En 2021, Rusia realizó dos anuncios sobre su programa espacial que no ha cumplido ni cumplirá. Uno, abandonar la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2024, algo que no ha sucedido. Dos, la puesta en órbita de su propia estación espacial, desarrollada desde cero y operada completamente por Roscosmos, la agencia espacial rusa, a mediados de esta década. Este plan, actualmente fijado para comenzar en 2028, tampoco se llevará a cabo como estaba previsto. Y es que la futura estación de servicio orbital rusa (ROS, por sus siglas en inglés) tendrá como núcleo el envejecido segmento ruso de la ISS, según anunció el pasado diciembre Oleg Orlov, director del Instituto de Problemas Biomédicos de la Academia de Ciencias de Rusia.. La Estación Espacial Internacional tiene casi treinta años a sus espaldas, desde que el primer módulo se pusiera en órbita en 1998. Es el resultado de la colaboración entre las agencias espaciales de Rusia, Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa. Se compone de dos segmentos principales, el estadounidense (operado por la NASA, CSA, JAXA y ESA) y el ruso (operado por Roscosmos). La NASA ya anunció que la ISS llegará al fin de su vida útil en 2030, momento en el que será desorbitada para que se desintegre al reentrar en la atmósfera y sus restos caigan en el océano Pacífico, pero el destino del segmento ruso será seguir dando servicio como parte de la futura ROS.. ‘El Consejo Científico y Técnico de Roscosmos apoyó esta propuesta y aprobó el despliegue de una estación orbital rusa como parte del segmento ruso de la ISS’, señaló Orlov según recoge la agencia rusa TASS. El anuncio de Orlov da más sentido a las declaraciones que el viceprimer ministro Denis Mantúrov realizó sobre la órbita de la estación a comienzos de diciembre: ‘Hemos decidido una inclinación de 51,6 grados para nuestra estación espacial ROS. Antes estábamos considerando una inclinación de 96 grados’. La Estación Espacial Internacional está situada en una órbita de 51,6 grados de inclinación, fácilmente accesible desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán.. Hasta hace un año, el plan era lanzar el primer módulo de la ROS en 2027 y que estuviera lista para ser habitada en 2028, pero Roscosmos retrasó su inicio, una vez más (originalmente iba a ser en 2024), a 2028. Cuando la ROS esté completada a mediados de la década de 2030, comprenderá seis módulos nuevos, incluyendo incluso un hábitat privado para turistas espaciales.. Además, la estación rusa volará en una órbita polar a unos 400 km. Esto permitirá que pase sobre la totalidad de Rusia, observando todo el país. También será importante para el orgullo nacional ruso, porque los cosmonautas ya no tendrán que despegar desde Kazajistán. En su lugar, los cohetes lanzados desde el nuevo puerto espacial del país en el este de Rusia, el cosmódromo de Vostochni, podrán alcanzar fácilmente la ROS en su órbita polar.. NEM-1 es el módulo científico/energético que Rusia venía presentando como primer bloque de su futura estación ROS y estaba originalmente pensado como una ampliación del segmento ruso de la ISS. Al asignar ese papel a este, quedaría como un módulo de potencia/laboratorio. La última información oficial sobre su desarrollo es que debía comenzar las pruebas eléctricas a finales de 2025, algo que no se ha confirmado.. La reutilización del segmento ruso de la ISS como núcleo central de la ROSS parece una medida de ahorro para Rusia que pone nuevamente en duda los planes de la estación espacial. Con una economía lastrada por la guerra, el país no puede permitirse grandes inversiones en proyectos espaciales civiles y la estación espacial rusa es vista cada vez más como un proyecto fantasma. Basar la nueva estación en un módulo con décadas de antigüedad que ha mostrado señales de grietas y fugas no le augura un gran futuro.
Roscosmos ha anunciado un cambio fundamental en el desarrollo de su futura estación espacial
En 2021, Rusia realizó dos anuncios sobre su programa espacial que no ha cumplido ni cumplirá. Uno, abandonar la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2024, algo que no ha sucedido. Dos, la puesta en órbita de su propia estación espacial, desarrollada desde cero y operada completamente por Roscosmos, la agencia espacial rusa, a mediados de esta década. Este plan, actualmente fijado para comenzar en 2028, tampoco se llevará a cabo como estaba previsto. Y es que la futura estación de servicio orbital rusa (ROS, por sus siglas en inglés) tendrá como núcleo el envejecido segmento ruso de la ISS, según anunció el pasado diciembre Oleg Orlov, director del Instituto de Problemas Biomédicos de la Academia de Ciencias de Rusia.. La Estación Espacial Internacional tiene casi treinta años a sus espaldas, desde que el primer módulo se pusiera en órbita en 1998. Es el resultado de la colaboración entre las agencias espaciales de Rusia, Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa. Se compone de dos segmentos principales, el estadounidense (operado por la NASA, CSA, JAXA y ESA) y el ruso (operado por Roscosmos). La NASA ya anunció que la ISS llegará al fin de su vida útil en 2030, momento en el que será desorbitada para que se desintegre al reentrar en la atmósfera y sus restos caigan en el océano Pacífico, pero el destino del segmento ruso será seguir dando servicio como parte de la futura ROS.. ‘El Consejo Científico y Técnico de Roscosmos apoyó esta propuesta y aprobó el despliegue de una estación orbital rusa como parte del segmento ruso de la ISS’, señaló Orlov según recoge la agencia rusa TASS. El anuncio de Orlov da más sentido a las declaraciones que el viceprimer ministro Denis Mantúrov realizó sobre la órbita de la estación a comienzos de diciembre: ‘Hemos decidido una inclinación de 51,6 grados para nuestra estación espacial ROS. Antes estábamos considerando una inclinación de 96 grados’. La Estación Espacial Internacional está situada en una órbita de 51,6 grados de inclinación, fácilmente accesible desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán.. Hasta hace un año, el plan era lanzar el primer módulo de la ROS en 2027 y que estuviera lista para ser habitada en 2028, pero Roscosmos retrasó su inicio, una vez más (originalmente iba a ser en 2024), a 2028. Cuando la ROS esté completada a mediados de la década de 2030, comprenderá seis módulos nuevos, incluyendo incluso un hábitat privado para turistas espaciales.. Además, la estación rusa volará en una órbita polar a unos 400 km. Esto permitirá que pase sobre la totalidad de Rusia, observando todo el país. También será importante para el orgullo nacional ruso, porque los cosmonautas ya no tendrán que despegar desde Kazajistán. En su lugar, los cohetes lanzados desde el nuevo puerto espacial del país en el este de Rusia, el cosmódromo de Vostochni, podrán alcanzar fácilmente la ROS en su órbita polar.. NEM-1 es el módulo científico/energético que Rusia venía presentando como primer bloque de su futura estación ROS y estaba originalmente pensado como una ampliación del segmento ruso de la ISS. Al asignar ese papel a este, quedaría como un módulo de potencia/laboratorio. La última información oficial sobre su desarrollo es que debía comenzar las pruebas eléctricas a finales de 2025, algo que no se ha confirmado.. La reutilización del segmento ruso de la ISS como núcleo central de la ROSS parece una medida de ahorro para Rusia que pone nuevamente en duda los planes de la estación espacial. Con una economía lastrada por la guerra, el país no puede permitirse grandes inversiones en proyectos espaciales civiles y la estación espacial rusa es vista cada vez más como un proyecto fantasma. Basar la nueva estación en un módulo con décadas de antigüedad que ha mostrado señales de grietas y fugas no le augura un gran futuro.
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