Tamura Toshiko (1884-1945) escribió una obra de inspiración autobiográfica en la que brillan su condición de mujer y su rebeldía contra los moldes que constriñen lo que se esperaba de ella. En La vida de ellas, Tamura se multiplica en historias de mujeres reprimidas sexual y artísticamente. Queda la impresión, actual y auténtica, de que, si la aspiración de una mujer consiste en llegar a ser una escritora profesional, esa aspiración vertebrará toda su obra porque se enquistará como experiencia traumática. Insatisfacción. La realidad dificulta el crecimiento de la escritora y a veces la magulla con púas venenosas que parecen atractivas. No solo la centralidad del amor y los cuidados dificultan su trabajo, también “el mundo literario y la prensa sensacionalista (…) distorsionan su figura elogiándola exageradamente, mientras que, en realidad, no se le permite obtener una independencia plena como autora”, escribe Marta Añorbe Mateos en el prólogo. Inmersas en esa dinámica, las escritoras, como animales exóticos y no como parte integrante de la médula cultural, se ponen de moda y, luego, se marchitan. Su permanencia en el campo cultural no es fácil. Sigue sin serlo. Quedan la sospecha, la condescendencia, el oportunismo, la impostura mediática del respeto a la diversidad.. Las historias de Tamura Toshiko son pertinentes, hermosas y arrojadas: por la selección de imágenes, la mirada de sus personajes, su sensibilidad y la constatación de las renuncias. El mundo de las escritoras en estas narraciones está marcado por los talentos precozmente reconocidos que se apagan pronto ante la exigencia de los cuidados familiares. ‘La vida de Nitta’ se mueve sobre el filo de cómo una mujer, consciente de que una vida matrimonial coartará su voluntad de escribir, se autoengaña para conciliar su amor por el marido y su amor por la escritura. La singularidad del punto de vista de Tamura Toshiko reside en que esa conciencia feminista de que los cuidados de la casa, los celos físicos e intelectuales de la pareja, incluso el nacimiento de un hijo, bloquean la creatividad, no puede separarse de esa “vida de amor”. Se habla de lo mucho que necesitamos las cosas que nos lastran; de cómo lo que, a priori e intelectualmente, estorba la escritura es a la vez de lo que ningún modo se puede prescindir para que la propia escritura se produzca. Respire. Desde este rozamiento se vive y se escribe.. ‘Sangre fresca’ da cuenta de un proceso de maduración sexual: la protagonista atraviesa el ojo de un pez con una aguja y, a partir de esa imagen impactante y delicadísima, cruel y bella, se escribe sobre la vibración y el miedo del cuerpo femenino. En ‘Resignación’, la autora utiliza la tercera persona de Tomie para compartir los aspectos más íntimos de una experiencia en la que sucumbir al deseo de ser reconocida por un trabajo da vergüenza. Las mujeres que escriben no pueden tener ambición y será la vida quien las ponga en su lugar. El ambiente que plasma Tamura Toshiko es el de una sociedad fuertemente codificada: cada gesto es susceptible de reprobación moral; a la vez, el terreno para la transgresión, sobre todo la transgresión femenina, se ensancha. Subyace una pregunta sobre en qué se fijan las mujeres y sobre la hipotética textura particular de su lenguaje: léxico sobre prendas y tejidos, maquillaje, la obsesión por la indumentaria de las pocas que ocupan el espacio público.. Las escritoras sienten la necesidad de justificar su trabajo en un contexto hostil. Tomie es como una Jo de Mujercitas entre una galería de mujeres celosas, manipuladas, enfermas, educadas para ser esposas o geishas, mujeres que entran en una competencia erótica insana por el amor de los hombres… Kie, la hermana pequeña de Tomie, rentabiliza su poder de seducción con su cuñado, un escritor famoso casado con la hermana mayor de ambas. El cuñado enseña caligrafía a Kie y ella le muestra una rodilla y los pies. La provocativa malicia de Kie y el desconcierto del cuñado dejan de ser tales —malicia y desconcierto— cuando Tomie reinterpreta la escena reduciéndola a una manaza que agarra el cuerpo de su hermana menor. Existen muchas formas de acercarse a la misma anécdota; el modo en que se decide hacerlo cambia la anécdota misma. Por eso, las historias de Tamura Toshiko son tan pertinentes, hermosas y arrojadas: por la selección de imágenes, la mirada de sus personajes, su sensibilidad y la constatación de las renuncias. También por abrir la puerta a la posibilidad del amor sin violencia entre las mujeres. Por la preciosa vena sáfica.. Seguir leyendo
Tamura Toshiko (1884-1945) escribió una obra de inspiración autobiográfica en la que brillan su condición de mujer y su rebeldía contra los moldes que constriñen lo que se esperaba de ella. En La vida de ellas, Tamura se multiplica en historias de mujeres reprimidas sexual y artísticamente. Queda la impresión, actual y auténtica, de que, si la aspiración de una mujer consiste en llegar a ser una escritora profesional, esa aspiración vertebrará toda su obra porque se enquistará como experiencia traumática. Insatisfacción. La realidad dificulta el crecimiento de la escritora y a veces la magulla con púas venenosas que parecen atractivas. No solo la centralidad del amor y los cuidados dificultan su trabajo, también “el mundo literario y la prensa sensacionalista (…) distorsionan su figura elogiándola exageradamente, mientras que, en realidad, no se le permite obtener una independencia plena como autora”, escribe Marta Añorbe Mateos en el prólogo. Inmersas en esa dinámica, las escritoras, como animales exóticos y no como parte integrante de la médula cultural, se ponen de moda y, luego, se marchitan. Su permanencia en el campo cultural no es fácil. Sigue sin serlo. Quedan la sospecha, la condescendencia, el oportunismo, la impostura mediática del respeto a la diversidad. Las historias de Tamura Toshiko son pertinentes, hermosas y arrojadas: por la selección de imágenes, la mirada de sus personajes, su sensibilidad y la constatación de las renunciasEl mundo de las escritoras en estas narraciones está marcado por los talentos precozmente reconocidos que se apagan pronto ante la exigencia de los cuidados familiares. ‘La vida de Nitta’ se mueve sobre el filo de cómo una mujer, consciente de que una vida matrimonial coartará su voluntad de escribir, se autoengaña para conciliar su amor por el marido y su amor por la escritura. La singularidad del punto de vista de Tamura Toshiko reside en que esa conciencia feminista de que los cuidados de la casa, los celos físicos e intelectuales de la pareja, incluso el nacimiento de un hijo, bloquean la creatividad, no puede separarse de esa “vida de amor”. Se habla de lo mucho que necesitamos las cosas que nos lastran; de cómo lo que, a priori e intelectualmente, estorba la escritura es a la vez de lo que ningún modo se puede prescindir para que la propia escritura se produzca. Respire. Desde este rozamiento se vive y se escribe. ‘Sangre fresca’ da cuenta de un proceso de maduración sexual: la protagonista atraviesa el ojo de un pez con una aguja y, a partir de esa imagen impactante y delicadísima, cruel y bella, se escribe sobre la vibración y el miedo del cuerpo femenino. En ‘Resignación’, la autora utiliza la tercera persona de Tomie para compartir los aspectos más íntimos de una experiencia en la que sucumbir al deseo de ser reconocida por un trabajo da vergüenza. Las mujeres que escriben no pueden tener ambición y será la vida quien las ponga en su lugar. El ambiente que plasma Tamura Toshiko es el de una sociedad fuertemente codificada: cada gesto es susceptible de reprobación moral; a la vez, el terreno para la transgresión, sobre todo la transgresión femenina, se ensancha. Subyace una pregunta sobre en qué se fijan las mujeres y sobre la hipotética textura particular de su lenguaje: léxico sobre prendas y tejidos, maquillaje, la obsesión por la indumentaria de las pocas que ocupan el espacio público. Las escritoras sienten la necesidad de justificar su trabajo en un contexto hostil. Tomie es como una Jo de Mujercitas entre una galería de mujeres celosas, manipuladas, enfermas, educadas para ser esposas o geishas, mujeres que entran en una competencia erótica insana por el amor de los hombres… Kie, la hermana pequeña de Tomie, rentabiliza su poder de seducción con su cuñado, un escritor famoso casado con la hermana mayor de ambas. El cuñado enseña caligrafía a Kie y ella le muestra una rodilla y los pies. La provocativa malicia de Kie y el desconcierto del cuñado dejan de ser tales —malicia y desconcierto— cuando Tomie reinterpreta la escena reduciéndola a una manaza que agarra el cuerpo de su hermana menor. Existen muchas formas de acercarse a la misma anécdota; el modo en que se decide hacerlo cambia la anécdota misma. Por eso, las historias de Tamura Toshiko son tan pertinentes, hermosas y arrojadas: por la selección de imágenes, la mirada de sus personajes, su sensibilidad y la constatación de las renuncias. También por abrir la puerta a la posibilidad del amor sin violencia entre las mujeres. Por la preciosa vena sáfica. Seguir leyendo
crítica literaria. Crítica. Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia. Tamura Toshiko se desdobla en una serie de personajes femeninos que ejemplifican las dificultades de la dedicación literaria ante la exigencia de los cuidados. Murasaki Shikibu escribe La novela de Genji en el templo de Ishiyamadera durante el periodo Edo (siglo XIX), en una ilustración de Yashima Gakutei. Heritage Art IMAGES / Getty Images. Tamura Toshiko (1884-1945) escribió una obra de inspiración autobiográfica en la que brillan su condición de mujer y su rebeldía contra los moldes que constriñen lo que se esperaba de ella. En La vida de ellas, Tamura se multiplica en historias de mujeres reprimidas sexual y artísticamente. Queda la impresión, actual y auténtica, de que, si la aspiración de una mujer consiste en llegar a ser una escritora profesional, esa aspiración vertebrará toda su obra porque se enquistará como experiencia traumática. Insatisfacción. La realidad dificulta el crecimiento de la escritora y a veces la magulla con púas venenosas que parecen atractivas. No solo la centralidad del amor y los cuidados dificultan su trabajo, también “el mundo literario y la prensa sensacionalista (…) distorsionan su figura elogiándola exageradamente, mientras que, en realidad, no se le permite obtener una independencia plena como autora”, escribe Marta Añorbe Mateos en el prólogo. Inmersas en esa dinámica, las escritoras, como animales exóticos y no como parte integrante de la médula cultural, se ponen de moda y, luego, se marchitan. Su permanencia en el campo cultural no es fácil. Sigue sin serlo. Quedan la sospecha, la condescendencia, el oportunismo, la impostura mediática del respeto a la diversidad.. Las historias de Tamura Toshiko son pertinentes, hermosas y arrojadas: por la selección de imágenes, la mirada de sus personajes, su sensibilidad y la constatación de las renuncias. El mundo de las escritoras en estas narraciones está marcado por los talentos precozmente reconocidos que se apagan pronto ante la exigencia de los cuidados familiares. ‘La vida de Nitta’ se mueve sobre el filo de cómo una mujer, consciente de que una vida matrimonial coartará su voluntad de escribir, se autoengaña para conciliar su amor por el marido y su amor por la escritura. La singularidad del punto de vista de Tamura Toshiko reside en que esa conciencia feminista de que los cuidados de la casa, los celos físicos e intelectuales de la pareja, incluso el nacimiento de un hijo, bloquean la creatividad, no puede separarse de esa “vida de amor”. Se habla de lo mucho que necesitamos las cosas que nos lastran; de cómo lo que, a priori e intelectualmente, estorba la escritura es a la vez de lo que ningún modo se puede prescindir para que la propia escritura se produzca. Respire. Desde este rozamiento se vive y se escribe.. ‘Sangre fresca’ da cuenta de un proceso de maduración sexual: la protagonista atraviesa el ojo de un pez con una aguja y, a partir de esa imagen impactante y delicadísima, cruel y bella, se escribe sobre la vibración y el miedo del cuerpo femenino. En ‘Resignación’, la autora utiliza la tercera persona de Tomie para compartir los aspectos más íntimos de una experiencia en la que sucumbir al deseo de ser reconocida por un trabajo da vergüenza. Las mujeres que escriben no pueden tener ambición y será la vida quien las ponga en su lugar. El ambiente que plasma Tamura Toshiko es el de una sociedad fuertemente codificada: cada gesto es susceptible de reprobación moral; a la vez, el terreno para la transgresión, sobre todo la transgresión femenina, se ensancha. Subyace una pregunta sobre en qué se fijan las mujeres y sobre la hipotética textura particular de su lenguaje: léxico sobre prendas y tejidos, maquillaje, la obsesión por la indumentaria de las pocas que ocupan el espacio público.. Las escritoras sienten la necesidad de justificar su trabajo en un contexto hostil. Tomie es como una Jo de Mujercitas entre una galería de mujeres celosas, manipuladas, enfermas, educadas para ser esposas o geishas, mujeres que entran en una competencia erótica insana por el amor de los hombres… Kie, la hermana pequeña de Tomie, rentabiliza su poder de seducción con su cuñado, un escritor famoso casado con la hermana mayor de ambas. El cuñado enseña caligrafía a Kie y ella le muestra una rodilla y los pies. La provocativa malicia de Kie y el desconcierto del cuñado dejan de ser tales —malicia y desconcierto— cuando Tomie reinterpreta la escena reduciéndola a una manaza que agarra el cuerpo de su hermana menor. Existen muchas formas de acercarse a la misma anécdota; el modo en que se decide hacerlo cambia la anécdota misma. Por eso, las historias de Tamura Toshiko son tan pertinentes, hermosas y arrojadas: por la selección de imágenes, la mirada de sus personajes, su sensibilidad y la constatación de las renuncias. También por abrir la puerta a la posibilidad del amor sin violencia entre las mujeres. Por la preciosa vena sáfica.. La vida de ellas. Tamura Toshiko. Traducción de Kuniko Ikeda y Marta Añorbe Mateos. Prólogo de Marta Añorbe Mateos. Satori Ediciones, 2025. 284 páginas. 24,96 euros. Búsquelo en su librería. Tu suscripción se está usando en otro dispositivo. ¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?. Añadir usuarioContinuar leyendo aquí. Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.. ¿Por qué estás viendo esto?. Flecha. Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.. Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.. ¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.. En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.. Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.. Sobre la firma. Es escritora. Desde 1995, fecha de publicación de ‘El frío’, ha escrito narrativa, poesía y ensayo, y obtenido numerosos premios. Actualmente publica con la editorial Anagrama. Sus dos últimos títulos son ‘pequeñas mujeres rojas’ y ‘Parte de mí’. Colabora con EL PAÍS, Hoy por hoy y da clase en la Escuela de escritores de Madrid.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Cultura. Crítica literaria. Literatura. Libros. Escritores. Escritura. Lectura. Novela. Narrativa. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí. _. Últimas noticias. 05:1505:1505:1505:08. Lo más visto
