eL que es fallero o fallera y desfila en la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados en Valencia en Fallas por la calle de La Paz -una de las dos entradas junto a la calle San Vicente-, sabe que una vez se llega a esta calle, todo va rodado. Antes uno acepta parones de horas, cada vez más prolongados, pero ahí un fallero ya sabe que llega rápido al manto de la Virgen. Este año, muchos falleros se miraban patidifusos cuando se paraban, aunque fueran pocos segundos, por el colapso en dicha calle.. Los parones se repetían en la plaza de La Reina e incluso en la calle de la Barchilla y la Plaza de la Almoina, ante la sorpresa de todos. No en vano, el concejal de Fallas y Comercio, Santiago Ballester, animó la posibilidad de que hubiera un tercer día de Ofrenda, bien la tarde del 16 de marzo o la mañana del 17, pero en la rueda de prensa de balance enfrió esa posibilidad con un «siempre se acaba tarde»ante la dificultad de encajarlo, pues en ambas franjas horarias son las entregas de premios por la que se visten miles de valencianos.. Por la Virgen pasaron 111.110 falleros en un censo fallero de 128.675 falleros, pero no todos lo son, pues numerosas comisiones hacen negocio con la participación en el acto más popular de las Fallas. Desfilar es a menudo un negocio y en estos últimos años, un guiño político, con la propia alcaldesa de Valencia, María José Catalá, estrenándose el año pasado vestida de fallera y este año emulándola la ministra y secretaria general del PSPV, Diana Morant, y el presidente de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, ambos sin ser valencianos ni falleros.. Este año el debate de la Ofrenda no ha sido el único. La ausencia de trenes llegando a la Estación del Norte entre las 13:00 y las 15:00 horas marcó la semana previa y la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ya ha señalado la movilidad como uno de los principales retos para 2027. Como también lo ha sido la convivencia vecinal, con el Ayuntamiento anunciando en plenas Fallas que las carpas se instalarán en 2027 el 11 de marzo y no el día 4 como este año, un cambio que aducen al calendario de la semana grande fallera y que es una rectificación ante el enfado por la movilidad.. Las Fallas de 2027 serán en plena campaña política, a apenas dos meses de unas elecciones municipales en Valencia donde tres mujeres previsiblemente se enfrentarán: Catalá, la delegada del Gobierno y candidata del PSPV a la alcaldía, Pilar Bernabé, y por Compromís a falta de confirmar estas Fallas ha tomado el liderazgo su portavoz, Papi Robles. Eso si no nombra Compromís como un golpe de mano a la exvicepresidenta Mónica Oltra si se resuelve su investigación judicial.. Compromís viene marcando terreno en el mundo fallero con propuestas concretas: pide restringir el aforo en la calle Marqués de Sotelo y Xàtiva en el horario de mascletà, dar un día festivo local adicional 19 de marzo ante la dificultad de trabajar, imponer una tasa turística e impedir los cada vez más numerosos puestos de venta ambulante que molestan al comercio tradicional. «Las Fallas no quieren ser Magaluf», afirmó Robles.. El PSPV ha venido a solicitar prácticamente lo mismo que su rival a la izquierda, criticando además los urinarios portátiles y centrando el su mensaje en Català: «Hasta la persona más fallera de València es consciente de que al Partido Popular las Fallas se le han ido de las manos», dijo Nuria Llopis.. Mientras, la alcaldesa ha admitido con el cambio de fecha el error con las carpas, la masificación en la Ofrenda y se ha abierto por primera vez a una tasa turística, pero recordando que «no podemos ponerle puertas al mar», reafirmó que no dará la espalda al turismo, eje económico de unos hosteleros que han cobrado un 7% más en un año donde los días centrales cayeron entre semana.. Ahora, si algo une a todos es el respeto a los falleros. Con casi 130.000 personas falleras, son un caldo de votos que se suma a quienes disfrutan la fiesta sin pertenecer a una comisión. Por eso ningún partido se atreve a tan siquiera considerar mover la mascletà de la plaza del Ayuntamiento ante la masificación. «En ningún caso», dijo la alcaldesa. «En absoluto», remachó la socialista. Compromís, ni mencionarlo.. Todo ello deberá ser parte de una reflexión que viene cada año pero que este resuena más que nunca por la cercanía electoral. El objetivo es mejorar la movilidad, la convivencia entre residentes y turistas; entre falleros y no falleros y preservar la tradición de una fiesta local.
La masificación lleva a replantearse un tercer día de Ofrenda, controles de aforo en mascletàs y la convivencia vecinal con propuestas de cada partido para atraer al electorado fallero y los vecinos que no lo son
eL que es fallero o fallera y desfila en la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados en Valencia en Fallas por la calle de La Paz -una de las dos entradas junto a la calle San Vicente-, sabe que una vez se llega a esta calle, todo va rodado. Antes uno acepta parones de horas, cada vez más prolongados, pero ahí un fallero ya sabe que llega rápido al manto de la Virgen. Este año, muchos falleros se miraban patidifusos cuando se paraban, aunque fueran pocos segundos, por el colapso en dicha calle.. Los parones se repetían en la plaza de La Reina e incluso en la calle de la Barchilla y la Plaza de la Almoina, ante la sorpresa de todos. No en vano, el concejal de Fallas y Comercio, Santiago Ballester, animó la posibilidad de que hubiera un tercer día de Ofrenda, bien la tarde del 16 de marzo o la mañana del 17, pero en la rueda de prensa de balance enfrió esa posibilidad con un «siempre se acaba tarde»ante la dificultad de encajarlo, pues en ambas franjas horarias son las entregas de premios por la que se visten miles de valencianos.. Por la Virgen pasaron 111.110 falleros en un censo fallero de 128.675 falleros, pero no todos lo son, pues numerosas comisiones hacen negocio con la participación en el acto más popular de las Fallas. Desfilar es a menudo un negocio y en estos últimos años, un guiño político, con la propia alcaldesa de Valencia, María José Catalá, estrenándose el año pasado vestida de fallera y este año emulándola la ministra y secretaria general del PSPV, Diana Morant, y el presidente de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, ambos sin ser valencianos ni falleros.. Este año el debate de la Ofrenda no ha sido el único. La ausencia de trenes llegando a la Estación del Norte entre las 13:00 y las 15:00 horas marcó la semana previa y la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ya ha señalado la movilidad como uno de los principales retos para 2027. Como también lo ha sido la convivencia vecinal, con el Ayuntamiento anunciando en plenas Fallas que las carpas se instalarán en 2027 el 11 de marzo y no el día 4 como este año, un cambio que aducen al calendario de la semana grande fallera y que es una rectificación ante el enfado por la movilidad.. Las Fallas de 2027 serán en plena campaña política, a apenas dos meses de unas elecciones municipales en Valencia donde tres mujeres previsiblemente se enfrentarán: Catalá, la delegada del Gobierno y candidata del PSPV a la alcaldía, Pilar Bernabé, y por Compromís a falta de confirmar estas Fallas ha tomado el liderazgo su portavoz, Papi Robles. Eso si no nombra Compromís como un golpe de mano a la exvicepresidenta Mónica Oltra si se resuelve su investigación judicial.. Compromís viene marcando terreno en el mundo fallero con propuestas concretas: pide restringir el aforo en la calle Marqués de Sotelo y Xàtiva en el horario de mascletà, dar un día festivo local adicional 19 de marzo ante la dificultad de trabajar, imponer una tasa turística e impedir los cada vez más numerosos puestos de venta ambulante que molestan al comercio tradicional. «Las Fallas no quieren ser Magaluf», afirmó Robles.. El PSPV ha venido a solicitar prácticamente lo mismo que su rival a la izquierda, criticando además los urinarios portátiles y centrando el su mensaje en Català: «Hasta la persona más fallera de València es consciente de que al Partido Popular las Fallas se le han ido de las manos», dijo Nuria Llopis.. Mientras, la alcaldesa ha admitido con el cambio de fecha el error con las carpas, la masificación en la Ofrenda y se ha abierto por primera vez a una tasa turística, pero recordando que «no podemos ponerle puertas al mar», reafirmó que no dará la espalda al turismo, eje económico de unos hosteleros que han cobrado un 7% más en un año donde los días centrales cayeron entre semana.. Ahora, si algo une a todos es el respeto a los falleros. Con casi 130.000 personas falleras, son un caldo de votos que se suma a quienes disfrutan la fiesta sin pertenecer a una comisión. Por eso ningún partido se atreve a tan siquiera considerar mover la mascletà de la plaza del Ayuntamiento ante la masificación. «En ningún caso», dijo la alcaldesa. «En absoluto», remachó la socialista. Compromís, ni mencionarlo.. Todo ello deberá ser parte de una reflexión que viene cada año pero que este resuena más que nunca por la cercanía electoral. El objetivo es mejorar la movilidad, la convivencia entre residentes y turistas; entre falleros y no falleros y preservar la tradición de una fiesta local.
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