Europa lleva décadas construyendo un mercado único de bienes, servicios, capitales y personas. Desde hace poco tiempo intenta construir otro menos visible, pero igual de decisivo: el mercado europeo del conocimiento. El instrumento elegido han sido las alianzas universitarias. Las alianzas son mucho más que un proyecto educativo: constituyen una apuesta estratégica por la competitividad europea. Han evolucionado pasando de un experimento educativo a un ambicioso proyecto de la Unión Europea.. Seguir leyendo
Las universidades integradas en estas redes están cofinanciando el déficit con sus presupuestos y lo asumen como una inversión estratégica
Europa lleva décadas construyendo un mercado único de bienes, servicios, capitales y personas. Desde hace poco tiempo intenta construir otro menos visible, pero igual de decisivo: el mercado europeo del conocimiento. El instrumento elegido han sido las alianzas universitarias. Las alianzas son mucho más que un proyecto educativo: constituyen una apuesta estratégica por la competitividad europea. Han evolucionado pasando de un experimento educativo a un ambicioso proyecto de la Unión Europea.. La idea nace en el año 2017, cuando Emmanuel Macron, el presidente francés, propuso la creación de al menos 20 alianzas bajo iniciativas de universidades europeas y auspiciadas por el programa marco Erasmus+. La primera convocatoria fue un éxito y en el año 2019 se presentaron 17 alianzas. En la actualidad existen 73.. Las redes, en su primera convocatoria, se centraban en la movilidad y la cooperación de estudiantes, doctorandos, personal docente e investigadores. En la actualidad se han convertido en auténticas instituciones europeas en la fase de consolidación a través del Programa Marco 2021-2027. Europa entendió que la cooperación puntual ya no era suficiente. Esta transformación ha generado importantes cambios: un gran aumento de la financiación por consorcio, pasando de los originarios cinco millones a más de 14 millones de euros; las alianzas deben ser entidades legales, campus únicos (como un consorcio) y no solo acuerdos en papel; el nacimiento del European Degree, que impulsa un sello de título europeo avalado por agencias de acreditación; y se prioriza la entrada de instituciones situadas en regiones periféricas o económicamente diversas. En este proceso Europa ha comenzado a construir un verdadero sistema universitario compartido.. El desarrollo de las alianzas trasciende el ámbito educativo. Desde una perspectiva económica, los beneficios empiezan a ser cuantificables.. Los informes de competitividad (como el Informe Draghi o el Informe Letta) destacan que las alianzas actúan como anclas económicas en regiones periféricas al descentralizar el talento de las grandes capitales. Asimismo, es posible compartir infraestructuras y laboratorios entre miembros de las alianzas, generando ahorros importantes sobre los presupuestos públicos.. El primer informe de la alianza Aurora, de la que forma parte la Universitat Rovira i Virgili, permite poner cifras al impacto económico. Por ejemplo, indica que el valor añadido bruto anual inyectado en la economía europea por los miembros de una alianza llega a más de 20.000 millones de euros, decenas de miles de puestos de trabajo sostienen la actividad económica de la red en el continente y el gasto directo de los estudiantes y del empleo de estos genera un importante impacto económico.. La Unión Europea está impulsando soluciones a los grandes retos económicos e industriales, a través de la productividad y la competitividad, sin limitarse únicamente a la movilidad universitaria.. Pertenecer a una alianza empieza a convertirse en una ventaja competitiva para las universidades. Según los marcos de monitorización de la Comisión Europea, las universidades integradas en estas redes obtienen mejores resultados que las instituciones que no forman parte de ellas. Más de un 70% de las alianzas están desarrollando iniciativas relacionadas con cuatro actores clave para impulsar el desarrollo económico, tecnológico y social: la academia, las empresas regionales, el gobierno local y la sociedad civil. Por otro lado, en el plano de las publicaciones científicas o generación de patentes, los miembros de las alianzas poseen tasas más altas, lo que se traduce en conocimiento y capacidad de innovación.. España tiene un papel clave desde los orígenes de las alianzas. En la actualidad, 13 alianzas están lideradas por universidades de España, convirtiéndose en uno de sus principales impulsores.. Bruselas ha aumentado progresivamente la financiación de las alianzas en las sucesivas convocatorias para motivar el interés de las mismas. Pero el éxito tiene un coste. Según el estudio de sostenibilidad financiera de la alianza Arqus, alianza liderada por la Universidad de Granada, los gastos de funcionamiento reales de las alianzas suelen ser superiores a la financiación concedida por la Unión Europea. Esto significa que las propias universidades están cofinanciando, con sus presupuestos ordinarios o bien a través de convenios directos del Ministerio y de las comunidades autónomas, el déficit de estas redes, asumiéndolo como una inversión estratégica para ganar reputación internacional. Las evidencias sugieren que el modelo funciona bien, pero es necesario preguntarse si Europa está dispuesta a invertir al nivel de sus expectativas.. En pocos años se han sentado las bases de un nuevo modelo universitario europeo, fomentando la cooperación estructural, la fluida movilidad de estudiantes y personal, la creación de títulos conjuntos, etc. La Comisión Europea culmina la fase de expansión masiva de redes para centrarse en estabilizar el mapa universitario actual y asegurar la supervivencia y crecimiento de las 73 alianzas. Asimismo, la tendencia se orientará a la especialización e impacto de soluciones reales en la industria.. Estos progresos dependerán de la sostenibilidad económica de las alianzas, que se decidirá en el presupuesto plurianual del programa marco 2028-2034.. Las miradas ya no se dirigirán hacia el interior del continente, sino hacia otros continentes, convirtiéndose en plataformas de diplomacia científica.. Impulsar la cooperación universitaria europea es crucial para asegurar que Europa sea innovadora y competitiva a nivel mundial. La colaboración impulsa el crecimiento, la innovación, el talento, el desarrollo regional y la prosperidad compartida. Por ello, las alianzas universitarias han ampliado su función y hoy son, además de una política educativa, una verdadera política económica.. Juanjo Prieto es profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Feed MRSS-S Noticias
