En un entorno marcado por la escasez de recursos, la incertidumbre, con competencia y meteorología cambiante, la IA se convierte en «una herramienta clave para una agricultura más resiliente, eficiente y sostenible», valoró el catedrático de la Universidad de Almería (UAL), Diego Luis Valera Martínez, señalando que «no sustituye al agricultor, lo empodera». Su ponencia «Inteligencia Artificial al Servicio de la Agricultura Mediterránea» recoge una realidad cada vez más palpable en el entorno agrario almeriense, donde acciones como el control climático inteligente, la predicción de las necesidades hídricas y nutricionales o la detección temprana de las incidencias, forman parte de las operaciones cotidianas de los cultivos asumidas cada vez más por las nuevas tecnologías.. Así, en el área mediterránea se concentran algo más de 235.000 hectáreas, de las cuales algo más de 35.000 corresponden a la provincia de Almería y su producción integrada bajo plástico. Un modelo almeriense que consigue grandes rendimientos de forma sostenible gracias a los factores ambientales, buen clima y abundantes horas de sol, pero que además ha incorporado la digitalización en la mejora de las decisiones agronómicas, el uso del agua y la trazabilidad.. Innovación, incluso con sello almeriense, como es el caso de GrodiTech, una empresa que diseña y fabrica soluciones basadas en robótica, visión artificial y aprendizaje automático para optimizar la agricultura en invernaderos. Su producto estrella, Vega, es un robot autónomo que se desplaza por el techo del invernadero mediante un sistema de raíles, capturando datos e imágenes en tiempo real. «Sabíamos que no bastaba con tener una buena tecnología: había que demostrar su utilidad y adaptarla a las verdaderas necesidades del campo», señalan los fundadores de una sociedad dirigida por Ana María Olmo y que trabaja «desarrollando una herramienta que complementa la experiencia de los productores y técnicos agrícolas, aportando valor real en el día a día». La propuesta es integrar en una sola herramienta el control de plagas y la cuantificación de la producción, facilitando la gestión del cultivo y maximizando su rentabilidad con tecnología útil, accesible y adaptada a la realidad del campo.. La transformación digital con IA no es una opción, es una necesidad estratégica, y por ello cada vez son más los recursos disponibles, incluso públicos, como Andalucía Agrotech, CRECE A y otros grupos operativos de innovación. También la llegada de empresas que defienden un enfoque integral de control bioclimático, automatización y eficiencia energética, como Agrocomponentes (ACOM) apoyándose en certificaciones ISO 9001, 14001 y 45001.. En esa misma dirección, Invernadero Inteligente ha mostrado una arquitectura de sensorización con monitorización móvil y más de treinta alarmas configurables por control remoto. «Es tener la finca en la palma de la mano», afirmó su CEO, Francisco Gutiérrez Martínez, presumiendo de que el sistema «revoluciona la agroindustria con más de 7.000 datos diarios por hectárea». En este sentido, este ingeniero en electrónica industrial con formación en innovación apuesta por el control a través de la sensorización de los invernaderos, «redefiniendo el modelo de negocio agrícola, haciéndolo más resiliente y competitivo» y donde «cada dato se convierte en una decisión estratégica».. Pero las herramientas al alcance del agro almeriense van mucho más allá con la llegada de multinacionales como Hexafarm, con planteamientos para una plataforma de optimización basada en IA, integrable con ordenadores climáticos (Priva, Hoogendoorn, Ridder) capaces de analizar más de 80 parámetros para ofrecer previsiones de rendimiento con semanas de antelación, detección temprana de enfermedades y recomendaciones de manejo con impacto directo en la planificación, las mermas y el consumo energético. También otros sistemas como Hiotera sintetizan el método «medir–analizar–interpretar–actuar» con un dispositivo que integra temperatura, humedad y luz para generar recomendaciones de riego operativas que estandarizan el manejo y elevan la consistencia productiva.. Una transformación digital del medio rural cada vez más generalizada, donde aún existe una «brecha digital que limita a las mujeres rurales», como aseguró la directora general de Siete Agromarketing, Gissélle Falcón Haro, porque «solo el 60% declara habilidades digitales básicas frente al 80% urbano, aunque el 34% del talento en ingeniería agrícola ya es femenino». Otra firme apuesta para colocar «la formación, el conocimiento y la tecnología» en el mundo agrario bajo plástico, porque hay incluso agrotech para identificar el grado de maduración o la categoría de los productos.. Sin embargo, también los nuevos riesgos y la exposición a ataques informáticos están obligando a una capacitación de los recursos tecnológicos en la agricultura almeriense. El concepto de «ciberresiliencia» alcanza el mundo rural, con la búsqueda de protocolos eficaces, formación y coordinación, que marquen la frontera entre incidencia y crisis. En este sentido, desde hace algunos meses la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de la provincia de Almería (Coexphal) ha puesto en marcha la primera Comunidad IT del sector para «proteger la seguridad informática» y con el objetivo de «evaluar y poner a prueba a proveedores, fabricantes y desarrolladores de tecnología agrícola, garantizando que las soluciones sean útiles para los socios y contribuyan a su competitividad» como comentó el directo de negocio, Juan José Vázquez. Un proyecto pionero dirigido a la creación de un observatorio tecnológico conjunto para «abordar todos los nuevos riesgos que conlleva la ciberseguridad».
La alta tecnología se usa para la detección temprana de incidencias y la predicción de las necesidades hídricas de los cultivos
En un entorno marcado por la escasez de recursos, la incertidumbre, con competencia y meteorología cambiante, la IA se convierte en «una herramienta clave para una agricultura más resiliente, eficiente y sostenible», valoró el catedrático de la Universidad de Almería (UAL), Diego Luis Valera Martínez, señalando que «no sustituye al agricultor, lo empodera». Su ponencia «Inteligencia Artificial al Servicio de la Agricultura Mediterránea» recoge una realidad cada vez más palpable en el entorno agrario almeriense, donde acciones como el control climático inteligente, la predicción de las necesidades hídricas y nutricionales o la detección temprana de las incidencias, forman parte de las operaciones cotidianas de los cultivos asumidas cada vez más por las nuevas tecnologías.. Así, en el área mediterránea se concentran algo más de 235.000 hectáreas, de las cuales algo más de 35.000 corresponden a la provincia de Almería y su producción integrada bajo plástico. Un modelo almeriense que consigue grandes rendimientos de forma sostenible gracias a los factores ambientales, buen clima y abundantes horas de sol, pero que además ha incorporado la digitalización en la mejora de las decisiones agronómicas, el uso del agua y la trazabilidad.. Innovación, incluso con sello almeriense, como es el caso de GrodiTech, una empresa que diseña y fabrica soluciones basadas en robótica, visión artificial y aprendizaje automático para optimizar la agricultura en invernaderos. Su producto estrella, Vega, es un robot autónomo que se desplaza por el techo del invernadero mediante un sistema de raíles, capturando datos e imágenes en tiempo real. «Sabíamos que no bastaba con tener una buena tecnología: había que demostrar su utilidad y adaptarla a las verdaderas necesidades del campo», señalan los fundadores de una sociedad dirigida por Ana María Olmo y que trabaja «desarrollando una herramienta que complementa la experiencia de los productores y técnicos agrícolas, aportando valor real en el día a día». La propuesta es integrar en una sola herramienta el control de plagas y la cuantificación de la producción, facilitando la gestión del cultivo y maximizando su rentabilidad con tecnología útil, accesible y adaptada a la realidad del campo.. La transformación digital con IA no es una opción, es una necesidad estratégica, y por ello cada vez son más los recursos disponibles, incluso públicos, como Andalucía Agrotech, CRECE A y otros grupos operativos de innovación. También la llegada de empresas que defienden un enfoque integral de control bioclimático, automatización y eficiencia energética, como Agrocomponentes (ACOM) apoyándose en certificaciones ISO 9001, 14001 y 45001.. En esa misma dirección, Invernadero Inteligente ha mostrado una arquitectura de sensorización con monitorización móvil y más de treinta alarmas configurables por control remoto. «Es tener la finca en la palma de la mano», afirmó su CEO, Francisco Gutiérrez Martínez, presumiendo de que el sistema «revoluciona la agroindustria con más de 7.000 datos diarios por hectárea». En este sentido, este ingeniero en electrónica industrial con formación en innovación apuesta por el control a través de la sensorización de los invernaderos, «redefiniendo el modelo de negocio agrícola, haciéndolo más resiliente y competitivo» y donde «cada dato se convierte en una decisión estratégica».. Pero las herramientas al alcance del agro almeriense van mucho más allá con la llegada de multinacionales como Hexafarm, con planteamientos para una plataforma de optimización basada en IA, integrable con ordenadores climáticos (Priva, Hoogendoorn, Ridder) capaces de analizar más de 80 parámetros para ofrecer previsiones de rendimiento con semanas de antelación, detección temprana de enfermedades y recomendaciones de manejo con impacto directo en la planificación, las mermas y el consumo energético. También otros sistemas como Hiotera sintetizan el método «medir–analizar–interpretar–actuar» con un dispositivo que integra temperatura, humedad y luz para generar recomendaciones de riego operativas que estandarizan el manejo y elevan la consistencia productiva.. Una transformación digital del medio rural cada vez más generalizada, donde aún existe una «brecha digital que limita a las mujeres rurales», como aseguró la directora general de Siete Agromarketing, Gissélle Falcón Haro, porque «solo el 60% declara habilidades digitales básicas frente al 80% urbano, aunque el 34% del talento en ingeniería agrícola ya es femenino». Otra firme apuesta para colocar «la formación, el conocimiento y la tecnología» en el mundo agrario bajo plástico, porque hay incluso agrotech para identificar el grado de maduración o la categoría de los productos.. Sin embargo, también los nuevos riesgos y la exposición a ataques informáticos están obligando a una capacitación de los recursos tecnológicos en la agricultura almeriense. El concepto de «ciberresiliencia» alcanza el mundo rural, con la búsqueda de protocolos eficaces, formación y coordinación, que marquen la frontera entre incidencia y crisis. En este sentido, desde hace algunos meses la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de la provincia de Almería (Coexphal) ha puesto en marcha la primera Comunidad IT del sector para «proteger la seguridad informática» y con el objetivo de «evaluar y poner a prueba a proveedores, fabricantes y desarrolladores de tecnología agrícola, garantizando que las soluciones sean útiles para los socios y contribuyan a su competitividad» como comentó el directo de negocio, Juan José Vázquez. Un proyecto pionero dirigido a la creación de un observatorio tecnológico conjunto para «abordar todos los nuevos riesgos que conlleva la ciberseguridad».
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