La parasitología vive una transformación sin precedentes gracias a la secuenciación profunda de amplicones, una técnica que permite analizar comunidades de parásitos y detectar variantes genéticas asociadas a resistencias farmacológicas con una precisión antes impensable.. Así lo recoge el artículo ‘Ten simple rules for implementing deep amplicon sequencing in parasitology’ recientemente publicado en la revista ‘International Journal for Parasitology’, en el que participa la leonesa María Martínez Valladares, referente en el estudio de nematodos en rumiantes y primera investigadora española en conseguir el premio ‘Peter Nansen Young Scientist Award’.. Este método, que combina PCR con plataformas de secuenciación masiva, abre la puerta a identificar especies difíciles de diferenciar por morfología y a vigilar mutaciones que comprometen la eficacia de antiparasitarios como los benzimidazoles o el levamisol.. «No sustituye a la taxonomía clásica, pero la complementa y democratiza el acceso a información genética», subraya el trabajo, fruto de un consenso internacional alcanzado en el congreso mundial de parasitología celebrado en Curitiba (Brasil).. El artículo al que ha tenido acceso EFE plantea diez reglas básicas para aplicar esta tecnología con rigor. La primera: formular preguntas claras y usar la secuenciación como herramienta complementaria, no como sustituto de métodos tradicionales.. También insiste en conocer la naturaleza de las muestras, elegir marcadores adecuados y diseñar ensayos que prioricen la resolución taxonómica frente a la mera amplificación.. Otro punto crítico es la interpretación de datos sobre resistencia. «La presencia de un alelo no implica fracaso terapéutico; lo relevante son las frecuencias en la población», advierte el estudio.. En nematodos de rumiantes, por ejemplo, se ha vinculado la mutación S168T en el gen acr-8 con pérdida de eficacia del levamisol cuando supera el 16 %.. La secuenciación profunda no está exenta de retos: requiere inversión en bioinformática, controles rigurosos para evitar contaminaciones y bases de datos de referencia bien curadas.. Aquí surge uno de los grandes desafíos: la falta de secuencias para especies locales, especialmente en regiones con menor tradición investigadora.. «Generar y compartir datos es clave para avanzar», señala el equipo, que anima a publicar secuencias obtenidas de material verificado y a integrarlas en repositorios abiertos.. El coste por muestra ronda los 20 dólares, pero proyectos medianos pueden superar los 400 análisis, lo que exige planificación y colaboración. Aun así, el potencial es enorme: desde definir qué infecciones son «normales» en ecosistemas hasta mejorar la gestión sanitaria en ganadería, un ámbito estratégico para Castilla y León.. El equipo destaca que esta tecnología permitirá «vigilar la resistencia a antiparasitarios en explotaciones y adaptar tratamientos», un reto urgente ante la expansión de mutaciones que comprometen la salud animal y la rentabilidad del sector.. En definitiva, la secuenciación profunda promete una parasitología más precisa, abierta y global, siempre que se combine con la experiencia tradicional y se apueste por la formación y la cooperación internacional.
Así lo recoge un artículo publicado en la revista ‘International Journal for Parasitology’ en el que participa la leonesa María Martínez Valladares, referente en el estudio de nematodos en rumiantes
La parasitología vive una transformación sin precedentes gracias a la secuenciación profunda de amplicones, una técnica que permite analizar comunidades de parásitos y detectar variantes genéticas asociadas a resistencias farmacológicas con una precisión antes impensable.. Así lo recoge el artículo ‘Ten simple rules for implementing deep amplicon sequencing in parasitology’ recientemente publicado en la revista ‘International Journal for Parasitology’, en el que participa la leonesa María Martínez Valladares, referente en el estudio de nematodos en rumiantes y primera investigadora española en conseguir el premio ‘Peter Nansen Young Scientist Award’.. Este método, que combina PCR con plataformas de secuenciación masiva, abre la puerta a identificar especies difíciles de diferenciar por morfología y a vigilar mutaciones que comprometen la eficacia de antiparasitarios como los benzimidazoles o el levamisol.. «No sustituye a la taxonomía clásica, pero la complementa y democratiza el acceso a información genética», subraya el trabajo, fruto de un consenso internacional alcanzado en el congreso mundial de parasitología celebrado en Curitiba (Brasil).. El artículo al que ha tenido acceso EFE plantea diez reglas básicas para aplicar esta tecnología con rigor. La primera: formular preguntas claras y usar la secuenciación como herramienta complementaria, no como sustituto de métodos tradicionales.. También insiste en conocer la naturaleza de las muestras, elegir marcadores adecuados y diseñar ensayos que prioricen la resolución taxonómica frente a la mera amplificación.. Otro punto crítico es la interpretación de datos sobre resistencia. «La presencia de un alelo no implica fracaso terapéutico; lo relevante son las frecuencias en la población», advierte el estudio.. En nematodos de rumiantes, por ejemplo, se ha vinculado la mutación S168T en el gen acr-8 con pérdida de eficacia del levamisol cuando supera el 16 %.. La secuenciación profunda no está exenta de retos: requiere inversión en bioinformática, controles rigurosos para evitar contaminaciones y bases de datos de referencia bien curadas.. Aquí surge uno de los grandes desafíos: la falta de secuencias para especies locales, especialmente en regiones con menor tradición investigadora.. «Generar y compartir datos es clave para avanzar», señala el equipo, que anima a publicar secuencias obtenidas de material verificado y a integrarlas en repositorios abiertos.. El coste por muestra ronda los 20 dólares, pero proyectos medianos pueden superar los 400 análisis, lo que exige planificación y colaboración. Aun así, el potencial es enorme: desde definir qué infecciones son «normales» en ecosistemas hasta mejorar la gestión sanitaria en ganadería, un ámbito estratégico para Castilla y León.. El equipo destaca que esta tecnología permitirá «vigilar la resistencia a antiparasitarios en explotaciones y adaptar tratamientos», un reto urgente ante la expansión de mutaciones que comprometen la salud animal y la rentabilidad del sector.. En definitiva, la secuenciación profunda promete una parasitología más precisa, abierta y global, siempre que se combine con la experiencia tradicional y se apueste por la formación y la cooperación internacional.
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