A punto de cumplirse dos semanas desde la operación relámpago en la que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro, circulan por redes sociales afirmaciones de que las fuerzas especiales emplearon una misteriosa ‘arma sónica’ para incapacitar a los soldados del dictador comunista. La información se basa en un vídeo, ampliamente viralizado, en el que un guardia venezolano no identificado describe el uso de un arma sónica que le dejó a él y a otros sangrando, desorientados e incapaces de moverse.. El supuesto testimonio ganó fuerza después de que la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo compartiera en X, animando a sus seguidores a leerlo. El entrevistado asegura que algo similar a una onda sónica provocó un fuerte malestar físico, incluidos sangrado nasal y vómitos, y dejó a los defensores incapaces de resistir a una fuerza de asalto estadounidense mucho más pequeña.. El relato sigue sin verificarse y no ha surgido ninguna confirmación independiente que sustente las afirmaciones. Tanto el Pentágono como el Mando Sur de EE. UU. no han comentado nada más allá de los comunicados ya emitidos, alegando seguridad operativa.. En cualquier caso, esta historia ha reavivado el debate sobre las llamadas armas ‘sónicas’ o de energía dirigida, en especial las concebidas para incapacitar en lugar de matar.. EE. UU. investiga este tipo de armas desde hace décadas. Estados Unidos lleva décadas investigando tecnologías no letales y de impacto limitado para inutilizar adversarios sin recurrir al fuego convencional. Entre los ejemplos más conocidos está el Active Denial System (ADS) o Sistema de Negación Activa, un dispositivo de ondas milimétricas que a menudo se describe como un ‘rayo de dolor’.. El ADS actúa calentando rápidamente la superficie de la piel, provocando una incomodidad intensa que obliga a las personas a retirarse. Aunque controvertido, el ADS se ha demostrado públicamente y se desplegó brevemente para su evaluación, si bien nunca se ha confirmado su uso operativo en combate.. Otra categoría de sistemas mencionados con frecuencia en este contexto son los Long Range Acoustic Devices (LRAD) o Dispositivos Acústicos de Largo Alcance, capaces de emitir un sonido extremadamente fuerte y focalizado. Los LRAD se comercializan principalmente como herramientas de comunicación y advertencia, pero pueden producir un ruido doloroso y desorientador. Su uso ha recibido críticas por el potencial de causar daños auditivos duraderos, aunque no se conoce que provoquen el tipo de síntomas físicos descritos en el vídeo venezolano.. Medios como Forbes y The War Zone han señalado que las lesiones descritas (sangrado, pérdida de equilibrio e incapacitación) no encajan de forma clara con los efectos conocidos del ADS o de los LRAD. Esto ha alimentado la especulación de que los guardias pudieron malinterpretar lo que experimentaron, o de que se produjeron simultáneamente múltiples efectos, incluidas explosiones o dispositivos aturdidores.. Forbes menciona otra línea de investigación menos conocida de finales de la década de los 2000 llamada Electromagnetic Personnel Interdiction Control (EPIC) o Sistema Electromagnético de Interdicción y Control de Personal. Según una patente, EPIC está diseñado para usar energía de radiofrecuencia con el fin de alterar el sistema vestibular, que gobierna el equilibrio y la orientación espacial.. En teoría, un sistema así podría hacer que los afectados cayeran, perdieran coordinación y sufrieran graves náuseas. Sin embargo, no hay pruebas públicas de que EPIC avanzara más allá de pruebas de laboratorio, ni de que se desplegara sobre el terreno u operara de forma efectiva.. Explicaciones plausibles y el papel de la desinformación. En un detallado reportaje, TWZ destaca que por ahora no hay pruebas que confirmen el uso de ningún arma de energía dirigida o sónica durante la operación. Los síntomas descritos por el guardia también podrían ser compatibles con la exposición a la sobrepresión de la onda expansiva por explosiones, granadas aturdidoras o una combinación de shock, estrés y lesiones en medio de un tiroteo. La distorsión de la memoria tras un episodio de conmoción también está bien documentada, especialmente en escenarios de combate.. Otra posibilidad es la exageración deliberada o la invención. Afirmar que se utilizó un ‘súper arma’ imparable puede servir a varios propósitos que van desde proteger la moral de las fuerzas derrotadas a desviar la culpa de fallos tácticos o amplificar la percepción de superioridad tecnológica de Estados Unidos.. Que una alta funcionaria de la Casa Blanca haya vuelto a difundir el relato también ha planteado dudas sobre si impulsar este tipo de narrativas puede tener un valor disuasorio o de guerra psicológica, al margen de su base real.. En el pasado, historias similares han surgido tras conflictos asimétricos en los que fuerzas tecnológicamente inferiores atribuyen su derrota a armas misteriosas. The War Zone traza paralelismos con afirmaciones pasadas sobre ‘bombas de electricidad’, armas de microondas y otras tecnologías mal comprendidas que después resultaron ser malinterpretaciones o desinformación.. Por ahora, el supuesto uso de un arma sónica en Venezuela sigue sin demostrarse. No hay evidencias sólidas de que un sistema así exista en servicio operativo en EE. UU., y menos aún de que se desplegara durante esta misión.. Lo que sí muestra este episodio, sin embargo, es que existe investigación real, aunque en gran medida opaca, sobre tecnologías no letales y de energía dirigida. Queda por ver si aparecerá más información que aclare qué encontraron realmente las fuerzas venezolanas o si la historia simplemente se olvidará.
El vídeo viral de un supuesto guardia venezolano describiendo los efectos del arma han reavivado el debate sobre las armas concebidas para incapacitar en lugar de matar
A punto de cumplirse dos semanas desde la operación relámpago en la que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro, circulan por redes sociales afirmaciones de que las fuerzas especiales emplearon una misteriosa ‘arma sónica’ para incapacitar a los soldados del dictador comunista. La información se basa en un vídeo, ampliamente viralizado, en el que un guardia venezolano no identificado describe el uso de un arma sónica que le dejó a él y a otros sangrando, desorientados e incapaces de moverse.. El supuesto testimonio ganó fuerza después de que la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo compartiera en X, animando a sus seguidores a leerlo. El entrevistado asegura que algo similar a una onda sónica provocó un fuerte malestar físico, incluidos sangrado nasal y vómitos, y dejó a los defensores incapaces de resistir a una fuerza de asalto estadounidense mucho más pequeña.. El relato sigue sin verificarse y no ha surgido ninguna confirmación independiente que sustente las afirmaciones. Tanto el Pentágono como el Mando Sur de EE. UU. no han comentado nada más allá de los comunicados ya emitidos, alegando seguridad operativa.. En cualquier caso, esta historia ha reavivado el debate sobre las llamadas armas ‘sónicas’ o de energía dirigida, en especial las concebidas para incapacitar en lugar de matar.. @franklinvarela09 loser del 23 de Enero reconociendo la rendition de Diosdado Cabello eschunlo amigo s #greenscreenvideo♬ sonido original – Varela News. EE. UU. investiga este tipo de armas desde hace décadas. Estados Unidos lleva décadas investigando tecnologías no letales y de impacto limitado para inutilizar adversarios sin recurrir al fuego convencional. Entre los ejemplos más conocidos está el Active Denial System (ADS) o Sistema de Negación Activa, un dispositivo de ondas milimétricas que a menudo se describe como un ‘rayo de dolor’.. El ADS actúa calentando rápidamente la superficie de la piel, provocando una incomodidad intensa que obliga a las personas a retirarse. Aunque controvertido, el ADS se ha demostrado públicamente y se desplegó brevemente para su evaluación, si bien nunca se ha confirmado su uso operativo en combate.. Otra categoría de sistemas mencionados con frecuencia en este contexto son los Long Range Acoustic Devices (LRAD) o Dispositivos Acústicos de Largo Alcance, capaces de emitir un sonido extremadamente fuerte y focalizado. Los LRAD se comercializan principalmente como herramientas de comunicación y advertencia, pero pueden producir un ruido doloroso y desorientador. Su uso ha recibido críticas por el potencial de causar daños auditivos duraderos, aunque no se conoce que provoquen el tipo de síntomas físicos descritos en el vídeo venezolano.. Medios como Forbes y The War Zone han señalado que las lesiones descritas (sangrado, pérdida de equilibrio e incapacitación) no encajan de forma clara con los efectos conocidos del ADS o de los LRAD. Esto ha alimentado la especulación de que los guardias pudieron malinterpretar lo que experimentaron, o de que se produjeron simultáneamente múltiples efectos, incluidas explosiones o dispositivos aturdidores.. Forbes menciona otra línea de investigación menos conocida de finales de la década de los 2000 llamada Electromagnetic Personnel Interdiction Control (EPIC) o Sistema Electromagnético de Interdicción y Control de Personal. Según una patente, EPIC está diseñado para usar energía de radiofrecuencia con el fin de alterar el sistema vestibular, que gobierna el equilibrio y la orientación espacial.. En teoría, un sistema así podría hacer que los afectados cayeran, perdieran coordinación y sufrieran graves náuseas. Sin embargo, no hay pruebas públicas de que EPIC avanzara más allá de pruebas de laboratorio, ni de que se desplegara sobre el terreno u operara de forma efectiva.. Explicaciones plausibles y el papel de la desinformación. En un detallado reportaje, TWZ destaca que por ahora no hay pruebas que confirmen el uso de ningún arma de energía dirigida o sónica durante la operación. Los síntomas descritos por el guardia también podrían ser compatibles con la exposición a la sobrepresión de la onda expansiva por explosiones, granadas aturdidoras o una combinación de shock, estrés y lesiones en medio de un tiroteo. La distorsión de la memoria tras un episodio de conmoción también está bien documentada, especialmente en escenarios de combate.. Otra posibilidad es la exageración deliberada o la invención. Afirmar que se utilizó un ‘súper arma’ imparable puede servir a varios propósitos que van desde proteger la moral de las fuerzas derrotadas a desviar la culpa de fallos tácticos o amplificar la percepción de superioridad tecnológica de Estados Unidos.. Que una alta funcionaria de la Casa Blanca haya vuelto a difundir el relato también ha planteado dudas sobre si impulsar este tipo de narrativas puede tener un valor disuasorio o de guerra psicológica, al margen de su base real.. En el pasado, historias similares han surgido tras conflictos asimétricos en los que fuerzas tecnológicamente inferiores atribuyen su derrota a armas misteriosas. The War Zone traza paralelismos con afirmaciones pasadas sobre ‘bombas de electricidad’, armas de microondas y otras tecnologías mal comprendidas que después resultaron ser malinterpretaciones o desinformación.. Por ahora, el supuesto uso de un arma sónica en Venezuela sigue sin demostrarse. No hay evidencias sólidas de que un sistema así exista en servicio operativo en EE. UU., y menos aún de que se desplegara durante esta misión.. Lo que sí muestra este episodio, sin embargo, es que existe investigación real, aunque en gran medida opaca, sobre tecnologías no letales y de energía dirigida. Queda por ver si aparecerá más información que aclare qué encontraron realmente las fuerzas venezolanas o si la historia simplemente se olvidará.
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