El Mundial, como sucede siempre, está marcando la temporada mucho más de lo que puede parecer a primera vista. Muchas de las decisiones que toman los futbolistas se basan en el torneo de este verano. Por ejemplo, Endrick. El brasileño ya ha comprobado que en el Real Madrid, este curso, no va a jugar nada de nada (suma 99 minutos en este largo primer tramo del ejercicio. Sólo ha sido titular contra el Talavera, en su despedida) y quiere jugar. Por el simple hecho de jugar y también por tener oportunidades de estar en el Mundial con la Brasil de Ancelotti. En el Madrid, con Mbappé como futbolista indiscutible, pues es el que más minutos lleva, y con Gonzalo por delante de él en las rotaciones, no tiene sitio. Xabi Alonso no ha terminado de creer en él o es que ha tenido otras prioridades, aunque no todo el mundo entiende las pocas oportunidades de las que ha gozado el nueve brasileño y más en un Madrid al que le cuesta un mundo crear ocasiones contra rivales cerrados y que depende, de manera exagerada, de los tantos que marca Kylian.. Endrick, sin espacio en el Real Madrid. Sancionado contra el Sevilla, se despidió en Talavera jugando un buen partido, pero con destino ya marcado: se marcha al Olympique de Lyon, una decisión consensuada entre el club y el futbolista, con un objetivo claro: que pueda desarrollarse futbolísticamente, que demuestre que es un delantero de nivel y que vuelva mejor de lo que se va. Se marcha sin opción de compra, para que vuelva en junio.. En el Real Madrid de esta temporada era evidente que había perdido peso en la rotación. Gonzalo le adelantó en las decisiones del entrenador y el brasileño ha quedado relegado a un papel residual, lejos de la expectativa que había generado su llegada.. El contexto tampoco le ha ayudado. Una lesión en los isquiotibiales le hizo perderse el Mundial de Clubes y cortó de raíz cualquier intento de ganar terreno en el nuevo proyecto. Aun así, viajó a Miami para integrarse con el nuevo cuerpo técnico, conocer de primera mano a Xabi Alonso y completar su recuperación al lado de quienes iban a marcar su futuro inmediato. Reapareció tras 124 días de baja en un partido ante el Espanyol, pero la vuelta no supuso un cambio real en su rol.. Encadenó convocatorias sin minutos, comprobó que la competencia era feroz y que su espacio se había reducido al mínimo.. Mejor el primer año. Su primera temporada fue mejor. Endrick llegó procedente del Palmeiras tras una operación de 60 millones de euros y firmó por el Real Madrid con 18 años recién cumplidos. En aquella campaña participó en 37 partidos oficiales, repartidos entre todas las competiciones, y anotó un total de 10 goles. No fue titular indiscutible, pero sí un futbolista presente, utilizado y con una progresión que ilusionaba tanto al cuerpo técnico como al Bernabéu.. Con Xabi Alonso, sin embargo, la historia ha sido distinta. El técnico vasco valoró positivamente su actuación ante el Talavera, destacando su actividad y energía sobre el campo. Subrayó su cambio de ritmo y su aceleración en espacios reducidos. Pero los hechos, los datos de sus minutos, no corroboran esas palabras.. En el club son conscientes del potencial del jugador y por eso ven con buenos ojos la cesión: es una apuesta a medio plazo. Confían en que pueda explotar lejos del foco del Bernabéu y regresar el próximo verano con minutos, confianza y otro estatus competitivo. Para proteger esa idea, el Real Madrid, según algunas informaciones, ha impuesto una cláusula obligatoria al Lyon: Endrick deberá disputar al menos 25 partidos, salvo lesión, o el club francés tendrá que abonar una indemnización.. El Mundial en el horizonte. Detrás de todo está el Mundial. Endrick quiere jugar el próximo torneo. Tiene 19 años, pertenece al Real Madrid, pero ha desaparecido de las alineaciones y esa ausencia le ha hecho perder presencia en la selección brasileña. El objetivo de la cesión es sumar minutos en la segunda mitad de la temporada y convencer a Carlo Ancelotti para que vuelva a contar con él en las convocatorias. La competencia, además, es enorme. En Brasil, la rotación ofensiva se ha endurecido y Endrick ha quedado desplazado.
El brasileño del Real Madrid se marcha a la Liga francesa en busca de los minutos que no le da Xabi Alonso
El Mundial, como sucede siempre, está marcando la temporada mucho más de lo que puede parecer a primera vista. Muchas de las decisiones que toman los futbolistas se basan en el torneo de este verano. Por ejemplo, Endrick. El brasileño ya ha comprobado que en el Real Madrid, este curso, no va a jugar nada de nada (suma 99 minutos en este largo primer tramo del ejercicio. Sólo ha sido titular contra el Talavera, en su despedida) y quiere jugar. Por el simple hecho de jugar y también por tener oportunidades de estar en el Mundial con la Brasil de Ancelotti. En el Madrid, con Mbappé como futbolista indiscutible, pues es el que más minutos lleva, y con Gonzalo por delante de él en las rotaciones, no tiene sitio. Xabi Alonso no ha terminado de creer en él o es que ha tenido otras prioridades, aunque no todo el mundo entiende las pocas oportunidades de las que ha gozado el nueve brasileño y más en un Madrid al que le cuesta un mundo crear ocasiones contra rivales cerrados y que depende, de manera exagerada, de los tantos que marca Kylian.. Endrick, sin espacio en el Real Madrid. Sancionado contra el Sevilla, se despidió en Talavera jugando un buen partido, pero con destino ya marcado: se marcha al Olympique de Lyon, una decisión consensuada entre el club y el futbolista, con un objetivo claro: que pueda desarrollarse futbolísticamente, que demuestre que es un delantero de nivel y que vuelva mejor de lo que se va. Se marcha sin opción de compra, para que vuelva en junio.. En el Real Madrid de esta temporada era evidente que había perdido peso en la rotación. Gonzalo le adelantó en las decisiones del entrenador y el brasileño ha quedado relegado a un papel residual, lejos de la expectativa que había generado su llegada.. El contexto tampoco le ha ayudado. Una lesión en los isquiotibiales le hizo perderse el Mundial de Clubes y cortó de raíz cualquier intento de ganar terreno en el nuevo proyecto. Aun así, viajó a Miami para integrarse con el nuevo cuerpo técnico, conocer de primera mano a Xabi Alonso y completar su recuperación al lado de quienes iban a marcar su futuro inmediato. Reapareció tras 124 días de baja en un partido ante el Espanyol, pero la vuelta no supuso un cambio real en su rol.. Encadenó convocatorias sin minutos, comprobó que la competencia era feroz y que su espacio se había reducido al mínimo.. Mejor el primer año. Su primera temporada fue mejor. Endrick llegó procedente del Palmeiras tras una operación de 60 millones de euros y firmó por el Real Madrid con 18 años recién cumplidos. En aquella campaña participó en 37 partidos oficiales, repartidos entre todas las competiciones, y anotó un total de 10 goles. No fue titular indiscutible, pero sí un futbolista presente, utilizado y con una progresión que ilusionaba tanto al cuerpo técnico como al Bernabéu.. Con Xabi Alonso, sin embargo, la historia ha sido distinta. El técnico vasco valoró positivamente su actuación ante el Talavera, destacando su actividad y energía sobre el campo. Subrayó su cambio de ritmo y su aceleración en espacios reducidos. Pero los hechos, los datos de sus minutos, no corroboran esas palabras.. En el club son conscientes del potencial del jugador y por eso ven con buenos ojos la cesión: es una apuesta a medio plazo. Confían en que pueda explotar lejos del foco del Bernabéu y regresar el próximo verano con minutos, confianza y otro estatus competitivo. Para proteger esa idea, el Real Madrid, según algunas informaciones, ha impuesto una cláusula obligatoria al Lyon: Endrick deberá disputar al menos 25 partidos, salvo lesión, o el club francés tendrá que abonar una indemnización.. El Mundial en el horizonte. Detrás de todo está el Mundial. Endrick quiere jugar el próximo torneo. Tiene 19 años, pertenece al Real Madrid, pero ha desaparecido de las alineaciones y esa ausencia le ha hecho perder presencia en la selección brasileña. El objetivo de la cesión es sumar minutos en la segunda mitad de la temporada y convencer a Carlo Ancelotti para que vuelva a contar con él en las convocatorias. La competencia, además, es enorme. En Brasil, la rotación ofensiva se ha endurecido y Endrick ha quedado desplazado.
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