El Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía (Copoan) ha advertido de que estrenar calzado durante los días de Semana Santa es «uno de los principales motivos de consulta en clínicas podológicas tras esta importante festividad andaluza». Así lo ha trasladado la entidad colegial en un comunicado en el que los podólogos advierten de que el uso de zapatos nuevos durante caminatas prolongadas provoca «un aumento significativo de lesiones dérmicas y ungueales».. «Cada año vemos cómo, tras los primeros días de Semana Santa, aumentan las consultas por ampollas, rozaduras o uñas encarnadas, en muchos casos derivadas de haber utilizado calzado nuevo sin adaptación previa», ha señalado la presidenta de Copoan, Rosario Correa.. Desde el Colegio de Podólogos apuntan que «el principal problema de estrenar calzado radica en que el zapato aún no se ha adaptado a la forma del pie ni a la pisada del usuario», lo que «genera fricción continua que puede provocar ampollas y heridas abiertas, hematomas subungueales, uñas encarnadas, infecciones cutáneas y dolor que altera la pisada y puede derivar en sobrecargas o lesiones mayores».. Además, los podólogos advierten de que «una lesión aparentemente leve puede complicarse si no se trata adecuadamente, especialmente en personas con patologías previas o en grupos de riesgo como pacientes con diabetes».. A esto se suma que, durante la Semana Santa, «los pies están sometidos a esfuerzos prolongados para los que, en muchos casos, no están preparados, lo que incrementa el riesgo de desarrollar otras afecciones como fascitis plantar, tendinitis o sobrecargas musculares».. CONSEJOS PARA ANTES Y DESPUÉS DE LAS CAMINATAS. Asimismo, desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía insisten «en la importancia de no solo elegir bien el calzado, sino también preparar los pies previamente y cuidarlos tras las largas caminatas, con el objetivo de prevenir lesiones y favorecer su recuperación».. Antes de la Semana Santa, los especialistas recomiendan «preparar los pies en los días previos para adaptarlos al esfuerzo», con actividades como «realizar caminatas progresivas los días anteriores para acostumbrar al pie; hidratar la piel diariamente con cremas específicas para evitar la aparición de grietas; cortar las uñas de forma recta para prevenir uñas encarnadas; revisar posibles durezas o callosidades, que pueden aumentar la presión y el riesgo de lesión, y utilizar el calzado que se vaya a emplear previamente para adaptarlo al pie».. Por otro lado, tras «largas horas de recorrido, es fundamental favorecer la recuperación del pie» con ejercicios como lavarlos «con agua tibia y jabón suave, evitando baños prolongados». Además, desde el colectivo de podólogos recomiendan secar «bien» los pies, «especialmente entre los dedos, para prevenir infecciones; aplicar crema hidratante, excepto en los dedos, para mantener la piel en buen estado», y «elevar los pies durante unos minutos para reducir la inflamación».. También, «realizar baños de contraste –agua templada y fría– en caso de hinchazón», y «vigilar la aparición de ampollas o heridas y no manipularlas».. Finalmente, desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía remarcan que, «ante cualquier dolor persistente, herida o molestia, es fundamental acudir a consulta», y animan a la población a «no normalizar el dolor al caminar».
Durante estas fechas, «los pies están sometidos a esfuerzos prolongados para los que, en muchos casos, no están preparados».
El Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía (Copoan) ha advertido de que estrenar calzado durante los días de Semana Santa es «uno de los principales motivos de consulta en clínicas podológicas tras esta importante festividad andaluza». Así lo ha trasladado la entidad colegial en un comunicado en el que los podólogos advierten de que el uso de zapatos nuevos durante caminatas prolongadas provoca «un aumento significativo de lesiones dérmicas y ungueales».. «Cada año vemos cómo, tras los primeros días de Semana Santa, aumentan las consultas por ampollas, rozaduras o uñas encarnadas, en muchos casos derivadas de haber utilizado calzado nuevo sin adaptación previa», ha señalado la presidenta de Copoan, Rosario Correa.. Desde el Colegio de Podólogos apuntan que «el principal problema de estrenar calzado radica en que el zapato aún no se ha adaptado a la forma del pie ni a la pisada del usuario», lo que «genera fricción continua que puede provocar ampollas y heridas abiertas, hematomas subungueales, uñas encarnadas, infecciones cutáneas y dolor que altera la pisada y puede derivar en sobrecargas o lesiones mayores».. Además, los podólogos advierten de que «una lesión aparentemente leve puede complicarse si no se trata adecuadamente, especialmente en personas con patologías previas o en grupos de riesgo como pacientes con diabetes».. A esto se suma que, durante la Semana Santa, «los pies están sometidos a esfuerzos prolongados para los que, en muchos casos, no están preparados, lo que incrementa el riesgo de desarrollar otras afecciones como fascitis plantar, tendinitis o sobrecargas musculares».. CONSEJOS PARA ANTES Y DESPUÉS DE LAS CAMINATAS. Asimismo, desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía insisten «en la importancia de no solo elegir bien el calzado, sino también preparar los pies previamente y cuidarlos tras las largas caminatas, con el objetivo de prevenir lesiones y favorecer su recuperación».. Antes de la Semana Santa, los especialistas recomiendan «preparar los pies en los días previos para adaptarlos al esfuerzo», con actividades como «realizar caminatas progresivas los días anteriores para acostumbrar al pie; hidratar la piel diariamente con cremas específicas para evitar la aparición de grietas; cortar las uñas de forma recta para prevenir uñas encarnadas; revisar posibles durezas o callosidades, que pueden aumentar la presión y el riesgo de lesión, y utilizar el calzado que se vaya a emplear previamente para adaptarlo al pie».. Por otro lado, tras «largas horas de recorrido, es fundamental favorecer la recuperación del pie» con ejercicios como lavarlos «con agua tibia y jabón suave, evitando baños prolongados». Además, desde el colectivo de podólogos recomiendan secar «bien» los pies, «especialmente entre los dedos, para prevenir infecciones; aplicar crema hidratante, excepto en los dedos, para mantener la piel en buen estado», y «elevar los pies durante unos minutos para reducir la inflamación».. También, «realizar baños de contraste –agua templada y fría– en caso de hinchazón», y «vigilar la aparición de ampollas o heridas y no manipularlas».. Finalmente, desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía remarcan que, «ante cualquier dolor persistente, herida o molestia, es fundamental acudir a consulta», y animan a la población a «no normalizar el dolor al caminar».
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