El controvertido historial judicial de Ryanair en Europa suma un nuevo capítulo, aunque esta vez la reprimenda llega desde Alemania. La aerolínea irlandesa, acostumbrada a enfrentarse a los tribunales por sus prácticas comerciales, acumula ya sanciones de enorme envergadura en varios países del continente. Entre las más sonadas se encuentran los 256 millones de euros con los que fue multada en Italia o los 108 millones impuestos en España por infracciones de naturaleza similar, dibujando un patrón de conducta que genera una creciente preocupación entre las autoridades y los consumidores.. En este contexto, la reciente decisión del Tribunal Regional de Hamburgo podría parecer, a primera vista, un asunto menor. La justicia alemana ha impuesto a la compañía una multa de 10.000 euros, una cifra casi simbólica si se compara con las sanciones millonarias recibidas en otros territorios de la Unión Europea. El origen de la demanda fue una denuncia interpuesta por la agencia de viajes Edreams, que llevó a los tribunales varias políticas de la aerolínea que consideraba abusivas.. Sin embargo, la verdadera gravedad del fallo no reside en la cuantía económica, sino en el motivo de fondo de la condena. El tribunal no solo ha sancionado a Ryanair por mantener sus tácticas ilegales, sino, y más importante, por desobedecer una orden judicial previa que le obligaba explícitamente a abandonarlas. La sentencia subraya que la compañía optó de forma consciente por no acatar la resolución, lo que agrava considerablemente su situación y revela una actitud de abierto desafío a la autoridad judicial.. De hecho, en el epicentro de la disputa se encontraban varias prácticas diseñadas para confundir al pasajero. El tribunal consideró engañoso, por ejemplo, que la casilla de términos y condiciones viniera marcada por defecto, una estrategia que induce a error al dar por sentado un consentimiento que el cliente no ha otorgado activamente. Asimismo, la sentencia declaró ilegal su estricta política de «no reembolso» por contravenir la normativa vigente.. Por otro lado, la resolución también ha anulado una tasa administrativa por devoluciones de impuestos que la compañía aplicaba a sus clientes. Los jueces la consideraron completamente desproporcionada, ya que en muchas ocasiones su coste era superior al propio importe que debía ser reembolsado al viajero, vaciando de contenido el derecho a la devolución.. Ante esta situación, la agencia Edreams, como impulsora de la demanda, ha instado a las autoridades europeas a tomar cartas en el asunto. Su reclamación busca una intervención coordinada a nivel comunitario que proteja de forma eficaz a los consumidores frente a las recurrentes polémicas de la aerolínea. Resulta llamativo que, a pesar de esta nueva condena, la compañía irlandesa seguía incumpliendo la orden judicial en el momento de conocerse la noticia, mostrando una clara actitud de desacato.
El controvertido historial judicial de Ryanair en Europa suma un nuevo capítulo, aunque esta vez la reprimenda llega desde Alemania. La aerolínea irlandesa, acostumbrada a enfrentarse a los tribunales por sus prácticas comerciales, acumula ya sanciones de enorme envergadura en varios países del continente. Entre las más sonadas se encuentran los 256 millones de euros con los que fue multada en Italia o los 108 millones impuestos en España por infracciones de naturaleza similar, dibujando un patrón de conducta que genera una creciente preocupación entre las autoridades y los consumidores.. En este contexto, la reciente decisión del Tribunal Regional de Hamburgo podría parecer, a primera vista, un asunto menor. La justicia alemana ha impuesto a la compañía una multa de 10.000 euros, una cifra casi simbólica si se compara con las sanciones millonarias recibidas en otros territorios de la Unión Europea. El origen de la demanda fue una denuncia interpuesta por la agencia de viajes Edreams, que llevó a los tribunales varias políticas de la aerolínea que consideraba abusivas.. Sin embargo, la verdadera gravedad del fallo no reside en la cuantía económica, sino en el motivo de fondo de la condena. El tribunal no solo ha sancionado a Ryanair por mantener sus tácticas ilegales, sino, y más importante, por desobedecer una orden judicial previa que le obligaba explícitamente a abandonarlas. La sentencia subraya que la compañía optó de forma consciente por no acatar la resolución, lo que agrava considerablemente su situación y revela una actitud de abierto desafío a la autoridad judicial.. Un historial de desacato y cláusulas declaradas abusivas. De hecho, en el epicentro de la disputa se encontraban varias prácticas diseñadas para confundir al pasajero. El tribunal consideró engañoso, por ejemplo, que la casilla de términos y condiciones viniera marcada por defecto, una estrategia que induce a error al dar por sentado un consentimiento que el cliente no ha otorgado activamente. Asimismo, la sentencia declaró ilegal su estricta política de «no reembolso» por contravenir la normativa vigente.. Por otro lado, la resolución también ha anulado una tasa administrativa por devoluciones de impuestos que la compañía aplicaba a sus clientes. Los jueces la consideraron completamente desproporcionada, ya que en muchas ocasiones su coste era superior al propio importe que debía ser reembolsado al viajero, vaciando de contenido el derecho a la devolución.. Ante esta situación, la agencia Edreams, como impulsora de la demanda, ha instado a las autoridades europeas a tomar cartas en el asunto. Su reclamación busca una intervención coordinada a nivel comunitario que proteja de forma eficaz a los consumidores frente a las recurrentes polémicas de la aerolínea. Resulta llamativo que, a pesar de esta nueva condena, la compañía irlandesa seguía incumpliendo la orden judicial en el momento de conocerse la noticia, mostrando una clara actitud de desacato.
Un tribunal de Hamburgo ha condenado a la aerolínea irlandesa por desobedecer una orden judicial y mantener una política de reembolsos y tasas declarada ilegal
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