Por el popular nombre de ‘La Chía’ se conoce en Granada a la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor, ubicada en la actualidad en el convento de San Jerónimo. Fue fundada en la década de los años 20 del siglo XX en el monasterio de Santa Paula.. Tradicionalmente han sido dos las chías que han figurado en el desfile, una con un manto negro y la otra con manto morado, únicos colores de los lutos. La agregación que durante la década de los años 80 se ha producido de dos nuevos heraldos, uno rojo y otro blanco, no vienen sino a desvirtuar la historia y la tradición. Desde hace pocos años, fundamentalmente debido a que las chías han portado en el cortejo procesional bocinas y tambores, los niños gritan a su paso la exclamación ¡Chía, toca!, algo que viene a romper el silencio obligado de una fúnebre noche de Viernes Santo.. El tránsito de la Cofradía de la Soledad y Descendimiento del Señor entre los monumentos renacentistas y barrocos de la calle San Jerónimo, de regreso a su templo, es uno de los momentos más señalados en la Semana Santa de Granada.. Existen distintas versiones sobre la procedencia del nombre de Chía en orden a su aplicación a temas cofrades. Para algunos autores, las chías son el último vestigio de una siniestra figura que precedía al Santo Oficio en los ajusticiamientos; para otros sin embargo, las chías son unos personajes investidos de un origen noble o de autoridad y que figuraban en los cortejos fúnebres. Lo cierto es que la chía propiamente dicha no es sino un manto negro y corto, regularmente de balleta, que se ponía sobre el capuz y cubría hasta la mano, usado en los lutos antiguos. Se completaba con otra vestidura de paño fino que con una rosca se ponía sobre la cabeza, descendiendo de ella dos faldones; uno anterior que caía hasta el cuello, y otro posterior al que propiamente se le llamaba chía, que descolgaba hasta la mitad del cuerpo a modo de faldilla.. No obstante, la Chía como elemento histórico de la Semana Santa granadina constituye el último vestigio de un personaje ya desaparecido, común en siglos anteriores en los viáticos y funerales de algunas comarcas, representado por un heraldo enlutado vestido con un largo manto que precedía la procesión del Santo entierro.
Es una de las tradiciones más singulares de la Semana Santa granadina, vinculada a los ritos fúnebres
Por el popular nombre de ‘La Chía’ se conoce en Granada a la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor, ubicada en la actualidad en el convento de San Jerónimo. Fue fundada en la década de los años 20 del siglo XX en el monasterio de Santa Paula.. Tradicionalmente han sido dos las chías que han figurado en el desfile, una con un manto negro y la otra con manto morado, únicos colores de los lutos. La agregación que durante la década de los años 80 se ha producido de dos nuevos heraldos, uno rojo y otro blanco, no vienen sino a desvirtuar la historia y la tradición. Desde hace pocos años, fundamentalmente debido a que las chías han portado en el cortejo procesional bocinas y tambores, los niños gritan a su paso la exclamación ¡Chía, toca!, algo que viene a romper el silencio obligado de una fúnebre noche de Viernes Santo.. El tránsito de la Cofradía de la Soledad y Descendimiento del Señor entre los monumentos renacentistas y barrocos de la calle San Jerónimo, de regreso a su templo, es uno de los momentos más señalados en la Semana Santa de Granada.. Existen distintas versiones sobre la procedencia del nombre de Chía en orden a su aplicación a temas cofrades. Para algunos autores, las chías son el último vestigio de una siniestra figura que precedía al Santo Oficio en los ajusticiamientos; para otros sin embargo, las chías son unos personajes investidos de un origen noble o de autoridad y que figuraban en los cortejos fúnebres. Lo cierto es que la chía propiamente dicha no es sino un manto negro y corto, regularmente de balleta, que se ponía sobre el capuz y cubría hasta la mano, usado en los lutos antiguos. Se completaba con otra vestidura de paño fino que con una rosca se ponía sobre la cabeza, descendiendo de ella dos faldones; uno anterior que caía hasta el cuello, y otro posterior al que propiamente se le llamaba chía, que descolgaba hasta la mitad del cuerpo a modo de faldilla.. No obstante, la Chía como elemento histórico de la Semana Santa granadina constituye el último vestigio de un personaje ya desaparecido, común en siglos anteriores en los viáticos y funerales de algunas comarcas, representado por un heraldo enlutado vestido con un largo manto que precedía la procesión del Santo entierro.
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