Isabel Díaz Ayuso quiere lanzar una especie de maldición. Es una decisión premeditada. Fría. Mira a Manuela Bergerot, la portavoz de Más Madrid en la Asamblea regional, que no encabezará la lista electoral de su partido en las próximas elecciones. Luego, a Mar Espinar, su homóloga del PSOE, en la misma situación. Y lanza su profecía: “Este, desde luego, es el último debate de toda su vida política como portavoces”. Son las palabras de una superviviente que ha visto caer a casi todos sus rivales. Solo la presidenta regional ha conseguido cabalgar la silla eléctrica de la política madrileña —siempre entrecruzada con la nacional— desde que accedió al poder por primera vez, allá por agosto de 2019. La lista de caídos, a la que se acaba de sumar el delegado del Gobierno, Francisco Martín, dimitido por no entrar en las listas electorales socialistas para las generales, es larga y multifactorial. Hay políticos de PSOE, Más Madrid, Podemos, Vox o Cs. Y también del propio PP. A la espera de las elecciones autonómicas de 2027, lo único seguro es que en el Madrid de Ayuso, por ahora, solo resiste la propia Ayuso.. Seguir leyendo
La salida de Francisco Martín como delegado del Gobierno, quinta en ocho años en ese puesto, se une a las de políticos de PSOE (Gabilondo o Lobato), Más Madrid (Errejón o García), Podemos (Iglesias), Vox (Monasterio) o Cs (Aguado)
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Isabel Díaz Ayuso quiere lanzar una especie de maldición. Es una decisión premeditada. Fría. Mira a Manuela Bergerot, la portavoz de Más Madrid en la Asamblea regional, que no encabezará la lista electoral de su partido en las próximas elecciones. Luego, a Mar Espinar, su homóloga del PSOE, en la misma situación. Y lanza su profecía: “Este, desde luego, es el último debate de toda su vida política como portavoces”. Son las palabras de una superviviente que ha visto caer a casi todos sus rivales. Solo la presidenta regional ha conseguido cabalgar la silla eléctrica de la política madrileña —siempre entrecruzada con la nacional— desde que accedió al poder por primera vez, allá por agosto de 2019. La lista de caídos, a la que se acaba de sumar el delegado del Gobierno, Francisco Martín, dimitido por no entrar en las listas electorales socialistas para las generales, es larga y multifactorial. Hay políticos de PSOE, Más Madrid, Podemos, Vox o Cs. Y también del propio PP. A la espera de las elecciones autonómicas de 2027, lo único seguro es que en el Madrid de Ayuso, por ahora, solo resiste la propia Ayuso.. Ignacio Aguado, exvicepresidente regional en el gobierno de coalición PP-Cs que presidió Ayuso entre 2019 y 2021, puede hablar en primera persona de la trituradora en la que se ha convertido la política madrileña.. “A esta época de oscuridad y descrédito institucional no solo sobrevive ella”, dice. “Sobrevive ella y [el presidente del gobierno] Pedro Sánchez, porque son dos perfiles muy similares: polarizadores, victimistas y con un discurso cada vez más populista”, sostiene sobre un binomio que se retroalimenta electoralmente, y que resume a la perfección que la política madrileña se conjuga en clave nacional desde hace tiempo. “Esa es una fórmula que se ha demostrado infalible… hasta ahora», añade el hombre que lo pudo cambiar todo, ya que Ayuso es Ayuso porque Aguado decidió hacerla presidenta en 2019, en lugar de apoyar al ganador de los comicios, Ángel Gabilondo (PSOE). “La única diferencia que veo entre ambos es que Sánchez será derrotado por sus rivales políticos, mientras que Ayuso será derrotada por los que hoy la ensalzan”.. Juan Lobato también conoce perfectamente el coste de operar en la política madrileña y el campo de minas que generan sus constantes fricciones con la política nacional. “En la oposición hay una ansiedad producida por tantas décadas sin gobernar, y unas perspectivas [electorales] complicadas, lo que hace que se tenga menos paciencia por apostar por proyectos a medio plazo”, argumenta el exsecretario general del PSOE de Madrid, quien también recuerda que la risa va por barrios, ya que hubo cuatro presidentes regionales del PP entre 2015 y 2019. “Un segundo factor es que los partidos nacionales tienen la tentación de hacer de los partidos de Madrid sucursales, anulando su personalidad”.. El ya exdelegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín.Ballesteros (EFE). A Lobato se lo llevó por delante el escándalo interno porque hubiera registrado ante notario mensajes con una compañera sobre los casos que afectaban al fiscal general del Estado (Álvaro García Ortiz, luego condenado por revelación de secretos) y a la pareja de Díaz Ayuso (Alberto González Amador, investigado por la presunta comisión de delitos fiscales).. Un año después, el nombre de la presidenta vuelve a estar en el trasfondo de la última dimisión de la lista, correspondiente al delegado del Gobierno. “Termino de andar por un camino duro y complejo, pero también apasionante”, se despidió este martes Martín. Después de tres años de enfrentamientos con la baronesa, y en plena polémica por la acampada por la vivienda de la Puerta del Sol, el ya exdelegado aspiraba a estar aforado como diputado en el Congreso para defenderse ante cualquier problema judicial futuro propiciado por el PP o Vox, según una fuente socialista. Pero el PSOE no se sumó a las listas. Como resultado, Sánchez ha tenido que nombrar al sexto representante del Ejecutivo central en Madrid desde 2018.. “Gabilondo, educado, argumentativo, con formación, al igual que Lobato, son políticos que ya no cuentan”, reflexiona un político que no es del PSOE, que está en la lista de víctimas y que pide no ser identificado. “En la intersección de lo regional con lo nacional ha habido suicidios políticos, como el de Iglesias, que estaba condenado al fracaso”, opina sobre que el entonces vicepresidente del gobierno de España intentara la aventura madrileña en 2021 para luego meterse un batacazo. Y apunta: “Igual que existen los Milei y los Trump, Ayuso es producto de que la política ahora premia el insulto, la confrontación y no penaliza no saber de las cosas. Es un caldo de cultivo perfecto para ella”.. Íñigo Errejón observa a Rocío Monasterio e Ignacio Aguado en un pleno de la Asamblea de Madrid de 2019. Eulogio Martín Castellanos. Mientras Ayuso permanecía en el poder, se han sucedido tres presidentes de la Asamblea (Juan Trinidad, Eugenia Carballedo y Enrique Ossorio); cuatro portavoces del PSOE (Ángel Gabilondo, Hana Jalloul, Juan Lobato y Espinar); cuatro de Más Madrid (Íñigo Errejón, Pablo Gómez Perpinyà, Mónica García y Bergerot); cuatro líderes de Podemos (Isabel Serra, Pablo Iglesias, Alejandra Jacinto, Carolina Alonso) o dos de Vox (Rocío Monasterio e Isabel Pérez-Moñino). Por la delegación del Gobierno han pasado seis delegados. Ha dado tiempo a que desapareciera un partido entero, Ciudadanos. También para que Díaz Ayuso arrasara a sus enemigos internos, superando la prueba de fuego que supone que los partidos de Madrid convivan con los intereses de sus marcas nacionales: hace tiempo que Pablo Casado y Teodoro García-Ejea son historia antigua en el PP.. No todas esas salidas son atribuibles al desgaste de enfrentarse con Díaz Ayuso. Muchas responden al deterioro producido por los choques internos de cada partido. Otras, incluso, a ascensos, como cuando García fue nombrada ministra de Sanidad, otro ejemplo de cómo la política nacional influye en la regional, al igual que el de la salida de Errejón con dirección al Congreso. Para algunos, pecado de cortoplacismo.. “No creo que sea un problema de falta de liderazgos (los ha habido más o menos buenos), sino, más bien, de un abuso del regate corto”, lamenta Pablo Gómez Perpinyà, que fuera portavoz de Más Madrid en el Parlamento regional. “Y aun así hemos estado cerca”, recuerda. “En 2019, sin ir más lejos, el PSOE fue primera fuerza con Gabilondo y no gobernó con MM porque Cs decidió inmolarse y apoyar a Ayuso, que había obtenido el peor resultado de la historia del PP. ¿Qué habría pasado si en ese momento la izquierda hubiera doblado la apuesta por Madrid en lugar de embarcarse en la aventura nacional?”, se pregunta, probablemente en referencia a Errejón. “Yo creo que los líderes han tenido, por lo general, demasiado poder para elegir la trinchera en la que querían pelear y a los partidos posiblemente les ha faltado capacidad para exigir perseverancia”.. En todo caso, hay un hecho incontrovertible: hasta ahora, todos pasan y Ayuso permanece. Así lo ve el analista Jordi Sarrión-Carbonell. “Hay tres factores que explican la supervivencia de Ayuso”, enumera. “El primero es su capacidad para construir una gran coalición que trasciende al PP madrileño y aglutina intereses políticos, económicos y mediáticos muy diversos”, arranca su enumeración. “El segundo es su estrategia comunicativa, que comparte elementos fundamentales con la lógica del trumpismo: confrontación permanente, ataque preventivo y construcción de adversarios. Ante cualquier problema de gestión, Ayuso desplaza el foco hacia una nueva batalla política, manteniendo la iniciativa y movilizando a los suyos”, sigue. Y remata: “El tercer elemento es su antagonismo con Pedro Sánchez, el adversario que le permite trascender la política autonómica y mantenerse en el centro de la conversación política nacional”.. El exsecretario general del PSOE de Madrid, Juan Lobato, en una imagen de archivo.Alejandro Martínez Vélez (Europa Press). La pandemia del coronavirus le vino a Ayuso “como anillo al dedo” para lograr cumplir con ese objetivo, según opina su exvicepresidente, Aguado, en el libro Volando entre halcones (Media Luna). El choque constante entre el gobierno regional y el central se alimentó de decisión en decisión: los cierres perimetrales, el mantenimiento de la actividad comercial, la desescalada… Una estrategia en cuyo diseño juega un papel capital el poderoso jefe de gabinete de la baronesa, Miguel Ángel Rodríguez, según la versión de Aguado.. En el PP, claro, no comparten esa opinión. Tras más de un cuarto de siglo gobernando consecutivamente la Comunidad de Madrid, en los despachos de la primera planta de Génova se defiende otra idea: “No es que a Ayuso la gente le perdone todo. Es que la gente es mucho más lista de lo que algunos quieren. Les insultan cuando vinculan el éxito de la presidenta con dejar los bares abiertos en la pandemia. La conexión es otra, con la cultura del esfuerzo y el trabajo”.. Nadie niega, en cualquier caso, que antagonizar con Sánchez es clave para Ayuso. Y por eso las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, que traen la posibilidad de un gobierno encabezado por Alberto Núñez-Feijóo (PP), plantean la opción de un escenario nuevo en el que aún no ha operado nunca la baronesa. Así lo resume un político con el que alcanzó acuerdos clave, y que pide el anonimato tras tener que dejar la política activa: “En cuanto desaparezca Sánchez, pierde su espejo, se queda sin discurso”.
