“Parece que no estamos, pero sin nosotras el resto no puede hacer su trabajo. Necesitamos que nos vean y nos reconozcan”, dice Natalia Higueras. Es una entre el medio millón de mujeres que se dedica a la limpieza de edificios en España, según el sindicato del que forma parte, CC OO, y al que representa en las negociaciones con la patronal. “El sector está caliente, no podemos seguir así. Sufrimos bajos salarios, mucha parcialidad, pluriempleo, escaso reconocimiento de enfermedades profesionales… Si seguimos así, iremos a la huelga”, denuncia esta sindicalista madrileña, que participa este martes en la movilización que su sindicato ha convocado en varias provincias de forma coordinada, en protesta por el “bloqueo”, según sostiene, de la negociación de convenios en el sector. La principal patronal, la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza (ASPEL), niega que exista tal parálisis y apunta a varias políticas del Gobierno como “injerencias” que dificultan los acuerdos.Seguir leyendo
La falta de avances de varios convenios del sector, caracterizado por retribuciones bajas y gran esfuerzo físico, impulsa una protesta sindical este martes
“Parece que no estamos, pero sin nosotras el resto no puede hacer su trabajo. Necesitamos que nos vean y nos reconozcan”, dice Natalia Higueras. Es una entre el medio millón de mujeres que se dedica a la limpieza de edificios en España, según el sindicato del que forma parte, CC OO, y al que representa en las negociaciones con la patronal. “El sector está caliente, no podemos seguir así. Sufrimos bajos salarios, mucha parcialidad, pluriempleo, escaso reconocimiento de enfermedades profesionales… Si seguimos así, iremos a la huelga”, denuncia esta sindicalista madrileña, que participa este martes en la movilización que su sindicato ha convocado en varias provincias de forma coordinada, en protesta por el “bloqueo”, según sostiene, de la negociación de convenios en el sector. La principal patronal, la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza (ASPEL), niega que exista tal parálisis y apunta a varias políticas del Gobierno como “injerencias” que dificultan los acuerdos.Higueras ya protestó el martes pasado frente a la sede de la CEOE, aprovechando la celebración de la asamblea de la asociación empresarial madrileña CEIM. Y volverá a hacerlo este martes, al igual que las delegadas de CC OO en otros territorios en los que las negociaciones para renovar el convenio no avanzan. Es el caso de varias provincias de Castilla y León, diálogo en el que participa la limpiadora y sindicalista Lourdes Herreros. “En tiempos de covid parecía que nos iban a dar un reconocimiento mínimo, pero quedó en nada”, lamenta esta trabajadora, que subraya lo comunes que son las “dolencias” en las plantillas: “Muchas acuden a trabajar después de un pastilleo. Es un trabajo muy duro a nivel musculoesquelético y la edad media del sector es alta, en torno a los 50 años, además de estar totalmente feminizado”.“Tenemos muchos problemas con el túnel carpiano, con los hombros… Pero las mutuas luego dicen que las lesiones no son de origen profesional. Y cuando falta una compañera, no suelen cubrir su baja, lo que multiplica las tareas de las demás”, abunda la madrileña Higueras. Herreros subraya que “como te contratan para tan pocas horas, es muy habitual encadenar varios contratos para alcanzar una jornada completa; y el tiempo de desplazamiento casi nunca se paga, así que te pasas todo el día fuera para cobrar en torno a un salario mínimo”. La categoría más baja del convenio madrileño se sitúa en 17.786 euros anuales, solo 1.000 euros más que el salario mínimo interprofesional de su último año de vigencia, 2025, y unos 700 más que el de 2026. “Es una retribución baja”, insiste Higueras, “pero es difícil llegar a ella por las pocas horas de cada contrato. He visto a compañeras con contratos de dos horas. ¿Quién vive con eso? Te encuentras a gente que hace diez portales, que se pasa todo el día en la calle por 500 euros. No es aceptable”.Juan José Montoya, secretario de Negociación
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