Morante de la Puebla volvió a torear. No en Las Ventas, no en La Maestranza. En la Arena de Verona. Sí, en ese coliseo romano del año 30 D.C., convertido por un instante en templo taurino, donde el genio cigarrero se marcó unas verónicas que ya corren como pólvora en las redes sociales. Su aparición fue breve, simbólica, pero suficiente para reactivar el runrún: ¿vuelve Morante?. El motivo oficial fue recoger el premio Ópera Taurina del Club Taurino Italiano, un homenaje a su trayectoria. Lo que nadie esperaba es la imagen que se ha hecho viral, en la arena milenaria, meciendo el capote, fumándose un puro y dibujando una media sonrisa… bajo los ojos de unos pocos privilegiados. El gesto, puro, sobrio, sin artificios, bastó para que los rumores se dispararan. Porque con Morante todo tiene un significado. Y todo deja huella.. Su retirada en octubre de 2023 sigue envuelta en ambigüedad, alimentada por frases que quedaron flotando en el aire: «no me he cortado la coleta, me la he quitado», «no es una retirada, es solo un descanso». Lo dijo él, lo publicó The New York Times, lo recogieron medios españoles. Y ahora, con esta verónica en Verona, parece que las piezas vuelven a moverse.. Empresarios como José María Garzón o Rafael García Garrido ya se han acercado a tantear el terreno. Sevilla, Madrid, Ronda… Todos quieren ser la plaza del regreso si se consuma la reaparición en 2026. Pero desde el entorno de Morante, lo tienen claro: «Está retirado».. Y sin embargo, ahí están las imágenes. El capote ondeando en un circo romano. La figura estilizada. El silencio cargado de simbolismo. ¿Un guiño al pasado o una señal del futuro? En un torero que ha hecho de lo imprevisible su norma, hasta lo más mínimo puede ser el principio de algo grande.. No fue una corrida, pero fue toreo. No hubo toro, pero sí arte. Y en esa línea fina entre la ausencia y la posibilidad, Morante vuelve a hacer lo que mejor sabe: torear sin estar, estar sin anunciarse, dejar que soñemos. Porque, como dijo aquel: los sueños, sueños son… pero hay lances que despiertan a cualquiera.
El maestro sevillano apareció en el anfiteatro romano con capote en mano, tras un reconocimiento de la afición italiana, dejando en el aire más preguntas que certezas sobre su futuro
Morante de la Puebla volvió a torear. No en Las Ventas, no en La Maestranza. En la Arena de Verona. Sí, en ese coliseo romano del año 30 D.C., convertido por un instante en templo taurino, donde el genio cigarrero se marcó unas verónicas que ya corren como pólvora en las redes sociales. Su aparición fue breve, simbólica, pero suficiente para reactivar el runrún: ¿vuelve Morante?. El motivo oficial fue recoger el premio Ópera Taurina del Club Taurino Italiano, un homenaje a su trayectoria. Lo que nadie esperaba es la imagen que se ha hecho viral, en la arena milenaria, meciendo el capote, fumándose un puro y dibujando una media sonrisa… bajo los ojos de unos pocos privilegiados. El gesto, puro, sobrio, sin artificios, bastó para que los rumores se dispararan. Porque con Morante todo tiene un significado. Y todo deja huella.. Su retirada en octubre de 2023 sigue envuelta en ambigüedad, alimentada por frases que quedaron flotando en el aire: «no me he cortado la coleta, me la he quitado», «no es una retirada, es solo un descanso». Lo dijo él, lo publicó The New York Times, lo recogieron medios españoles. Y ahora, con esta verónica en Verona, parece que las piezas vuelven a moverse.. Empresarios como José María Garzón o Rafael García Garrido ya se han acercado a tantear el terreno. Sevilla, Madrid, Ronda… Todos quieren ser la plaza del regreso si se consuma la reaparición en 2026. Pero desde el entorno de Morante, lo tienen claro: «Está retirado».. Y sin embargo, ahí están las imágenes. El capote ondeando en un circo romano. La figura estilizada. El silencio cargado de simbolismo. ¿Un guiño al pasado o una señal del futuro? En un torero que ha hecho de lo imprevisible su norma, hasta lo más mínimo puede ser el principio de algo grande.. No fue una corrida, pero fue toreo. No hubo toro, pero sí arte. Y en esa línea fina entre la ausencia y la posibilidad, Morantevuelve a hacer lo que mejor sabe: torear sin estar, estar sin anunciarse, dejar que soñemos. Porque, como dijo aquel: los sueños, sueños son… pero hay lances que despiertan a cualquiera.
Noticias de cultura en La Razón
