben hacerse únicamente durante los cortes comerciales. Un miembro veterano de la Academia explicó a People que, si alguien no regresa a tiempo, no puede volver a entrar hasta la siguiente pausa.No se permite introducir comida ni bebida. El Dolby Theatre prohíbe la entrada de comida o bebida del exterior, incluida el agua. Aun así, algunos invitados han encontrado formas de saltarse la norma. En 2014, Ellen DeGeneres repartió pizza entre los asistentes durante la gala, y en 2020 la joven actriz Julia Butters fue fotografiada comiendo un sándwich de pavo que llevaba en su bolso.. La Academia establece que los discursos de agradecimiento deben durar un máximo de 45 segundos. Si el ganador se excede, comienza a sonar la música de corte. Aun así, algunos discursos han sobrepasado ampliamente el límite. El más largo de la historia reciente es el de Adrien Brody, cuyo agradecimiento en 2025 se extendió durante cinco minutos y cuarenta segundos.. Para evitar que la sala se vea con huecos durante la retransmisión, la Academia utiliza rellenadores de asiento, personas que ocupan temporalmente los asientos vacíos cuando un invitado se ausenta. Estos participantes deben cumplir un código de vestimenta formal y no pueden hablar con los famosos a menos que ellos inicien la conversación. En 2026, el creador de contenido Arjun Manjunath describió la experiencia como “muy distópica” y comparó el ambiente con Los Juegos del Hambre.. Por último, aunque la estatuilla está bañada en oro de 24 quilates, su valor de reventa es simbólico: 1 dólar. Las normas de la Academia obligan a los ganadores —y a sus herederos— a ofrecer primero la estatuilla a la AMPAS por ese precio antes de intentar venderla o transferirla. Esto garantiza que los Óscar no se conviertan en objetos de compraventa.
Noticias de cultura en La Razón
