Esquerra Republicana solo ha protagonizado una ruptura clara con un president de la Generalitat al que previamente había apoyado en la investidura: ocurrió en 1988, durante el mandato de Jordi Pujol. En aquella ocasión, los republicanos presentaron una enmienda a la totalidad a los presupuestos del Govern, pese a haber facilitado su elección años antes.. Aun así, el gesto tuvo más valor político que consecuencias prácticas. La mayoría absoluta de Convergència i Unió permitió sacar adelante las cuentas sin aceptar ninguna de las propuestas de la oposición. De este modo, el ‘no’ de ERC no puso en riesgo la estabilidad del ejecutivo.. Desde la recuperación de la democracia, el partido ha mantenido una trayectoria bastante consistente: ha respaldado, directa o indirectamente, a todos los presidents que ha contribuido a investir. Desde el propio Pujol hasta Salvador Illa, pasando por etapas de gobierno compartido como los tripartitos de Pasqual Maragall y José Montilla, o los ejecutivos independentistas más recientes.. En ese contexto, el episodio de 1988 destaca como una excepción. ERC se reivindicó entonces como fuerza de oposición y votó contra unos presupuestos que simbolizaron el deterioro de su relación con CiU. Aun así, ese desacuerdo no derivó en un bloqueo institucional ni en la caída de las cuentas.. De hecho, el Parlament solo ha rechazado unos presupuestos en dos ocasiones desde 1980: en 2016, con Carles Puigdemont, y en 2024, con Pere Aragonès. En ambos casos, ERC votó a favor, lo que refuerza la idea de que nunca ha sido determinante en la caída de unas cuentas de un Govern al que respaldaba.. El escenario actual, tras la retirada de los presupuestos por parte de Illa al no conseguir el apoyo de ERC, abre la puerta a una situación inédita. Si un nuevo proyecto llegara al Parlament sin el apoyo de ERC y acabara siendo rechazado, podría producirse por primera vez que el ‘no’ de los republicanos sí tenga consecuencias decisivas, siendo que el Govern de Salvador Illa depende de la cesiones que le haga a ERC.
Los republicanos ya han provocado la retirada de las cuentas del Govern del PSC
Esquerra Republicana solo ha protagonizado una ruptura clara con un president de la Generalitat al que previamente había apoyado en la investidura: ocurrió en 1988, durante el mandato de Jordi Pujol. En aquella ocasión, los republicanos presentaron una enmienda a la totalidad a los presupuestos del Govern, pese a haber facilitado su elección años antes.. Aun así, el gesto tuvo más valor político que consecuencias prácticas. La mayoría absoluta de Convergència i Unió permitió sacar adelante las cuentas sin aceptar ninguna de las propuestas de la oposición. De este modo, el ‘no’ de ERC no puso en riesgo la estabilidad del ejecutivo.. Desde la recuperación de la democracia, el partido ha mantenido una trayectoria bastante consistente: ha respaldado, directa o indirectamente, a todos los presidents que ha contribuido a investir. Desde el propio Pujol hasta Salvador Illa, pasando por etapas de gobierno compartido como los tripartitos de Pasqual Maragall y José Montilla, o los ejecutivos independentistas más recientes.. En ese contexto, el episodio de 1988 destaca como una excepción. ERC se reivindicó entonces como fuerza de oposición y votó contra unos presupuestos que simbolizaron el deterioro de su relación con CiU. Aun así, ese desacuerdo no derivó en un bloqueo institucional ni en la caída de las cuentas.. De hecho, el Parlament solo ha rechazado unos presupuestos en dos ocasiones desde 1980: en 2016, con Carles Puigdemont, y en 2024, con Pere Aragonès. En ambos casos, ERC votó a favor, lo que refuerza la idea de que nunca ha sido determinante en la caída de unas cuentas de un Govern al que respaldaba.. El escenario actual, tras la retirada de los presupuestos por parte de Illa al no conseguir el apoyo de ERC, abre la puerta a una situación inédita. Si un nuevo proyecto llegara al Parlament sin el apoyo de ERC y acabara siendo rechazado, podría producirse por primera vez que el ‘no’ de los republicanos sí tenga consecuencias decisivas, siendo que el Govern de Salvador Illa depende de la cesiones que le haga a ERC.
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