El castellano, ese bello español que se habla en Castilla, como diría el Premio Nobel Camilo José Cela, autor de «La Colmena», «La Familia de Pascual Duarte» o «Viaje a la Alcarria», entre muchas otras grandes obras, es un idioma universal que hablan y comparten más de 600 millones de personas en todo el mundo. Y subiendo, a pesar de los ataques que sufre en algunos territorios como Cataluña o en las Vascongadas.. Un idioma de una gran riqueza por cuanto los hispanohablantes tienen la suerte de poder utilizar alrededor de cien mil palabras, según el Diccionario de la Lengua, incluyendo unos 19.000 americanismos, además de 15.000 verbos. Algo que hace única a esta lengua que se caracteriza también por su limpieza o porque se lee y escribe de la misma forma que se pronuncia así como por ser la más rápida de hablar.. Pero no se quedan ahí las cursiodades existentes en la lengua de Cervantes, ya que otras muchas singularidades que hacen de ella algo excepcional, como por ejemplo que exista una palabra, pedigüeñería, que hace referencia al que pide con frecuencia e importunidad, y que es única en el español, por cuanto contiene los cuatro signos ortográficos que un término puede tener en este idioma: la virgulillade la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.. Y, para más inri, el español tiene también una palabra que podemos escribir pero no pronunciar: el singular del imperativo salirse, que escrito se leería salle en lugar de sal-le, por el dígrafo ll, además de contar con palabras y frases que pueden leerse de igual forma a derecha o a izquierda, los denominados palíndromos, como por ejemplo la palabra reconocer.. Pero dentro del idioma español, cada Comunidad Autónoma o territorio presume de poder contar con lagunas palabras que han pasado de boca en boca a lo largo de los siglos que se utilizan exclusivamente en esas zonas. Y Castilla y León, obviamente, tiene las suyas.. Siempre se ha dicho que esta comunidad es la cuna del español y la región de la España autonómica en la que mejor se habla nuestro idioma. Y dentro de esta tierra castellano y leonesa, la provincia de Valladolid está considerada también como la zona del país donde mejor se habla la lengua de Miguel Delibes, vallisoletano de pro y universalmente conocido, dicho sea de paso.. Y en estas líneas de hoy de LA RAZÓN queremos dar a conocer algunas palabras de uso común en la capital del Pisuerga pero también y sobre todo en los pueblos vallisoletanos que se ignoran en el resto de España y donde se alucina en cuanto las conocen.. Hay palabras como pintear, que es cuando empieza a llover; rilar, cuando hace un frío que pela; bedel o bedela, que es la persona que se encarga de mantener el orden en los colegios pero fuera de las aulas además de otras funciones auxiliares; resbalina, que es un tobogán; usmia, en alusión a aquella persona que siempre intente escaquearse a la hora de pagar una ronda; cencellada, para referirse a esas mañanas heladas y frías típicas de Castilla; estaribel, en referencia a un gran despliegue, lío o follón que haya en ese ,momento en algún lugar (¡Menudo estaribel tienen allí montado!); berretes, cuando a alguien se le queda algún resto de comida, sobre todo helado, en la boca; o chacho, que usan sobre todo los adolescentes, e influenciados por los gitanos, que se utilizan con total normalidad en la provincia de Valladolid y que dan lustre y aportan riqueza a la lengua.. Pero hay una, que es la protagonista de esta información que es muy típica entre los vallisoletanos y que, además, está considerada como una de las más bellas del castellano o español. Se trata de esparajismo, un término que hace referencia a una demostración exagerada y afectada de espanto, admiración o sentimiento, que es un sinónimo de otras como aspaviento, alharaca o gesticulación», y se utiliza para describir un comportamiento o reacción exagerada ante algo.. Dialecto único. Pero dicho esto, y para finalizar este texto, cabe señalar que en Castilla y León existe un dialecto con una gran tradición e historia, que es la gacería, y que curiosamente solo se usa también en tierras castellanas, y más en concreto en un pequeño municipio de la provincia de Segovia de apenas medio millar de vecinos: Cantalejo.. La gacería es una variante lingüística que data de los siglos XII y XIII que se asocia a los fabricantes de trillos y otras herramientas de labranza. Se trata de un dialecto que mezcla el gallego, el castellano, el vasco e incluso el árabe.. Es el caso de la palabra corredeiro en referencia a los conejos, que procede del gallego correndeiro, corredor’, en español.
Se dice que en la provincia vallisoletana es donde mejor se habla el español
El castellano, ese bello español que se habla en Castilla, como diría el Premio Nobel Camilo José Cela, autor de «La Colmena», «La Familia de Pascual Duarte» o «Viaje a la Alcarria», entre muchas otras grandes obras, es un idioma universal que hablan y comparten más de 600 millones de personas en todo el mundo. Y subiendo, a pesar de los ataques que sufre en algunos territorios como Cataluña o en las Vascongadas.. Un idioma de una gran riqueza por cuanto los hispanohablantes tienen la suerte de poder utilizar alrededor de cien mil palabras, según el Diccionario de la Lengua, incluyendo unos 19.000 americanismos, además de 15.000 verbos. Algo que hace única a esta lengua que se caracteriza también por su limpieza o porque se lee y escribe de la misma forma que se pronuncia así como por ser la más rápida de hablar.. Pero no se quedan ahí las cursiodades existentes en la lengua de Cervantes, ya que otras muchas singularidades que hacen de ella algo excepcional, como por ejemplo que exista una palabra, pedigüeñería, que hace referencia al que pide con frecuencia e importunidad, y que es única en el español, por cuanto contiene los cuatro signos ortográficos que un término puede tener en este idioma: la virgulillade la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.. Y, para más inri, el español tiene también una palabra que podemos escribir pero no pronunciar: el singular del imperativo salirse, que escrito se leería salle en lugar de sal-le, por el dígrafo ll, además de contar con palabras y frases que pueden leerse de igual forma a derecha o a izquierda, los denominados palíndromos, como por ejemplo la palabra reconocer.. Pero dentro del idioma español, cada Comunidad Autónoma o territorio presume de poder contar con lagunas palabras que han pasado de boca en boca a lo largo de los siglos que se utilizan exclusivamente en esas zonas. Y Castilla y León, obviamente, tiene las suyas.. Siempre se ha dicho que esta comunidad es la cuna del español y la región de la España autonómica en la que mejor se habla nuestro idioma. Y dentro de esta tierra castellano y leonesa, la provincia de Valladolid está considerada también como la zona del país donde mejor se habla la lengua de Miguel Delibes, vallisoletano de pro y universalmente conocido, dicho sea de paso.. Y en estas líneas de hoy de LA RAZÓN queremos dar a conocer algunas palabras de uso común en la capital del Pisuerga pero también y sobre todo en los pueblos vallisoletanos que se ignoran en el resto de España y donde se alucina en cuanto las conocen.. Hay palabras como pintear, que es cuando empieza a llover; rilar, cuando hace un frío que pela; bedel o bedela, que es la persona que se encarga de mantener el orden en los colegios pero fuera de las aulas además de otras funciones auxiliares; resbalina, que es un tobogán; usmia, en alusión a aquella persona que siempre intente escaquearse a la hora de pagar una ronda; cencellada, para referirse a esas mañanas heladas y frías típicas de Castilla; estaribel, en referencia a un gran despliegue, lío o follón que haya en ese ,momento en algún lugar (¡Menudo estaribel tienen allí montado!); berretes, cuando a alguien se le queda algún resto de comida, sobre todo helado, en la boca; o chacho, que usan sobre todo los adolescentes, e influenciados por los gitanos, que se utilizan con total normalidad en la provincia de Valladolid y que dan lustre y aportan riqueza a la lengua.. Pero hay una, que es la protagonista de esta información que es muy típica entre los vallisoletanos y que, además, está considerada como una de las más bellas del castellano o español. Se trata de esparajismo, un término que hace referencia a una demostración exagerada y afectada de espanto, admiración o sentimiento, que es un sinónimo de otras como aspaviento, alharaca o gesticulación», y se utiliza para describir un comportamiento o reacción exagerada ante algo.. Pero dicho esto, y para finalizar este texto, cabe señalar que en Castilla y León existe un dialecto con una gran tradición e historia, que es la gacería, y que curiosamente solo se usa también en tierras castellanas, y más en concreto en un pequeño municipio de la provincia de Segovia de apenas medio millar de vecinos: Cantalejo.. La gacería es una variante lingüística que data de los siglos XII y XIII que se asocia a los fabricantes de trillos y otras herramientas de labranza. Se trata de un dialecto que mezcla el gallego, el castellano, el vasco e incluso el árabe.. Es el caso de la palabra corredeiro en referencia a los conejos, que procede del gallego correndeiro, corredor’, en español.
Noticias de Castilla y León: última hora local en La Razón
