Cuando los estadounidenses voten en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, los europeos esperarán con inquietud los resultados. Es comprensible que, después de casi dos años de abusos del Gobierno de Trump, estén ansiosos por un cambio de rumbo. Un buen resultado de los demócratas transmitirá una señal política importante, incluido el deseo de mejorar las relaciones con los aliados hoy menospreciados. Sin embargo, los europeos harían bien en moderar sus expectativas sobre los cambios que va a haber en la práctica, porque se tardará tiempo en reparar el daño causado.. Seguir leyendo
La UE debe seguir invirtiendo en su defensa, profundizar en el mercado único, ampliar sus capacidades tecnológicas y enfrentarse al populismo
Cuando los estadounidenses voten en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, los europeos esperarán con inquietud los resultados. Es comprensible que, después de casi dos años de abusos del Gobierno de Trump, estén ansiosos por un cambio de rumbo. Un buen resultado de los demócratas transmitirá una señal política importante, incluido el deseo de mejorar las relaciones con los aliados hoy menospreciados. Sin embargo, los europeos harían bien en moderar sus expectativas sobre los cambios que va a haber en la práctica, porque se tardará tiempo en reparar el daño causado.. Si las encuestas no se equivocan, los demócratas van a ganar la Cámara de Representantes. También se espera que obtengan victorias importantes en el Senado y quizá incluso consigan el control de las dos cámaras. Este resultado sería el reflejo de la insatisfacción de los estadounidenses con el rumbo del país, debida, entre otras cosas, a las consecuencias de los aranceles y la guerra con Irán para su poder adquisitivo. Desde el punto de vista del mensaje, un voto de rechazo a Trump —que se ha encargado de decir a los votantes: “Yo estoy en esa papeleta”— tranquilizará a los europeos que vieron con incredulidad su reelección. Y habrá diputados nuevos y veteranos deseosos de colaborar con los aliados.. Es posible que el primer obstáculo sea la validación de los resultados. Los responsables electorales de todo el país se preparan para posibles denuncias de fraude, confiscaciones de papeletas o máquinas de voto y el despliegue de agentes del ICE e incluso de soldados en los colegios electorales, pese a que es claramente ilegal. Los tribunales ya han rechazado los intentos del Gobierno de restringir el voto por correo, utilizar dinero público para hacer propaganda electoral y cotejar los censos electorales con los registros de inmigración. Estados Unidos, rompiendo con dos décadas de tradición, ha prohibido a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que esté presente como observadora electoral. Después de haber sido yo observadora de la OSCE en Albania y Kosovo, me parece muy bien que las elecciones de Estados Unidos cuenten con un escrutinio externo y me preocupa que la decisión de Washington anime a los autócratas deseosos de impedir que se haga ese tipo de seguimiento.. Un Congreso dominado por los demócratas tendrá efectos, sobre todo, en la política nacional, porque ejercerá un papel más firme en el proceso legislativo y de asignación de fondos y podrá imponer ciertas salvaguardas políticas. También llevará a cabo una supervisión rigurosa de la Administración, desde los fundamentos de sus políticas hasta la corrupción descontrolada. No será fácil, puesto que los funcionarios del Gobierno de Trump, cada vez que han prestado testimonio en el Congreso controlado por los republicanos, han prescindido del decoro y se han dedicado a actuar para un público de un único espectador. Es posible que las comisiones de control tengan que emitir citaciones para obligar a los funcionarios a comparecer. Quizá tengan también que pedir a terceras partes, entre las que hay empresas y gobiernos extranjeros, que hagan públicos acuerdos privados. Aunque habrá presiones para que la Cámara de Representantes ponga en marcha el proceso de destitución, como ocurrió en dos ocasiones durante el primer mandato de Trump, el intento fracasará si no hay dos tercios de los senadores dispuestos a condenarlo.. Si los demócratas ganan el Senado, tendrán la potestad de rechazar a candidatos a jueces, embajadores y otros altos cargos de la Administración y, de esa forma, impedir la designación de personas no cualificadas o corruptas. Aun así, el Gobierno podría utilizar mecanismos como el de los nombramientos durante el receso, en los períodos de inactividad del Senado, para eludirlo y colocar provisionalmente a sus candidatos sin necesidad de aprobación.. Aunque los demócratas quieran corregir el rumbo en política exterior, el Congreso tendrá que hacer frente a limitaciones estructurales y, en consecuencia, es posible que Trump insista todavía más en materializar su agenda internacional. Seguramente, Irán será la máxima prioridad de los nuevos congresistas, dada su profunda impopularidad. El Congreso actual ha aprobado varias veces limitar el margen de actuación de Trump en este sentido, pero él ha hecho caso omiso tanto de esas decisiones como de la obligación de informar establecida en la Resolución sobre los Poderes de Guerra. Aunque un Congreso demócrata podría no aprobar más fondos para la guerra, los legisladores suelen ser reacios a negarles dinero a los militares desplegados y el proceso anual de financiación del Pentágono es engorroso. Y el Gobierno, consciente de que existe esta posibilidad, ya está presionando a los republicanos para que consigan más fondos durante los últimos meses de este periodo legislativo.. Asimismo, los demócratas tendrán que resolver varios obstáculos en relación con Ucrania. Si el nuevo Congreso intenta aprobar un proyecto de ley de asignaciones suplementarias, es posible que el Gobierno se niegue a gastar el dinero, tal como ha hecho en el caso de Ucrania y en otros programas con mandato del Congreso. También les será difícil a los legisladores obligar al Gobierno a imponer sanciones más duras a Rusia. El Congreso actual aprobó recientemente, con el apoyo abrumador de los dos partidos, una ley que exige sanciones enérgicas. Pero Trump, a pesar de haber firmado la ley, acaba de anular la mayoría de las disposiciones sancionadoras y ha permitido la salida de gasóleo ruso a los mercados mundiales.. En materia de aranceles, el Congreso ha cedido una autoridad considerable al presidente en los últimos años. En repetidas ocasiones, las cámaras actuales no han ejercido la debida supervisión ni han adoptado controles legislativos vinculantes. Puede que en este ámbito sí veamos avances y que los demócratas e incluso algunos republicanos voten a favor de revocar las medidas más escandalosas. Sin embargo, los europeos deben prepararse para que se intensifique el caos comercial, dada la propensión de Trump a utilizar los aranceles como respuesta ante casi cualquier ofensa y como solución a casi cualquier problema.. A pesar de las tensiones actuales, me reconforta la fe de los europeos en la capacidad de Estados Unidos para superar esta coyuntura política y su deseo constante de colaborar para abordar los problemas comunes. Los próximos dos años no serán fáciles y las elecciones de mitad de mandato no deberían frenar el avance de las reformas necesarias. Los europeos deben seguir invirtiendo en su propia defensa, profundizar en el mercado único de la UE, ampliar sus capacidades tecnológicas y hacer frente al auge del populismo en sus respectivos países. Y, a medida que nuestra atención se desvíe hacia las primarias previas a las elecciones presidenciales de noviembre de 2028 y un nuevo Gobierno, los europeos tendrán que empezar a pensar en qué van a necesitar de Washington para restablecer las relaciones. Esas medidas harán que Europa sea un socio mejor de un futuro Gobierno que valore la alianza transatlántica, o menos vulnerable a las coacciones de un Gobierno de tipo trumpiano.. Amanda Sloat es profesora de Práctica en el IE de Madrid. Anteriormente fue directora sénior para Europa del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos durante el Gobierno de Biden.. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
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