María Segura (Alguazas, 1992). Abogada de profesión, es segunda teniente de alcalde del ayuntamiento de Alguazas y concejala de Seguridad Ciudadana, Cultura, Igualdad y Turismo de su municipio natal, desde que accedió al equipo de Gobierno en junio de 2023 por las filas del partido Unidad X Alguazas. A pesar de su corta experiencia en política, se ha convertido en todo un ejemplo a seguir por sus decididas medidas antiokupación, lo que ha convertido este pequeño municipio de poco más de 10.000 habitantes en el centro de todas las miradas. En algunos medios de comunicación, María Segura ha sido bautizada como “el azote de los okupas”, ya que desde que ostenta la cartera de Seguridad Ciudadana en Alguazas ha conseguido tapiar más de un centenar de viviendas y, lo más importante, devolvérselas a sus legítimos propietarios. El problema de la okupación en España es una realidad creciente que preocupa. No en vano, en nuestro país se estima que hay cerca 23.000 viviendas okupadas, de las cuales más de 1.200 se sitúan en la Región de Murcia. Este es precisamente el motivo de esta entrevista para LA RAZÓN.
¿Cuál es su diagnóstico actual sobre la okupación en Alguazas y cómo está cambiando en esta legislatura?
Obviamente, desde que iniciamos nuestra etapa en el Gobierno municipal, teníamos claro que la okupación era un problema que teníamos que atajarlo, por el bienestar y la seguridad de los vecinos. Nos pusimos manos a la obra y, a día de hoy, hemos reducido muchísimo la okupación y, sobre todo, la delincuencia. Hemos tabicado 107 casas a día de hoy.
Explíquenos, paso a paso, cómo están llevando a cabo esta medida.
Hay distintas situaciones de viviendas, de okupaciones, entonces, analizamos la okupación en concreto y procedemos, según se trate de un tipo o de otro. Pero vamos, básicamente lo que hacemos es, cuando proceden a salir, tabicar. Revisamos que toda la casa esté libre de pertenencias y, a través de los servicios municipales de obra y servicio, pues tabicamos, levantamos un muro.
Usted es abogada, por tanto, sabe de lo que habla. Conocerá bien qué base legal respalda este procedimiento municipal para tapiar esas viviendas okupadas y cómo se articula la actuación judicial.
Nosotros respetamos al máximo la ley. Al final, hay distintos tipos de okupación. Entonces, hay algunos sobre los que podemos actuar directamente y hay otros que, digamos, le damos cierto respaldo al vecino para que encuentre en el Gobierno municipal un poco de ayuda y, al final, hay vecinos que, inevitablemente, sí que tienen que caer en la vía judicial, con lo que ello conlleva. Pero intentamos darle el máximo apoyo y ayuda posible.
¿Cómo se coordinan estas actuaciones con la Policía? La ley habla de 24 horas para poder desalojar una vivienda, cuando acaba de ser okupada. ¿Cómo actúan, hacen guardia en la puerta y esperan a que salgan?
Efectivamente, es lo que se llama desokupaciones ‘in fraganti’. Directamente procedemos a ir a la casa okupada, o presuntamente okupada, y la desalojamos, porque ahí el límite legal nos lo permite.
Pero, ¿qué pasa si los okupas son conocedores de lo que ocurre y y no abandonan la casa? Normalmente no todos los okupas salen a la vez de la casa, precisamente para evitar ser desokupados.
En ese caso de delito ‘in fraganti’, sí que se puede proceder al desalojo. Luego hablamos de otro tipo de vivienda, en la que es muy importante la presión policial que hacemos, la presión desde el Ayuntamiento, de molestarles. Igual que ellos molestan a nuestros vecinos, pues intentar que no se sientan cómodos. Esa es nuestra principal función.
Hay algunos colectivos que aseguran que estas medidas pueden llegar a vulnerar los derechos de las personas.
Hombre, es que quienes vulneran derechos son ellos, los que ocupan las casas de los vecinos. Ellos sí que son vulnerados en su derecho legítimo a la vivienda. Entonces, creo que esa es la principal vulneración de derechos que nos tiene que preocupar y nosotros estamos para eso, para asegurar el bienestar de los vecinos que, al final, es nuestra responsabilidad.
¿Qué diferencia hay entre una desokupación de una casa en la que esté habitando un delincuente, como por ejemplo un narcopiso, a cuando es una familia que no tiene recursos?
Obviamente no se trata de la misma manera. Por ejemplo, hay dos narcopisos, en los cuales sabíamos que se ejercía el menudeo constante, había peleas, todos los días la Policía Local tenía que desplazarse a esa zona y, desde que los tabicamos, es que se ha reducido la delincuencia, yo te diría que, quizá, en un 60%. Esa zona era altamente conflictiva, ahora, apenas hay movimiento de nada. Eso no se puede comparar, no es comparable con viviendas de gente que no tiene dónde ir, que es gente vulnerable, no tiene nada que ver, no se trata de la misma manera.
En esa situación, ¿el Ayuntamiento ofrece algún tipo de recurso?
Siempre asisten los Servicios Sociales. Tenemos un equipo de Servicios Sociales que es maravilloso y, desde que conocen que existe una situación de vulnerabilidad de algún vecino, lo atienden y ahí encuentran todo lo que necesita.
¿Hay denuncias formales, o recursos contra el Ayuntamiento por estas medidas?
Ninguna. Principalmente los okupas que más hemos desalojado, son delincuentes. Además, no son ni siquiera del municipio, la verdad.
Usted ha llegado a recibir amenazas, incluso, ha sufrido daños en su vehículo.
Sí, tanto el alcalde como yo hemos recibido amenazas, incluso, en el caso del alcalde, agresiones. Yo no he llegado a sufrir agresiones físicas, pero Gabriel sí. Y bueno, al final, yo considero que es nuestra obligación responder a los vecinos y esto es un mal menor que tenemos que sufrir. Me lo tomo así, al principio sí sufría miedo por mi familia pero, en la actualidad, ninguno.
La visibilidad en los medios y en las redes sociales… ¿Les está ayudando a seguir con este procedimiento, o está perjudicando su labor?
No, yo creo que ayuda, de hecho, muchas veces me encuentro con gente por la calle que me felicita por mi labor y eso, al final, es gratificante.
Desde que se están llevando a cabo estas actuaciones, ¿se vive mejor en Alguazas? ¿Qué le dicen los vecinos?
Pues los vecinos están muy contentos, la mayoría nos lo transmite así y, al final, ver que tu pueblo avanza en este sentido y que cada vez el bienestar es mayor y la seguridad es mayor, esto es un orgullo para los vecinos y así nos lo manifiestan.
¿Considera que Alguazas se ha convertido en un ejemplo de lucha contra la okupación, un modelo que se debería replicar en otras comunidades autónomas u otros municipios?
Yo fundamentalmente creo que se tienen que reformar las leyes. Estamos viendo que hay avances, hay pasos, pero creo que no nos podemos quedar aquí. Esto es un tema que preocupa a los murcianos y a toda España. Entonces, creo que se tiene que atajar de raíz y, atajarlo de raíz, es cambiar las leyes que lo regulan. Creo que hay que empezar desde ahí y que todos los ayuntamientos tengamos cierto respaldo, y que toda España al final pueda remar en la misma dirección.
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María Segura (Alguazas, 1992). Abogada de profesión, es segunda teniente de alcalde del ayuntamiento de Alguazas y concejala de Seguridad Ciudadana, Cultura, Igualdad y Turismo de su municipio natal, desde que accedió al equipo de Gobierno en junio de 2023 por las filas del partido Unidad X Alguazas. A pesar de su corta experiencia en política, se ha convertido en todo un ejemplo a seguir por sus decididas medidas antiokupación, lo que ha convertido este pequeño municipio de poco más de 10.000 habitantes en el centro de todas las miradas. En algunos medios de comunicación, María Segura ha sido bautizada como “el azote de los okupas”, ya que desde que ostenta la cartera de Seguridad Ciudadana en Alguazas ha conseguido tapiar más de un centenar de viviendas y, lo más importante, devolvérselas a sus legítimos propietarios. El problema de la okupación en España es una realidad creciente que preocupa. No en vano, en nuestro país se estima que hay cerca 23.000 viviendas okupadas, de las cuales más de 1.200 se sitúan en la Región de Murcia. Este es precisamente el motivo de esta entrevista para LA RAZÓN.. ¿Cuál es su diagnóstico actual sobre la okupación en Alguazas y cómo está cambiando en esta legislatura?. Obviamente, desde que iniciamos nuestra etapa en el Gobierno municipal, teníamos claro que la okupación era un problema que teníamos que atajarlo, por el bienestar y la seguridad de los vecinos. Nos pusimos manos a la obra y, a día de hoy, hemos reducido muchísimo la okupación y, sobre todo, la delincuencia. Hemos tabicado 107 casas a día de hoy.. Explíquenos, paso a paso, cómo están llevando a cabo esta medida.. Hay distintas situaciones de viviendas, de okupaciones, entonces, analizamos la okupación en concreto y procedemos, según se trate de un tipo o de otro. Pero vamos, básicamente lo que hacemos es, cuando proceden a salir, tabicar. Revisamos que toda la casa esté libre de pertenencias y, a través de los servicios municipales de obra y servicio, pues tabicamos, levantamos un muro.. Usted es abogada, por tanto, sabe de lo que habla. Conocerá bien qué base legal respalda este procedimiento municipal para tapiar esas viviendas okupadas y cómo se articula la actuación judicial.. Nosotros respetamos al máximo la ley. Al final, hay distintos tipos de okupación. Entonces, hay algunos sobre los que podemos actuar directamente y hay otros que, digamos, le damos cierto respaldo al vecino para que encuentre en el Gobierno municipal un poco de ayuda y, al final, hay vecinos que, inevitablemente, sí que tienen que caer en la vía judicial, con lo que ello conlleva. Pero intentamos darle el máximo apoyo y ayuda posible.. ¿Cómo se coordinan estas actuaciones con la Policía? La ley habla de 24 horas para poder desalojar una vivienda, cuando acaba de ser okupada. ¿Cómo actúan, hacen guardia en la puerta y esperan a que salgan?. Efectivamente, es lo que se llama desokupaciones ‘in fraganti’. Directamente procedemos a ir a la casa okupada, o presuntamente okupada, y la desalojamos, porque ahí el límite legal nos lo permite.. Pero, ¿qué pasa si los okupas son conocedores de lo que ocurre y y no abandonan la casa? Normalmente no todos los okupas salen a la vez de la casa, precisamente para evitar ser desokupados.. En ese caso de delito ‘in fraganti’, sí que se puede proceder al desalojo. Luego hablamos de otro tipo de vivienda, en la que es muy importante la presión policial que hacemos, la presión desde el Ayuntamiento, de molestarles. Igual que ellos molestan a nuestros vecinos, pues intentar que no se sientan cómodos. Esa es nuestra principal función.. Hay algunos colectivos que aseguran que estas medidas pueden llegar a vulnerar los derechos de las personas.. Hombre, es que quienes vulneran derechos son ellos, los que ocupan las casas de los vecinos. Ellos sí que son vulnerados en su derecho legítimo a la vivienda. Entonces, creo que esa es la principal vulneración de derechos que nos tiene que preocupar y nosotros estamos para eso, para asegurar el bienestar de los vecinos que, al final, es nuestra responsabilidad.. ¿Qué diferencia hay entre una desokupación de una casa en la que esté habitando un delincuente, como por ejemplo un narcopiso, a cuando es una familia que no tiene recursos?. Obviamente no se trata de la misma manera. Por ejemplo, hay dos narcopisos, en los cuales sabíamos que se ejercía el menudeo constante, había peleas, todos los días la Policía Local tenía que desplazarse a esa zona y, desde que los tabicamos, es que se ha reducido la delincuencia, yo te diría que, quizá, en un 60%. Esa zona era altamente conflictiva, ahora, apenas hay movimiento de nada. Eso no se puede comparar, no es comparable con viviendas de gente que no tiene dónde ir, que es gente vulnerable, no tiene nada que ver, no se trata de la misma manera.. En esa situación, ¿el Ayuntamiento ofrece algún tipo de recurso?. Siempre asisten los Servicios Sociales. Tenemos un equipo de Servicios Sociales que es maravilloso y, desde que conocen que existe una situación de vulnerabilidad de algún vecino, lo atienden y ahí encuentran todo lo que necesita.. ¿Hay denuncias formales, o recursos contra el Ayuntamiento por estas medidas?. Ninguna. Principalmente los okupas que más hemos desalojado, son delincuentes. Además, no son ni siquiera del municipio, la verdad.. Usted ha llegado a recibir amenazas, incluso, ha sufrido daños en su vehículo.. Sí, tanto el alcalde como yo hemos recibido amenazas, incluso, en el caso del alcalde, agresiones. Yo no he llegado a sufrir agresiones físicas, pero Gabriel sí. Y bueno, al final, yo considero que es nuestra obligación responder a los vecinos y esto es un mal menor que tenemos que sufrir. Me lo tomo así, al principio sí sufría miedo por mi familia pero, en la actualidad, ninguno.. La visibilidad en los medios y en las redes sociales… ¿Les está ayudando a seguir con este procedimiento, o está perjudicando su labor?. No, yo creo que ayuda, de hecho, muchas veces me encuentro con gente por la calle que me felicita por mi labor y eso, al final, es gratificante.. Desde que se están llevando a cabo estas actuaciones, ¿se vive mejor en Alguazas? ¿Qué le dicen los vecinos?. Pues los vecinos están muy contentos, la mayoría nos lo transmite así y, al final, ver que tu pueblo avanza en este sentido y que cada vez el bienestar es mayor y la seguridad es mayor, esto es un orgullo para los vecinos y así nos lo manifiestan.. ¿Considera que Alguazas se ha convertido en un ejemplo de lucha contra la okupación, un modelo que se debería replicar en otras comunidades autónomas u otros municipios?. Yo fundamentalmente creo que se tienen que reformar las leyes. Estamos viendo que hay avances, hay pasos, pero creo que no nos podemos quedar aquí. Esto es un tema que preocupa a los murcianos y a toda España. Entonces, creo que se tiene que atajar de raíz y, atajarlo de raíz, es cambiar las leyes que lo regulan. Creo que hay que empezar desde ahí y que todos los ayuntamientos tengamos cierto respaldo, y que toda España al final pueda remar en la misma dirección.
La concejala de Seguridad en Alguazas, María Segura, se ha convertido en el «azote» de los okupas
