Kristin, Leonardo, Marta, Nils… y así hasta ocho borrascas consecutivas son las que han azotado este invierno a Granada, donde principalmente estas cuatro últimas han dejado daños millonarios en diversos puntos de la provincia, que ha visto cómo además gran parte de sus cultivos quedaban ahogados bajo el agua o destrozados por los vientos. «Las primeras estimaciones apuntan a pérdidas de entre el 35% y el 55%, dependiendo de la comarca», reconoció el delegado del gobierno andaluz en Granada, Antonio Granados. Una estimación que podrá conocerse con más certeza una vez el tiempo de una tregua, pero que no da opción a ser optimista.. El paso del enjambre de borrascas –y principalmente la conocida como Leonardo- ha dejado daños en la mitad de municipios de la provincia (al menos 80 de los 174 con los que cuenta Granada). Además, obligó al desalojo preventivo de unos 400 vecinos y se cebó principalmente con los municipios de Huétor Tájar, Loja, Benalúa de las Villas, Campotéjar, Montillana, Íllora, Güéjar Sierra, Pinos Genil, Monachil y Quéntar. De hecho, la situación fue tal que incluso desde la Diputación de Granada se aprobó en pleno extraordinario una declaración institucional para instar al Gobierno a que la provincia fuera declarada como zona catastrófica. Y esto tuvo su respuesta por parte del Ejecutivo apenas 24 horas después, cuando el Consejo de Ministros aprobó la declaración de zonas afectadas por una emergencia de protección civil –que es como se recoge ahora lo que antes se llamaba zona catastrófica– a los territorios afectados. Y es que, en este sentido, la situación de Granada y, sobre todo, de su agricultura es grave.. «La mayor preocupación se centra en la aceituna, cuyo rendimiento se ha visto gravemente afectado, y en el espárrago, especialmente en zonas como Loja, donde los daños podrían afectar también a la campaña siguiente. Otros cultivos bajo evaluación son la almendra, el cereal y los subtropicales, con especial incidencia en aguacate, chirimoya y mango, mientras que los cultivos bajo plástico, como tomate y pepino, también han sufrido daños», reconoció Antonio Granados, que no ha sido el único en poner voz a esta situación.. La presidenta de IGP Espárrago de Huétor Tájar, María del Carmen Álvarez, explicó que allí «la producción podría verse afectada en su totalidad» porque muchas plantaciones estaban bajo agua tras el desborde del río que inundó el pueblo. Pero es que, además, en aquellas en las que había drenado el terreno, muchos productores aún no podían cuantificar daños o saber «si algo se salva o no» debido a los destrozos en los caminos que dan acceso a sus fincas y que impedían en algunos casos poder acudir a comprobarlo.. En este sentido, desde la Cooperativa Los Gallombares de Loja cuantificaron en 400 hectáreas de cultivo las que habían quedado inaccesibles porque las lluvias habían destrozado los carriles de acceso. Y esto les hacía estar a «contrarreloj», ya que se encuentran a solo días de que empezase el inicio de la campaña de recogida del espárrago, prevista para este mismo febrero.. Además, la campaña del olivar también se ha visto fuertemente golpeada por esto. En la zona del Poniente granadino, unas 5.000 hectáreas quedaron afectadas o inaccesibles, aunque también se vieron comprometidos los cultivos de los Montes Orientales y otras zonas de olivo. Según dijo el secretario general de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultoras (ASAJA) de Granada, Manuel del Pino, «se estiman unas pérdidas de unas 36.000 toneladas de aceite». Según sus cálculos, la producción estimada para esta campaña era de 120.000 toneladas, pero aún quedaban aceitunas en un 30% de los árboles lo que hace que esa previsión baje y que se estimen pérdidas de 144 millones de euros principalmente entre Loja, los Montes Orientales, Montefrío y Alhama de Granada. Aunque peor escenario manejan desde las Cooperativas Agroalimentarias de Granada (FAECA). Para ellos, la estimación es que la producción será menor de 100.000 toneladas, cuando la capacidad productiva es de unas 160.000.. También se mira con especial preocupación a los campos en la Costa Tropical de Granada. La campaña del aguacate se ha visto comprometida, según Del Pino, en un «20% de su producción» como mínimo. Y es que la acumulación de agua por las lluvias, con la tierra sin capacidad de absorción de tantos litros sumada a la humedad, puede generar problemas de hongos y enfermedades, a lo que además se suma el viento. El aguacate está en plena campaña de recolección y las fuertes rachas de viento que siguen azotando el litoral están provocando la caída de frutos que aún no habían sido recogidos. Lo mismo ocurre con los invernaderos. La alta humedad y la falta de sol están disparando enfermedades fúngicas, siendo principalmente el pepino una de las producciones más afectadas. Aunque también se está muy pendiente del almendro –se encuentra en plena floración y puede verse afectado por hongos y plagas– y del cereal, plantado a finales de año, que podría perderse si el encharcamiento de los campos dura mucho.
El espárrago y la aceituna son los principales afectados, mientras que la campaña del aguacate está tocada
Kristin, Leonardo, Marta, Nils… y así hasta ocho borrascas consecutivas son las que han azotado este invierno a Granada, donde principalmente estas cuatro últimas han dejado daños millonarios en diversos puntos de la provincia, que ha visto cómo además gran parte de sus cultivos quedaban ahogados bajo el agua o destrozados por los vientos. «Las primeras estimaciones apuntan a pérdidas de entre el 35% y el 55%, dependiendo de la comarca», reconoció el delegado del gobierno andaluz en Granada, Antonio Granados. Una estimación que podrá conocerse con más certeza una vez el tiempo de una tregua, pero que no da opción a ser optimista.. El paso del enjambre de borrascas –y principalmente la conocida como Leonardo- ha dejado daños en la mitad de municipios de la provincia (al menos 80 de los 174 con los que cuenta Granada). Además, obligó al desalojo preventivo de unos 400 vecinos y se cebó principalmente con los municipios de Huétor Tájar, Loja, Benalúa de las Villas, Campotéjar, Montillana, Íllora, Güéjar Sierra, Pinos Genil, Monachil y Quéntar. De hecho, la situación fue tal que incluso desde la Diputación de Granada se aprobó en pleno extraordinario una declaración institucional para instar al Gobierno a que la provincia fuera declarada como zona catastrófica. Y esto tuvo su respuesta por parte del Ejecutivo apenas 24 horas después, cuando el Consejo de Ministros aprobó la declaración de zonas afectadas por una emergencia de protección civil –que es como se recoge ahora lo que antes se llamaba zona catastrófica– a los territorios afectados. Y es que, en este sentido, la situación de Granada y, sobre todo, de su agricultura es grave.. «La mayor preocupación se centra en la aceituna, cuyo rendimiento se ha visto gravemente afectado, y en el espárrago, especialmente en zonas como Loja, donde los daños podrían afectar también a la campaña siguiente. Otros cultivos bajo evaluación son la almendra, el cereal y los subtropicales, con especial incidencia en aguacate, chirimoya y mango, mientras que los cultivos bajo plástico, como tomate y pepino, también han sufrido daños», reconoció Antonio Granados, que no ha sido el único en poner voz a esta situación.. La presidenta de IGP Espárrago de Huétor Tájar, María del Carmen Álvarez, explicó que allí «la producción podría verse afectada en su totalidad» porque muchas plantaciones estaban bajo agua tras el desborde del río que inundó el pueblo. Pero es que, además, en aquellas en las que había drenado el terreno, muchos productores aún no podían cuantificar daños o saber «si algo se salva o no» debido a los destrozos en los caminos que dan acceso a sus fincas y que impedían en algunos casos poder acudir a comprobarlo.. En este sentido, desde la Cooperativa Los Gallombares de Loja cuantificaron en 400 hectáreas de cultivo las que habían quedado inaccesibles porque las lluvias habían destrozado los carriles de acceso. Y esto les hacía estar a «contrarreloj», ya que se encuentran a solo días de que empezase el inicio de la campaña de recogida del espárrago, prevista para este mismo febrero.. Además, la campaña del olivar también se ha visto fuertemente golpeada por esto. En la zona del Poniente granadino, unas 5.000 hectáreas quedaron afectadas o inaccesibles, aunque también se vieron comprometidos los cultivos de los Montes Orientales y otras zonas de olivo. Según dijo el secretario general de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultoras (ASAJA) de Granada, Manuel del Pino, «se estiman unas pérdidas de unas 36.000 toneladas de aceite». Según sus cálculos, la producción estimada para esta campaña era de 120.000 toneladas, pero aún quedaban aceitunas en un 30% de los árboles lo que hace que esa previsión baje y que se estimen pérdidas de 144 millones de euros principalmente entre Loja, los Montes Orientales, Montefrío y Alhama de Granada. Aunque peor escenario manejan desde las Cooperativas Agroalimentarias de Granada (FAECA). Para ellos, la estimación es que la producción será menor de 100.000 toneladas, cuando la capacidad productiva es de unas 160.000.. También se mira con especial preocupación a los campos en la Costa Tropical de Granada. La campaña del aguacate se ha visto comprometida, según Del Pino, en un «20% de su producción» como mínimo. Y es que la acumulación de agua por las lluvias, con la tierra sin capacidad de absorción de tantos litros sumada a la humedad, puede generar problemas de hongos y enfermedades, a lo que además se suma el viento. El aguacate está en plena campaña de recolección y las fuertes rachas de viento que siguen azotando el litoral están provocando la caída de frutos que aún no habían sido recogidos. Lo mismo ocurre con los invernaderos. La alta humedad y la falta de sol están disparando enfermedades fúngicas, siendo principalmente el pepino una de las producciones más afectadas. Aunque también se está muy pendiente del almendro –se encuentra en plena floración y puede verse afectado por hongos y plagas– y del cereal, plantado a finales de año, que podría perderse si el encharcamiento de los campos dura mucho.
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