Cuando uno abre un grifo en la ciudad de Valencia, no se imagina todo el complejo engranaje que hay detrás para que el agua fluya a su hogar en perfecto estado. La pasada dana del 29 de octubre de 2024 demostró que el sistema de suministro de agua de la capital de la Comunitat Valenciana es robusto, aguantando incluso la riada inesperada, que estuvo a punto de dejar inservible la planta potabolizadora de La Presa en Manises.. A pesar de los bulos, Valencia nunca se quedó sin agua y apenas unos pocos vecinos vieron cómo se reducía brevemente la presión, pero más allá de eso no hubo grandes casos. Sin embargo, la dana y el apagón pusieron de manifiesto las vulnerabilidades del sistema, como informó esta pasada semana Cámara Valencia en su informe «El agua como activo crítico».. Para entender el sistema, con sus fortalezas y debilidades, primero hay que ver cómo llega el agua. Valencia y el área metropolitana que la rodea capta agua principalmente superficial tanto del río Turia como río Júcar que se almacena en el Embalse de Tous. A través del Canal Júcar-Turia ambas se conectan, garantizando el suministro. Esta a su vez se potabiliza a través de la planta de La Presa en Manises, en caso del Turia, y El Regalón en Picassent, para el agua desde Tous. A partir de ahí pasan por una red de conductos hasta cada municipio, con sistemas de regulación, estaciones de bombeo y hasta ocho depósitos de regulación para controlar los niveles del agua.. Una vez en la ciudad, las tuberías funcionan como una malla, de manera que si se rompe la tubería por un lado, puede llegar el agua por otra parte de la ciudad inmediatamente sin problemas.. Asimismo, hay un depósito de regulación que permite garantizar durante 24 horas el suministro en caso de que una catástrofe la inhabilite, pero no más.. Ahora, lo que demostraron tanto la dana como el apagón de abril es la dependencia del sistema. En el caso de la riada, esta dañó una parte considerable del Canal Júcar-Turia, que ha tenido que ser reparada y ha dejado expuesto el sistema. Los ingenieros recomiendan entubar dicho canal para no dejarlo al aire libre y que se pueda dañar, así como que no se pueda contaminar ni ser vandalizado con facilidad. Además, han pedido duplicarlo en todo su recorrido, algo ya hecho en el tramo reconstruido. También solicitan otras medidas aguas arriba como el incluir una nueva toma tanto en el Turia como un nuevo acceso al pantano de Tous.. Ahora, eso no es lo único. Con el apagón, las plantas potabilizadoras se quedaron sin luz y por lo tanto, sin poder funcionar. La recomendación desde Cámara Valencia es intentar asegurar la soberanía energética propia con un grupo electrógeno lo suficientemente potente para que puedan seguir funcionando, a ser posible con energía renovable.. Ahora, otra manera son los pozos subterráneos. De ellos hay 13 en la ciudad de Valencia, pero ninguno de agua potable, solo dedicados para riego y baldeo, por lo que indicaron la necesidad también de poder ampliar estos y hacerlos nuevos pozos de emergencia de agua potable para poder abastecer a la ciudad en caso de emergencia.. La dana demostró que la ciudad de Valencia tiene un ciclo urbano del agua de alta calidad, eficiente y con elevada cobertura, pero es necesario fortalecerla para hacerla más resiliente ante los retos futuros. Porque no tener agua no es solo no abrir el grifo, es un riesgo sanitario, de orden público y económico gravísimo.
A pesar de contar con una red robusta, hacen falta mejoras en las infraestructuras para prevenir catástrofes e imprevistos como la dana o el apagón
Cuando uno abre un grifo en la ciudad de Valencia, no se imagina todo el complejo engranaje que hay detrás para que el agua fluya a su hogar en perfecto estado. La pasada dana del 29 de octubre de 2024 demostró que el sistema de suministro de agua de la capital de la Comunitat Valenciana es robusto, aguantando incluso la riada inesperada, que estuvo a punto de dejar inservible la planta potabolizadora de La Presa en Manises.. A pesar de los bulos, Valencia nunca se quedó sin agua y apenas unos pocos vecinos vieron cómo se reducía brevemente la presión, pero más allá de eso no hubo grandes casos. Sin embargo, la dana y el apagón pusieron de manifiesto las vulnerabilidades del sistema, como informó esta pasada semana Cámara Valencia en su informe «El agua como activo crítico».. Para entender el sistema, con sus fortalezas y debilidades, primero hay que ver cómo llega el agua. Valencia y el área metropolitana que la rodea capta agua principalmente superficial tanto del río Turia como río Júcar que se almacena en el Embalse de Tous. A través del Canal Júcar-Turia ambas se conectan, garantizando el suministro. Esta a su vez se potabiliza a través de la planta de La Presa en Manises, en caso del Turia, y El Regalón en Picassent, para el agua desde Tous. A partir de ahí pasan por una red de conductos hasta cada municipio, con sistemas de regulación, estaciones de bombeo y hasta ocho depósitos de regulación para controlar los niveles del agua.. Una vez en la ciudad, las tuberías funcionan como una malla, de manera que si se rompe la tubería por un lado, puede llegar el agua por otra parte de la ciudad inmediatamente sin problemas.. Asimismo, hay un depósito de regulación que permite garantizar durante 24 horas el suministro en caso de que una catástrofe la inhabilite, pero no más.. Ahora, lo que demostraron tanto la dana como el apagón de abril es la dependencia del sistema. En el caso de la riada, esta dañó una parte considerable del Canal Júcar-Turia, que ha tenido que ser reparada y ha dejado expuesto el sistema. Los ingenieros recomiendan entubar dicho canal para no dejarlo al aire libre y que se pueda dañar, así como que no se pueda contaminar ni ser vandalizado con facilidad. Además, han pedido duplicarlo en todo su recorrido, algo ya hecho en el tramo reconstruido. También solicitan otras medidas aguas arriba como el incluir una nueva toma tanto en el Turia como un nuevo acceso al pantano de Tous.. Ahora, eso no es lo único. Con el apagón, las plantas potabilizadoras se quedaron sin luz y por lo tanto, sin poder funcionar. La recomendación desde Cámara Valencia es intentar asegurar la soberanía energética propia con un grupo electrógeno lo suficientemente potente para que puedan seguir funcionando, a ser posible con energía renovable.. Ahora, otra manera son los pozos subterráneos. De ellos hay 13 en la ciudad de Valencia, pero ninguno de agua potable, solo dedicados para riego y baldeo, por lo que indicaron la necesidad también de poder ampliar estos y hacerlos nuevos pozos de emergencia de agua potable para poder abastecer a la ciudad en caso de emergencia.. La dana demostró que la ciudad de Valencia tiene un ciclo urbano del agua de alta calidad, eficiente y con elevada cobertura, pero es necesario fortalecerla para hacerla más resiliente ante los retos futuros. Porque no tener agua no es solo no abrir el grifo, es un riesgo sanitario, de orden público y económico gravísimo.
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