Una investigadora, activista y escritora de Bristol conmemora el tercer aniversario de su “matrimonio” simbólico con el río Avon, en el suroeste de Inglaterra, un gesto con el que denuncia la contaminación del agua y reclama más protección.. Se trata de Meg Avon, de 29 años, que en junio de 2023 organizó una ceremonia simbólica para denunciar el estado del río y pedir más medidas de conservación.. Tres años después, asegura que aquel gesto sigue teniendo sentido y que el río forma parte de su día a día. Continúa nadando en sus aguas cada semana, incluso en invierno, y afirma que sigue “muy enamorada” del Avon.. Una campaña que va más allá del gesto simbólico. “Estoy comprometida y cada experiencia en el agua es especial”, explica. Más allá de la ceremonia, forma parte del colectivo Conham Bathers, que intenta que el río Avon sea reconocido como zona apta para el baño. Por ahora no ha sido posible debido a la mala calidad del agua, un problema que sigue generando malestar entre vecinos y colectivos locales.. “No me sorprenden los resultados”, admite. Aun así, insiste: “Es triste, pero sigo viendo mucha belleza”.. Además de nadar, asegura que ha encontrado nuevas formas de relacionarse con el río, desde recorrer distintos tramos hasta participar en iniciativas artísticas y medioambientales en torno a su cauce.. La activista defiende el contacto directo con la naturaleza, especialmente entre los más jóvenes, y cree que iniciativas como la suya ayudan a hacer más comprensible un debate legal y medioambiental que a menudo resulta lejano.. El siguiente paso de su activismo pasa por lograr que el río tenga personalidad jurídica, lo que permitiría reforzar su protección legal y abrir una nueva vía de defensa medioambiental. Su colectivo trabaja ya en una propuesta para impulsar este reconocimiento.. Si ese cambio se materializa, incluso contempla repetir la ceremonia: “Quizá podamos renovar nuestros votos”.
Lo que empezó como una ceremonia simbólica se ha convertido en un gesto de activismo que sigue vigente tres años después: así nació el “matrimonio” con un río para denunciar la contaminación
Una investigadora, activista y escritora de Bristol conmemora el tercer aniversario de su “matrimonio” simbólico con el río Avon, en el suroeste de Inglaterra, un gesto con el que denuncia la contaminación del agua y reclama más protección.. Se trata de Meg Avon, de 29 años, que en junio de 2023 organizó una ceremonia simbólica para denunciar el estado del río y pedir más medidas de conservación.. Tres años después, asegura que el sentido de aquel gesto sigue intacto y que su vínculo con el río forma parte de su vida diaria. Continúa nadando en sus aguas cada semana, incluso en invierno, cuando las condiciones son más exigentes.. “Estoy comprometida y cada experiencia en el agua es especial”, explica.Forma parte del colectivo Conham Bathers, que intenta que el río Avon sea reconocido como zona apta para el baño, algo que por ahora no ha sido posible por la mala calidad del agua.. “No me sorprenden los resultados”, admite. Aun así, insiste: “Es triste, pero sigo viendo mucha belleza”.. La activista defiende el contacto directo con la naturaleza, especialmente entre los más jóvenes, y cree que iniciativas como la suya ayudan a acercar un debate que a menudo resulta lejano.. El siguiente paso de su activismo pasa por lograr que el río tenga personalidad jurídica y más protección legal. Su colectivo trabaja ya en una propuesta para impulsar este reconocimiento.. Si ese cambio se materializa, incluso contempla repetir la ceremonia: “Quizá podamos renovar nuestros votos”.
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