“Yo voy a hacer lo que tú quieras, Jesús”, suelta Javier Ambrossi a Jesús Vázquez. “Y yo también”, añade Inés Hernand. “Inés, seguro que no lo hace…”, ironiza rápido María Izaguirre, directora de comunicación de RTVE. Sabe lo que le gusta saltar en un charco a Inés.. Solo acaba de empezar la rueda de prensa con los presentadores del Benidorm Fest 2026 y ya se rompe la solemnidad de este tipo de convocatorias para transmitir ese ambiente de espontaneidad cómplice que permite todo. De hecho, la distensión de las risas es lo mejor que puede atesorar la presentación de un programa de entretenimiento. Porque en el ojo del espectador se contagia que existe libertad para dejarse llevar sin miedo al qué dirán del público. Y de los propios jefes, que suele ser peor. Lo que merma o potencia la creatividad, que se abre mejor camino cuando asoma esa sensación de poder jugar sin sentirse juzgado por simplemente celebrar la adrenalina de la imprevisibilidad.. “Jesús, no podemos parar de mirarte. Eres hipnótico. Tienes una cantidad de colágeno increíble. Te quedan muchísimos años por cotizar”, prosigue Inés con su incontinente corrosión no apta para los que no captan las ironías. “Muchísimos años no, tampoco quiero…”. Las tablas de Jesús tienen larga experiencia en rebajar peloteos y en la doma de los compañeros más bocachanclas. En este caso, Inés y Javi. Pero todos, juntos, logran un equilibrio sensato para ejercer una de las grandes virtudes de la tele: la generosidad que se lanza a un partido dialéctico de ping-pong.Así lo reivindicaban María Teresa Campos y Raffaella Carrà cuando conversaban sobre el arte de comunicar sin ser parte inerte del decorado.. Es evidente. Jesús, Ambrossi, Inés y Lalachus comparten, cada uno a su manera, la pasión por la tele. En este sentido, Ambrossi va más allá: “he tenido obsesión con Jesús Vázquez desde los cinco años», destaca mientras promete que le homenajeará en las galas con sus outfits.. Jesús ha despejado la neblina de tantas miradas desde los años noventa. Con personas como él, la tele desmontó prejuicios y opresiones fruto del desconocimiento sobre las personas LGTBIQ+. Incluso en las vidas de las propias personas LGTBIQ+, que veíamos en Jesús Vázquez a alguien que nunca se dejó tratar desde esa condescendencia que nos reducía a lo exótico y en la que se nos metía a presión en tantos programas. Jesús, en cambio, ensanchó los márgenes del televisor para que cogiéramos todos. Porque la televisión debe ser tan diversa como la riqueza de la sociedad que algunos creen que no existe si no se ve. Pero no, siempre existe. La diversidad inevitablemente mueve el mundo.. Ese clima de reunión de amigos en donde nadie se siente juzgado se congrega en la rueda de prensa bajo el Pirulí. “Yo estoy viendo esto como si estuviera en mi casa con un batín, mira qué maja es esta gente”, resume Lalachús, dando en la diana del ambiente favorecido hasta provocar una naturalidad contagiosa. Y, claro, Inés sigue a lo suyo y pregunta a Javi: «¿qué esperas de tu paso por el Benidorm Fest?». «Un marido», responde. Salió el titular. Bingo.. Ahí es cuando Javi se percata de que está en directo frente a una multitud de periodistas y empieza a recoger cable. Solo se trata de una ironía de cuando uno está muy a gusto y puede bromear consigo mismo con el superpoder de no tomarse demasiado en serio. Así, en tiempos donde algunos quieren que el temor gane a la esperanza, la rueda de prensa de los presentadores del Benidorm Fest termina representando el estado de ánimo que siempre ha acabado llevando al liderazgo a Televisión Española en sus casi setenta años de existencia: la alegría como sinónimo de acogida.
Sucedió en la rueda de prensa con los presentadores de la quinta edición del ‘Benidorm Fest’
20MINUTOS.ES – Televisión
“Yo voy a hacer lo que tú quieras, Jesús”, suelta Javier Ambrossi a Jesús Vázquez. “Y yo también”, añade Inés Hernand. “Inés, seguro que no lo hace…”, ironiza rápido María Izaguirre, directora de comunicación de RTVE. Sabe lo que le gusta saltar en un charco a Inés.. Solo acaba de empezar la rueda de prensa con los presentadores del Benidorm Fest 2026 y ya se rompe la solemnidad de este tipo de convocatorias para transmitir ese ambiente de espontaneidad cómplice que permite todo. De hecho, la distensión de las risas es lo mejor que puede atesorar la presentación de un programa de entretenimiento. Porque en el ojo del espectador se contagia que existe libertad para dejarse llevar sin miedo al qué dirán del público. Y de los propios jefes, que suele ser peor. Lo que merma o potencia la creatividad, que se abre mejor camino cuando asoma esa sensación de poder jugar sin sentirse juzgado por simplemente celebrar la adrenalina de la imprevisibilidad.. “Jesús, no podemos parar de mirarte. Eres hipnótico. Tienes una cantidad de colágeno increíble. Te quedan muchísimos años por cotizar”, prosigue Inés con su incontinente corrosión no apta para los que no captan las ironías. “Muchísimos años no, tampoco quiero…”. Las tablas de Jesús tienen larga experiencia en rebajar peloteos y en la doma de los compañeros más bocachanclas. En este caso, Inés y Javi. Pero todos, juntos, logran un equilibrio sensato para ejercer una de las grandes virtudes de la tele: la generosidad que se lanza a un partido dialéctico de ping-pong.Así lo reivindicaban María Teresa Campos y Raffaella Carrà cuando conversaban sobre el arte de comunicar sin ser parte inerte del decorado.. Es evidente. Jesús, Ambrossi, Inés y Lalachus comparten, cada uno a su manera, la pasión por la tele. En este sentido, Ambrossi va más allá: “he tenido obsesión con Jesús Vázquez desde los cinco años», destaca mientras promete que le homenajeará en las galas con sus outfits.. Jesús ha despejado la neblina de tantas miradas desde los años noventa. Con personas como él, la tele desmontó prejuicios y opresiones fruto del desconocimiento sobre las personas LGTBIQ+. Incluso en las vidas de las propias personas LGTBIQ+, que veíamos en Jesús Vázquez a alguien que nunca se dejó tratar desde esa condescendencia que nos reducía a lo exótico y en la que se nos metía a presión en tantos programas. Jesús, en cambio, ensanchó los márgenes del televisor para que cogiéramos todos. Porque la televisión debe ser tan diversa como la riqueza de la sociedad que algunos creen que no existe si no se ve. Pero no, siempre existe. La diversidad inevitablemente mueve el mundo.. Ese clima de reunión de amigos en donde nadie se siente juzgado se congrega en la rueda de prensa bajo el Pirulí. “Yo estoy viendo esto como si estuviera en mi casa con un batín, mira qué maja es esta gente”, resume Lalachús, dando en la diana del ambiente favorecido hasta provocar una naturalidad contagiosa. Y, claro, Inés sigue a lo suyo y pregunta a Javi: «¿qué esperas de tu paso por el Benidorm Fest?». «Un marido», responde. Salió el titular. Bingo.. Ahí es cuando Javi se percata de que está en directo frente a una multitud de periodistas y empieza a recoger cable. Solo se trata de una ironía de cuando uno está muy a gusto y puede bromear consigo mismo con el superpoder de no tomarse demasiado en serio. Así, en tiempos donde algunos quieren que el temor gane a la esperanza, la rueda de prensa de los presentadores del Benidorm Fest termina representando el estado de ánimo que siempre ha acabado llevando al liderazgo a Televisión Española en sus casi setenta años de existencia: la alegría como sinónimo de acogida.
