El FC Barcelona juega esta noche en Guadalajara uno de esos partidos que la Copa del Rey convierte en algo más que una eliminatoria. No solo por la diferencia de categorías, ni por la historia reciente del campeón, sino por el escenario y por un matiz que el propio club local se ha encargado de subrayar con insistencia en las horas previas: no es un equipo manchego.. La cita corresponde a los dieciseisavos de final del torneo y se disputará este martes 16 de diciembre, a las 21:00 horas, a partido único. El Barcelona, dirigido por Hansi Flick, inicia aquí su andadura copera tras quedar exento en las dos primeras rondas por su condición de participante en la próxima Supercopa de España, un privilegio que comparte con Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic Club. Para los azulgranas, el debut llega directamente ante un rival muy inferior, para el Guadalajara, la visita del vigente campeón supone uno de los momentos más visibles de su temporada.. Muchísima expectación. El conjunto dirigido por Pere Martí ha alcanzado esta ronda tras eliminar al Cacereño en la primera eliminatoria y al AD Ceuta en la segunda. En Copa, el equipo ha mostrado una versión competitiva y eficaz, capaz de sobrevivir a cruces exigentes. En Liga, sin embargo, la realidad es más áspera. El Guadalajara arrastra problemas defensivos que lo han convertido en uno de los equipos más goleados de su grupo.. El partido se jugará en el Estadio Pedro Escartín, inaugurado en 1970 y reformado por última vez en 2011. Habitualmente cuenta con una capacidad cercana a los 6.000 espectadores, pero para la visita del Barcelona el aforo se ha ampliado hasta los 8.500, un ajuste excepcional que responde tanto a la demanda como al carácter extraordinario del encuentro. Será, previsiblemente, una de las entradas más altas que recuerde el estadio en los últimos años, con un ambiente que mezcla ilusión, expectativa y una reivindicación que va más allá del fútbol.. La queja del Guadalajara. Porque si algo ha marcado la previa, más allá del análisis deportivo, ha sido el mensaje lanzado por el propio club en redes sociales: “NO SOMOS MANCHEGOS, ¡SOMOS CASTELLANOS!”. La proclama responde a una corrección que en Guadalajara se considera necesaria. Con frecuencia, muchos medios se refieren al Deportivo Guadalajara como “el conjunto manchego”, una etiqueta que, aseguran, desde el punto de vista geográfico e histórico, es incorrecta. Guadalajara no pertenece a La Mancha. Está integrada en Castilla-La Mancha como comunidad autónoma, pero su identidad histórica es castellana.. Según el Guadalajara, la Alcarria, comarca a la que pertenece la ciudad, tiene una identidad propia, distinta de la Mancha histórica que se extiende por otras provincias de la región. El club ha querido aprovechar el foco mediático que implica la visita del Barcelona para reivindicar ese matiz, consciente de que este tipo de partidos multiplican los titulares, las referencias rápidas y, con ellas, los errores repetidos.. El fútbol, en este caso, actúa como altavoz. La Copa del Rey expone a equipos modestos a una atención que rara vez tienen y les permite contar su historia más allá del marcador. El Guadalajara lo hace desde una afirmación identitaria que no busca confrontación, sino exactitud. No es una cuestión de orgullo localista exagerado, sino de precisión cultural y geográfica, algo que el club considera inseparable de su forma de presentarse ante el país.. Un sueño imposible. En lo estrictamente deportivo, el reto es evidente. El Barcelona defiende el título conquistado la temporada pasada en La Cartuja, donde se impuso al Real Madrid en una final resuelta en la prórroga. Flick inicia esta noche su camino copero con la obligación de evitar sorpresas y con la experiencia de saber que estos escenarios, pequeños en tamaño pero grandes en contexto, no conceden margen al despiste.. Para el Guadalajara, el partido es una oportunidad doble. En lo futbolístico, para medirse a uno de los grandes del continente y para reafirmar lo que son.
El rival del conjunto azulgrana ha reivindicado su procedencia antes del partido más importante de la temporada
El FC Barcelona juega esta noche en Guadalajara uno de esos partidos que la Copa del Rey convierte en algo más que una eliminatoria. No solo por la diferencia de categorías, ni por la historia reciente del campeón, sino por el escenario y por un matiz que el propio club local se ha encargado de subrayar con insistencia en las horas previas: no es un equipo manchego.. La cita corresponde a los dieciseisavos de final del torneo y se disputará este martes 16 de diciembre, a las 21:00 horas, a partido único. El Barcelona, dirigido por Hansi Flick, inicia aquí su andadura copera tras quedar exento en las dos primeras rondas por su condición de participante en la próxima Supercopa de España, un privilegio que comparte con Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic Club. Para los azulgranas, el debut llega directamente ante un rival muy inferior, para el Guadalajara, la visita del vigente campeón supone uno de los momentos más visibles de su temporada.. Muchísima expectación. El conjunto dirigido por Pere Martí ha alcanzado esta ronda tras eliminar al Cacereño en la primera eliminatoria y al AD Ceuta en la segunda. En Copa, el equipo ha mostrado una versión competitiva y eficaz, capaz de sobrevivir a cruces exigentes. En Liga, sin embargo, la realidad es más áspera. El Guadalajara arrastra problemas defensivos que lo han convertido en uno de los equipos más goleados de su grupo.. El partido se jugará en el Estadio Pedro Escartín, inaugurado en 1970 y reformado por última vez en 2011. Habitualmente cuenta con una capacidad cercana a los 6.000 espectadores, pero para la visita del Barcelona el aforo se ha ampliado hasta los 8.500, un ajuste excepcional que responde tanto a la demanda como al carácter extraordinario del encuentro. Será, previsiblemente, una de las entradas más altas que recuerde el estadio en los últimos años, con un ambiente que mezcla ilusión, expectativa y una reivindicación que va más allá del fútbol.. La queja del Guadalajara. Porque si algo ha marcado la previa, más allá del análisis deportivo, ha sido el mensaje lanzado por el propio club en redes sociales: “NO SOMOS MANCHEGOS, ¡SOMOS CASTELLANOS!”. La proclama responde a una corrección que en Guadalajara se considera necesaria. Con frecuencia, muchos medios se refieren al Deportivo Guadalajara como “el conjunto manchego”, una etiqueta que, aseguran, desde el punto de vista geográfico e histórico, es incorrecta. Guadalajara no pertenece a La Mancha. Está integrada en Castilla-La Mancha como comunidad autónoma, pero su identidad histórica es castellana.. Según el Guadalajara, la Alcarria, comarca a la que pertenece la ciudad, tiene una identidad propia, distinta de la Mancha histórica que se extiende por otras provincias de la región. El club ha querido aprovechar el foco mediático que implica la visita del Barcelona para reivindicar ese matiz, consciente de que este tipo de partidos multiplican los titulares, las referencias rápidas y, con ellas, los errores repetidos.. El fútbol, en este caso, actúa como altavoz. La Copa del Rey expone a equipos modestos a una atención que rara vez tienen y les permite contar su historia más allá del marcador. El Guadalajara lo hace desde una afirmación identitaria que no busca confrontación, sino exactitud. No es una cuestión de orgullo localista exagerado, sino de precisión cultural y geográfica, algo que el club considera inseparable de su forma de presentarse ante el país.. Un sueño imposible. En lo estrictamente deportivo, el reto es evidente. El Barcelona defiende el título conquistado la temporada pasada en La Cartuja, donde se impuso al Real Madrid en una final resuelta en la prórroga. Flick inicia esta noche su camino copero con la obligación de evitar sorpresas y con la experiencia de saber que estos escenarios, pequeños en tamaño pero grandes en contexto, no conceden margen al despiste.. Para el Guadalajara, el partido es una oportunidad doble. En lo futbolístico, para medirse a uno de los grandes del continente y para reafirmar lo que son.
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