Los franceses eligen este domingo a sus alcaldes y presidentes regionales en unas elecciones a doble vuelta que se consideran la antesala a las presidenciales del año que viene. La izquierda se juega el poder en las tres principales ciudades del Hexágono: París, Marsella y Lyon. Aunque no en todos los casos sería la derecha clásica la beneficiada. Mucho se decidirá a partir del lunes cuando se pase a una segunda campaña de una semana en la que los candidatos descartados llamen al voto y algunos de los clasificados puedan unirse en alianzas para llegar al poder.. Como si fuera la joya de la corona, lo que pase en París será el titular definitivo de esta convocatoria con las urnas y la sucesión de Anne Hidalgo no está clara. Los sondeos son favorables al socialista Emmanuel Gregoire con un 31% de intención de voto contra un 26% para la polémica Rachida Dati, candidata conservadora que ha intentando propulsar el presidente Emmanuel Macron desde el Gobierno, ocupando durante los dos últimos años la cartera de Cultura. Todo va a depender de los pactos que uno y otra puedan alcanzar con la extrema derecha e izquierda, pero llegar a acuerdos con los extremos es una operación arriesgada para ambos porque podrían perder el centro. La derecha intenta recuperar la capital tras más de veinte años de alcaldes de izquierdas, pero la carrera está muy fragmentada.. En Marsella, la disputa está entre otro alcalde socialista, Benoit Payan, y el candidato del Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen, Franck Allisio. La campaña ha estado marcada allí por las medidas de seguridad en una ciudad castigada por el narcotráfico y el crimen organizado.. En el caso de Lyon, lo que ha marcado la campaña electoral fue el asesinato de un joven estudiante nacionalista de 23 años, Quentin Deranque, a manos de un grupúsculo de ultraizquierda vinculado con la Francia Insumisa, el partido de izquierda radical de Jean-Luc Mélenchon. En la tercera ciudad de Francia la contienda es distinta y enfrenta por la alcaldía, según las encuestas, al alcalde ecologista Grégory Doucet contra un empresario, el expresidente del Olympique de Lyon, Jean-Michel Aulas.. Seis años después de la pandemia de covid-19, que afectó a la campaña de 2020 –con una segunda vuelta celebrada tres meses después de la primera–, las elecciones municipales se han visto nuevamente alteradas por la actualidad. El estallido de la guerra de Irán hace dos semanas ha relegado a un inesperado segundo plano en los medios franceses estos comicios municipales con un impacto directo en la campaña durante los últimos días, ya que los candidatos se han visto arrastrados a hablar de asuntos como el precio de los combustibles o cómo puede afectar al día a día de sus ciudadanos el conflicto de Oriente Medio.. El mapa del poder regional permanecerá, muy probablemente, en manos de los dos partidos históricos, Los Republicanos (LR) y el Partido Socialista (PS), mientras que los extremos políticos, tanto el Reagrupamiento Nacional de Le Pen como La Francia Insumisa de Mélenchon aspiran a un puñado de alcaldías, todas de talla media a excepción de Marsella, donde el candidato de Le Pen tiene serias posibilidades. Con las encuestas en la mano, la mediterránea ciudad de Toulon también podría ser la gran conquista de la ultraderecha mientras que Roubaix, cerca de la frontera belga, podría convertirse en el gran triunfo de la extrema izquierda.. Pero el talón de Aquiles para la izquierda en estas elecciones es su fragmentación. Lejos quedó la coalición del Nuevo Frente Popular con la que ganaron las anteriores legislativas de 2024. Las divergencias por las derivas antisemitas de Mélenchon se han hecho insalvables en el último año. Ahora, socialistas, ecologistas y La Francia Insumisa compiten por separado, lo que puede jugar en su contra en la primera vuelta del domingo.. Estos comicios decidirán el poder en 35.000 municipios del país que quedarán configurados tras la segunda y definitiva ronda del próximo domingo 22 de marzo. En total, 48,7 millones de electores se han registrado para una cita que no solo pondrá a prueba el equilibrio de poder político antes de las elecciones presidenciales de 2027, sino porque, además, se celebran en un contexto de agitación e incluso de erosión democrática.. Aunque se trata de comicios locales, en los que muchas veces la personalidad del candidato cuenta más que el logotipo del partido, su resultado suele interpretarse como un barómetro del clima político a un año de las presidenciales que decidirán quién toma el relevo de Macron.
Los franceses eligen este domingo a sus alcaldes y presidentes regionales en unas elecciones a doble vuelta que se consideran la antesala a las presidenciales del año que viene. La izquierda se juega el poder en las tres principales ciudades del Hexágono: París, Marsella y Lyon. Aunque no en todos los casos sería la derecha clásica la beneficiada. Mucho se decidirá a partir del lunes cuando se pase a una segunda campaña de una semana en la que los candidatos descartados llamen al voto y algunos de los clasificados puedan unirse en alianzas para llegar al poder.. Como si fuera la joya de la corona, lo que pase en París será el titular definitivo de esta convocatoria con las urnas y la sucesión de Anne Hidalgo no está clara. Los sondeos son favorables al socialista Emmanuel Gregoire con un 31% de intención de voto contra un 26% para la polémica Rachida Dati, candidata conservadora que ha intentando propulsar el presidente Emmanuel Macron desde el Gobierno, ocupando durante los dos últimos años la cartera de Cultura. Todo va a depender de los pactos que uno y otra puedan alcanzar con la extrema derecha e izquierda, pero llegar a acuerdos con los extremos es una operación arriesgada para ambos porque podrían perder el centro. La derecha intenta recuperar la capital tras más de veinte años de alcaldes de izquierdas, pero la carrera está muy fragmentada.. En Marsella, la disputa está entre otro alcalde socialista, Benoit Payan, y el candidato del Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen, Franck Allisio. La campaña ha estado marcada allí por las medidas de seguridad en una ciudad castigada por el narcotráfico y el crimen organizado.. En el caso de Lyon, lo que ha marcado la campaña electoral fue el asesinato de un joven estudiante nacionalista de 23 años, Quentin Deranque, a manos de un grupúsculo de ultraizquierda vinculado con la Francia Insumisa, el partido de izquierda radical de Jean-Luc Mélenchon. En la tercera ciudad de Francia la contienda es distinta y enfrenta por la alcaldía, según las encuestas, al alcalde ecologista Grégory Doucet contra un empresario, el expresidente del Olympique de Lyon, Jean-Michel Aulas.. Seis años después de la pandemia de covid-19, que afectó a la campaña de 2020 –con una segunda vuelta celebrada tres meses después de la primera–, las elecciones municipales se han visto nuevamente alteradas por la actualidad. El estallido de la guerra de Irán hace dos semanas ha relegado a un inesperado segundo plano en los medios franceses estos comicios municipales con un impacto directo en la campaña durante los últimos días, ya que los candidatos se han visto arrastrados a hablar de asuntos como el precio de los combustibles o cómo puede afectar al día a día de sus ciudadanos el conflicto de Oriente Medio.. El mapa del poder regional permanecerá, muy probablemente, en manos de los dos partidos históricos, Los Republicanos (LR) y el Partido Socialista (PS), mientras que los extremos políticos, tanto el Reagrupamiento Nacional de Le Pen como La Francia Insumisa de Mélenchon aspiran a un puñado de alcaldías, todas de talla media a excepción de Marsella, donde el candidato de Le Pen tiene serias posibilidades. Con las encuestas en la mano, la mediterránea ciudad de Toulon también podría ser la gran conquista de la ultraderecha mientras que Roubaix, cerca de la frontera belga, podría convertirse en el gran triunfo de la extrema izquierda.. Pero el talón de Aquiles para la izquierda en estas elecciones es su fragmentación. Lejos quedó la coalición del Nuevo Frente Popular con la que ganaron las anteriores legislativas de 2024. Las divergencias por las derivas antisemitas de Mélenchon se han hecho insalvables en el último año. Ahora, socialistas, ecologistas y La Francia Insumisa compiten por separado, lo que puede jugar en su contra en la primera vuelta del domingo.. Estos comicios decidirán el poder en 35.000 municipios del país que quedarán configurados tras la segunda y definitiva ronda del próximo domingo 22 de marzo. En total, 48,7 millones de electores se han registrado para una cita que no solo pondrá a prueba el equilibrio de poder político antes de las elecciones presidenciales de 2027, sino porque, además, se celebran en un contexto de agitación e incluso de erosión democrática.. Aunque se trata de comicios locales, en los que muchas veces la personalidad del candidato cuenta más que el logotipo del partido, su resultado suele interpretarse como un barómetro del clima político a un año de las presidenciales que decidirán quién toma el relevo de Macron.
La conservadora Rachida Dati lucha por poner fin a 20 años de hegemonía socialista en París, mientras la ultraderecha podría conquistar Marsella
Internacional: noticias internacionales de hoy en La Razón
