El nivel del mar crece cada día un poco a más y a un ritmo preocupante. Este fenómeno, impulsado principalmente por el calentamiento global, el deshielo de glaciares y la expansión térmica del agua, supone un riesgo cada vez mayor para las comunidades costeras en todo el mundo. Este problema junto a las alteraciones en las corrientes oceánicas está llamando la atención de la comunidad científica que monitorea las costas de Japón.. Expertos advierten que el calentamiento global está modificando dinámicas marinas que durante décadas se consideraban estables, con impactos directos en los ecosistemas, las infraestructuras costeras y la gastronomía local. Uno de los fenómenos que más alarma a los investigadores es la alteración de la corriente Kuroshio, una de las principales del océano Pacífico. Su desplazamiento está elevando el nivel del mar en ciertas zonas del litoral japonés y cambiando la temperatura del agua, provocando efectos en cadena sobre la biodiversidad marina.. La preocupación por la corriente Kuroshio. En este sentido, el profesor asociado de la Universidad de Tohoku en Sendai (Japón), Shusaku Sugimoto, fue claro en la CNN: «Me sorprendió tanto que ni siquiera sé si sorprendido es la palabra correcta». Y es que extremo norte de esta corriente se desplazó más de 400 kilómetros hacia el polo. Esto ha provocado aguas cálidas sin procedentes en esta región.. «El hecho de que la temperatura subiera 6 grasos Celsius frente a la costa de Sanriku, y que esta temperatura elevada persistiera durante dos años, representa un aumento de la temperatura del agua nunca antes visto», dijo Sugimoto en un estudio.. Estos cambios ya lo ha notado el sector pesquero. Y es que pescadores de distintas regiones han reportado que especies tradicionalmente abundantes se desplazan hacia aguas más frías o profundas, mientras otras, menos comunes, comienzan a aparecer en sus redes. Como resultado, las capturas de peces clave para la economía local han disminuido, poniendo en riesgo la sostenibilidad de diversas zonas de la costa.. Los investigadores también alertan sobre impactos más profundos en los ecosistemas marinos. Y es que el aumento de la temperatura del agua altera los ciclos reproductivos de los peces, la disponibilidad de alimento y el equilibrio entre especies. Esto tiene como consecuencia la dificultad en la predicción de la evolución de la pesca en los próximos años.. El calentamiento del océano no solo afecta a especies como el salmón del Pacífico o el saurio, sino que también incide en la producción de algas esenciales para la gastronomía japonesa, como el kombu. Esta alga, que solo se cosecha en Hokkaido, ha visto reducidas drásticamente sus reservas.. Y no solo eso, sino que los efectos del cambio climático explican además fenómenos costeros cada vez más extremos. La Agencia Meteorológica de Japón ha señalado que las condiciones oceánicas inusualmente cálidas contribuyeron a las temperaturas récord del verano de 2023 en el norte del país. Mientras que otros científicos han relacionado la corriente Kuroshio cálida con las lluvias extremas registradas en septiembre de 2023 en Chiba.
Los investigadores muestran su preocupación por como está cambiando el océano Pacífico en Japón.
El nivel del mar crece cada día un poco a más y a un ritmo preocupante. Este fenómeno, impulsado principalmente por el calentamiento global, el deshielo de glaciares y la expansión térmica del agua, supone un riesgo cada vez mayor para las comunidades costeras en todo el mundo. Este problema junto a las alteraciones en las corrientes oceánicas está llamando la atención de la comunidad científica que monitorea las costas de Japón.. Expertos advierten que el calentamiento global está modificando dinámicas marinas que durante décadas se consideraban estables, con impactos directos en los ecosistemas, las infraestructuras costeras y la gastronomía local. Uno de los fenómenos que más alarma a los investigadores es la alteración de la corriente Kuroshio, una de las principales del océano Pacífico. Su desplazamiento está elevando el nivel del mar en ciertas zonas del litoral japonés y cambiando la temperatura del agua, provocando efectos en cadena sobre la biodiversidad marina.. En este sentido, el profesor asociado de la Universidad de Tohoku en Sendai (Japón), Shusaku Sugimoto, fue claro en la CNN: «Me sorprendió tanto que ni siquiera sé si sorprendido es la palabra correcta». Y es que extremo norte de esta corriente se desplazó más de 400 kilómetros hacia el polo. Esto ha provocado aguas cálidas sin procedentes en esta región.. «El hecho de que la temperatura subiera 6 grasos Celsius frente a la costa de Sanriku, y que esta temperatura elevada persistiera durante dos años, representa un aumento de la temperatura del agua nunca antes visto», dijo Sugimoto en un estudio.. Estos cambios ya lo ha notado el sector pesquero. Y es que pescadores de distintas regiones han reportado que especies tradicionalmente abundantes se desplazan hacia aguas más frías o profundas, mientras otras, menos comunes, comienzan a aparecer en sus redes. Como resultado, las capturas de peces clave para la economía local han disminuido, poniendo en riesgo la sostenibilidad de diversas zonas de la costa.. Los investigadores también alertan sobre impactos más profundos en los ecosistemas marinos. Y es que el aumento de la temperatura del agua altera los ciclos reproductivos de los peces, la disponibilidad de alimento y el equilibrio entre especies. Esto tiene como consecuencia la dificultad en la predicción de la evolución de la pesca en los próximos años.. El calentamiento del océano no solo afecta a especies como el salmón del Pacífico o el saurio, sino que también incide en la producción de algas esenciales para la gastronomía japonesa, como el kombu. Esta alga, que solo se cosecha en Hokkaido, ha visto reducidas drásticamente sus reservas.. Y no solo eso, sino que los efectos del cambio climático explican además fenómenos costeros cada vez más extremos. La Agencia Meteorológica de Japón ha señalado que las condiciones oceánicas inusualmente cálidas contribuyeron a las temperaturas récord del verano de 2023 en el norte del país. Mientras que otros científicos han relacionado la corriente Kuroshio cálida con las lluvias extremas registradas en septiembre de 2023 en Chiba.
