Hoy se cumple un año de la entrega de la Rosa de Oro a la Esperanza Macarena, la más alta distinción que otorga el Papa a una imagen mariana. Nada hacía presagiar entonces, en la víspera de la procesión Magna que se celebró con motivo de la clausura del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, que la corporación iba a sumergirse meses después en la mayor crisis reputacional de toda su historia. Una herida que todavía sigue abierta a escasos días de que la dolorosa sea repuesta al culto, tal y como anunció recientemente Pedro Manzano, encargado de una restauración que deberá recuperar el esplendor de la talla tras la fallida intervención de Francisco Arquillo.. Lo cierto es que la hermandad recordará la concesión de la Rosa Oro sin la imagen en su camarín, lo que demuestra el alcance de la polémica y sus consecuencias en los devotos, que desean reencontrarse con ella. La junta de gobierno que preside José Antonio Fernández Cabrero quiere despedirse presentando los resultados de la intervención, justo antes de pasar el testigo al nuevo hermano mayor, Fernando Fernández Cabezuelo. Precisamente, la corporación difundió ayer una fotografía de ambos junto a Manzano, destacando que «han podido visitar la imagen para comprobar su estado actual». La transición parece que será tranquila, aunque todo dependerá de la reacción popular cuando la dolorosa sea expuesta.. Fernández Cabezuelo ganó el pasado domingo uno de los procesos electorales más multitudinarios que se recuerdan en el ámbito cofradiero. Ejercieron su derecho al voto un total de 5.592 hermanos. Esta amplia movilización demuestra el descontento generalizado por una concatenación de errores en junio, tanto de la junta de gobierno como del propio Arquillo. La improvisación y el descontrol generaron indignación en torno a un icono devocional muy querido en la ciudad. El resultado de los comicios también es fruto de la rabia, puesto que la lista de Fernández Cabezuelo obtuvo 2.295 sufragios, precisamente la candidatura alternativa ajena a la gestión de la actual junta. «Estoy loco por ver a la Macarena», dijo el ganador poco después de verificarse su victoria. Ya ha tenido la oportunidad de hacerlo, un deseo que también expresó recientemente el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses.. Pero la polémica no afloja a escasos días del esperado reencuentro. El propio Arquillo contraataca, sabedor de que su actuación fue muy discutida. El próximo viernes dará una conferencia en la Real Academia de Bellas Artes de Sevilla titulada «Información del tratamiento conservador (mantenimiento) realizado en junio de 2025 a la imagen de la Esperanza Macarena». La elección del título no es casual, toda vez que el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) reflejara en su informe, tras inspeccionar la talla y las pruebas realizadas, que Arquillo se «extralimitó» en su actuación. Un informe que fue leído en el multitudinario cabildo celebrado en julio que dio luz verde a la restauración por parte de Manzano.. Actualmente la intervención se encuentra en su fase final. Manzano aseguró en un vídeo que ya procedió a la reintegración cromática en la zona visible del rostro: ojos, mejillas, boca y frente. Señaló que, tras completar la fase de reposición de estucos, de enrasado y la primera reintegración cromática con bases de acuarela para ajustar el tono general de la policromía, aplicó una capa de barniz para avivar el tono cromático de la policromía y poder reintegrar concretamente el color en la zona, y también como capa de protección para el futuro. También se tomaron pequeñas muestras de la estructura interna de la imagen para identificar la especie de la madera y realizar las pruebas de radiocarbono 14.. Junto a ello, se realizaron mediciones de la luz que recibe la imagen en su lugar de culto habitual en la basílica, en el camarín, así como durante las misas, los cultos solemnes y el besamanos. Dichas mediciones han servido para recrear la luz en el espacio de trabajo del restaurador con el objetivo de que la reintegración cromática «sea lo más acorde y precisa con las condiciones de iluminación que recibe la Santísima Virgen en la basílica». Se le colocaron las pestañas y las lágrimas tras su limpieza y se realizaron varias pruebas con los ropajes, siendo la última «muy satisfactoria», tal y como consideró la comisión de seguimiento.
El profesor Arquillo defenderá su cuestionada intervención mientras crece la expectación por la reposición al culto
Hoy se cumple un año de la entrega de la Rosa de Oro a la Esperanza Macarena, la más alta distinción que otorga el Papa a una imagen mariana. Nada hacía presagiar entonces, en la víspera de la procesión Magna que se celebró con motivo de la clausura del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, que la corporación iba a sumergirse meses después en la mayor crisis reputacional de toda su historia. Una herida que todavía sigue abierta a escasos días de que la dolorosa sea repuesta al culto, tal y como anunció recientemente Pedro Manzano, encargado de una restauración que deberá recuperar el esplendor de la talla tras la fallida intervención de Francisco Arquillo.. Lo cierto es que la hermandad recordará la concesión de la Rosa Oro sin la imagen en su camarín, lo que demuestra el alcance de la polémica y sus consecuencias en los devotos, que desean reencontrarse con ella. La junta de gobierno que preside José Antonio Fernández Cabrero quiere despedirse presentando los resultados de la intervención, justo antes de pasar el testigo al nuevo hermano mayor, Fernando Fernández Cabezuelo. Precisamente, la corporación difundió ayer una fotografía de ambos junto a Manzano, destacando que «han podido visitar la imagen para comprobar su estado actual». La transición parece que será tranquila, aunque todo dependerá de la reacción popular cuando la dolorosa sea expuesta.. Fernández Cabezuelo ganó el pasado domingo uno de los procesos electorales más multitudinarios que se recuerdan en el ámbito cofradiero. Ejercieron su derecho al voto un total de 5.592 hermanos. Esta amplia movilización demuestra el descontento generalizado por una concatenación de errores en junio, tanto de la junta de gobierno como del propio Arquillo. La improvisación y el descontrol generaron indignación en torno a un icono devocional muy querido en la ciudad. El resultado de los comicios también es fruto de la rabia, puesto que la lista de Fernández Cabezuelo obtuvo 2.295 sufragios, precisamente la candidatura alternativa ajena a la gestión de la actual junta. «Estoy loco por ver a la Macarena», dijo el ganador poco después de verificarse su victoria. Ya ha tenido la oportunidad de hacerlo, un deseo que también expresó recientemente el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses.. Pero la polémica no afloja a escasos días del esperado reencuentro. El propio Arquillo contraataca, sabedor de que su actuación fue muy discutida. El próximo viernes dará una conferencia en la Real Academia de Bellas Artes de Sevilla titulada «Información del tratamiento conservador (mantenimiento) realizado en junio de 2025 a la imagen de la Esperanza Macarena». La elección del título no es casual, toda vez que el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) reflejara en su informe, tras inspeccionar la talla y las pruebas realizadas, que Arquillo se «extralimitó» en su actuación. Un informe que fue leído en el multitudinario cabildo celebrado en julio que dio luz verde a la restauración por parte de Manzano.. Actualmente la intervención se encuentra en su fase final. Manzano aseguró en un vídeo que ya procedió a la reintegración cromática en la zona visible del rostro: ojos, mejillas, boca y frente. Señaló que, tras completar la fase de reposición de estucos, de enrasado y la primera reintegración cromática con bases de acuarela para ajustar el tono general de la policromía, aplicó una capa de barniz para avivar el tono cromático de la policromía y poder reintegrar concretamente el color en la zona, y también como capa de protección para el futuro. También se tomaron pequeñas muestras de la estructura interna de la imagen para identificar la especie de la madera y realizar las pruebas de radiocarbono 14.. Junto a ello, se realizaron mediciones de la luz que recibe la imagen en su lugar de culto habitual en la basílica, en el camarín, así como durante las misas, los cultos solemnes y el besamanos. Dichas mediciones han servido para recrear la luz en el espacio de trabajo del restaurador con el objetivo de que la reintegración cromática «sea lo más acorde y precisa con las condiciones de iluminación que recibe la Santísima Virgen en la basílica». Se le colocaron las pestañas y las lágrimas tras su limpieza y se realizaron varias pruebas con los ropajes, siendo la última «muy satisfactoria», tal y como consideró la comisión de seguimiento.
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