Hay mercados que se corrigen y otros que se enfrían sin reajustarse. El de la vivienda en España pertenece inequívocamente a los segundos. Los cuatro primeros meses del año han deparado una secuencia de descensos interanuales en las compraventas que podrían interpretarse como indicios adelantados de alivio si no fuera porque los precios, lejos de ceder, se han instalado en niveles no vistos desde vísperas de la crisis de 2008. El Índice de Precios de la Vivienda (IPV) del INE cerró el primer trimestre de 2026 con una subida interanual del 12,9%. Las de segunda mano, que concentran más del 78% de las operaciones, se encarecieron un 13,5%. Dicho de otro modo, hay menos compradores en el mercado, pero los que permanecen pagan más. El mercado no se democratiza, sino que se selecciona. La vivienda se ha convertido en un bien casi de lujo al que acceden quienes ya disponen de patrimonio, de ahorros heredados o de ingresos que los sitúan en el cuartil superior de la distribución de renta. Para el resto (mileuristas, jóvenes, hogares de renta media) la puerta se ha cerrado de facto, aunque nadie haya puesto el cartel.. Seguir leyendo
El sistema de precios, con la oferta bajo mínimos, funciona mal precisamente porque funciona
Hay mercados que se corrigen y otros que se enfrían sin reajustarse. El de la vivienda en España pertenece inequívocamente a los segundos. Los cuatro primeros meses del año han deparado una secuencia de descensos interanuales en las compraventas que podrían interpretarse como indicios adelantados de alivio si no fuera porque los precios, lejos de ceder, se han instalado en niveles no vistos desde vísperas de la crisis de 2008. El Índice de Precios de la Vivienda (IPV) del INE cerró el primer trimestre de 2026 con una subida interanual del 12,9%. Las de segunda mano, que concentran más del 78% de las operaciones, se encarecieron un 13,5%. Dicho de otro modo, hay menos compradores en el mercado, pero los que permanecen pagan más. El mercado no se democratiza, sino que se selecciona. La vivienda se ha convertido en un bien casi de lujo al que acceden quienes ya disponen de patrimonio, de ahorros heredados o de ingresos que los sitúan en el cuartil superior de la distribución de renta. Para el resto (mileuristas, jóvenes, hogares de renta media) la puerta se ha cerrado de facto, aunque nadie haya puesto el cartel.. Seguir leyendo
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