No es una novedad que el dramaturgo Eusebio Calonge y el director Paco de la Zaranda emprendan una aventura teatral con profesionales ajenos a su ya mítica compañía La Zaranda, una de las más longevas y exitosas en nuestro país; pero sí es la primera vez que una función suya se estrena antes fuera de España que dentro. Ha ocurrido en Argentina, país con el que guardan una estrecha relación profesional y afectiva desde que llegaron a él por primera vez en 1988, en la primera gira por América que hacía la compañía.. Desde entonces han estado presentes en Buenos Aires nada menos que 20 temporadas. El público allí los quiere y los reclama, tanto o más que aquí; y ellos lo tienen muy presente. Aseguran que «La Zaranda difícilmente habría seguido viva hoy de no haber sido por Buenos Aires; nuestro lenguaje conectó inmediatamente con en el público porteño, mucho antes que en España».. No es extraño, por tanto, que el Teatro Picadero se haya lanzado ahora a producir y a alentar el nacimiento de «Quien sea llega tarde», si bien es cierto que el texto tenía que ver la luz tarde o temprano, porque ya llevaba demasiado tiempo dando vueltas en la cabeza de Eusebio Calonge. Como dice el dramaturgo andaluz, «cuando hay un texto que ronda, hay unos personajes que están vivos dentro; y son estos personajes quienes van a querer buscar el escenario». «El interés del Teatro Picadero –añade– ha sido una coincidencia milagrosa».. Estilo indefinible y particular. Con su indefinible y particular estilo, autor y director escénico nos muestran en este nuevo espectáculo a dos mujeres atrapadas en una oficina que cerró hace mucho tiempo y ancladas a una realidad cuya extinción se niegan a reconocer. La burocracia hizo que su trabajo pasase a otro departamento «y las dejó allí varadas sin anunciarles el cierre, cortando todos sus nexos con el mundo exterior: el agua, la luz, el teléfono…». «Su vida se va reduciendo a la mera resistencia de la dignidad humana –explica Calonge–. Aferradas a su precaria realidad, a unos puestos de trabajos inútiles, desvinculadas de cualquier actividad social, se guarecen en una rutina absurda, en un simulacro de existencia donde parece que sólo esperan el definitivo desplome».. En este contexto, la amenaza de un apagón tecnológico funciona en «Quien sea llega tarde» como metáfora del pronunciado declive moral de Occidente. «Pero ellas –advierte el autor– consideran que hay una labor importante que hacer aún, que hay un modo de justificar su existencia al cual no quieren renunciar». Y luchan por mantenerlo con la fuerza del deseo y de la imaginación. En este sentido, es una obra esperanzadora o, al menos, admite el dramaturgo, una obra con un desenlace suficientemente abierto: «Ellas tratan de escapar gracias a la imaginación, como tantas veces hace el ser humano. Y ese escape no es intrascendente, porque la imaginación es lo que ha hecho que nuestra cultura pueda avanzar. Creo que hemos imaginado mundos distintos a los que luego hemos tendido, y creo que la imaginación no tiene límite. Ahora se acota mucho, pensando que lo utópico está en función de lo económico; pero eso no ha sido siempre así: Tomás Moro ya entendía ese concepto de «utopía» de una manera irónica. Así que estas dos mujeres se abren a la imaginación para escapar de esa realidad. Y nos gustaría que el espectador también se abriese a esa misma imaginación. Una imaginación que apela a la belleza, por aquello que decía Dostoyevski de que la belleza nos salvará. Porque yo creo eso es verdaderamente lo que nos hace más humanos: seguir imaginando un mundo que contenga la belleza, que nos detenga en algo como es mirar el firmamento, mirar a las personas y dejar de mirar las pantallas. Esa belleza se ha ido aboliendo para convertirnos en maquinitas; y tenemos que tratar de recuperarla mediante la imaginación, que siempre ha sido la precursora de nuevos mundos, de nuevas trascendencias, de nuevos horizontes».. Dos irreductibles. Las actrices Paula Ransenberg y Nayla Pose son las encargadas de dar vida a las dos protagonistas irreductibles de este montaje, que regresará a Buenos Aires para hacer una nueva temporada después de este paréntesis madrileño en los Teatros del Canal. Respecto al trabajo con ellas, asegura Calonge que ha sido sencillo, bonito y fluido: «Nuestro modo de hacer siempre ha estado muy próximo a cómo se entiende el teatro en aquella orilla, por lo que todo ha resultado muy fácil. Desde el principio, todos estábamos hablando de lo mismo, de un teatro de creación que no se queda simplemente en el texto, sino en los descubrimientos a través del texto, con las aportaciones de las propias intérpretes. Y todo eso permitió ir abriendo el libreto; yo siempre voy ampliando ese libreto según los hallazgos que van surgiendo. Lo importante no es un texto acabado, sino esos hallazgos que surgen sobre el escenario. Y ellas aportaron mucho y de muy buena calidad. Nosotros somos de la vieja escuela: concebimos la creación en compañía. Hacemos todo juntos, y eso incluye al elenco: vamos a buscar juntos el vestuario, la utilería… Y aquí, desde el primer ensayo, la conjunción artística y humana fue muy buena, y muy hermosa».. Dónde: Teatros del Canal (Sala Negra), Madrid. Cuándo: del 10 al 21 de junio. Cuánto: desde 25 euros.
Paco de la Zaranda y Eusebio Calonge reflexionan sobre el ocaso de Occidente en un espectáculo estrenado en Argentina que ha producido el Teatro Picadero de Buenos Aires
No es una novedad que el dramaturgo Eusebio Calonge y el director Paco de la Zaranda emprendan una aventura teatral con profesionales ajenos a su ya mítica compañía La Zaranda, una de las más longevas y exitosas en nuestro país; pero sí es la primera vez que una función suya se estrena antes fuera de España que dentro. Ha ocurrido en Argentina, país con el que guardan una estrecha relación profesional y afectiva desde que llegaron a él por primera vez en 1988, en la primera gira por América que hacía la compañía.. Desde entonces han estado presentes en Buenos Aires nada menos que 20 temporadas. El público allí los quiere y los reclama, tanto o más que aquí; y ellos lo tienen muy presente. Aseguran que «La Zaranda difícilmente habría seguido viva hoy de no haber sido por Buenos Aires; nuestro lenguaje conectó inmediatamente con en el público porteño, mucho antes que en España».. No es extraño, por tanto, que el Teatro Picadero se haya lanzado ahora a producir y a alentar el nacimiento de «Quien sea llega tarde», si bien es cierto que el texto tenía que ver la luz tarde o temprano, porque ya llevaba demasiado tiempo dando vueltas en la cabeza de Eusebio Calonge. Como dice el dramaturgo andaluz, «cuando hay un texto que ronda, hay unos personajes que están vivos dentro; y son estos personajes quienes van a querer buscar el escenario». «El interés del Teatro Picadero –añade– ha sido una coincidencia milagrosa».. Estilo indefinible y particular. Con su indefinible y particular estilo, autor y director escénico nos muestran en este nuevo espectáculo a dos mujeres atrapadas en una oficina que cerró hace mucho tiempo y ancladas a una realidad cuya extinción se niegan a reconocer. La burocracia hizo que su trabajo pasase a otro departamento «y las dejó allí varadas sin anunciarles el cierre, cortando todos sus nexos con el mundo exterior: el agua, la luz, el teléfono…». «Su vida se va reduciendo a la mera resistencia de la dignidad humana –explica Calonge–. Aferradas a su precaria realidad, a unos puestos de trabajos inútiles, desvinculadas de cualquier actividad social, se guarecen en una rutina absurda, en un simulacro de existencia donde parece que sólo esperan el definitivo desplome».. En este contexto, la amenaza de un apagón tecnológico funciona en «Quien sea llega tarde» como metáfora del pronunciado declive moral de Occidente. «Pero ellas –advierte el autor– consideran que hay una labor importante que hacer aún, que hay un modo de justificar su existencia al cual no quieren renunciar». Y luchan por mantenerlo con la fuerza del deseo y de la imaginación. En este sentido, es una obra esperanzadora o, al menos, admite el dramaturgo, una obra con un desenlace suficientemente abierto: «Ellas tratan de escapar gracias a la imaginación, como tantas veces hace el ser humano. Y ese escape no es intrascendente, porque la imaginación es lo que ha hecho que nuestra cultura pueda avanzar. Creo que hemos imaginado mundos distintos a los que luego hemos tendido, y creo que la imaginación no tiene límite. Ahora se acota mucho, pensando que lo utópico está en función de lo económico; pero eso no ha sido siempre así: Tomás Moro ya entendía ese concepto de «utopía» de una manera irónica. Así que estas dos mujeres se abren a la imaginación para escapar de esa realidad. Y nos gustaría que el espectador también se abriese a esa misma imaginación. Una imaginación que apela a la belleza, por aquello que decía Dostoyevski de que la belleza nos salvará. Porque yo creo eso es verdaderamente lo que nos hace más humanos: seguir imaginando un mundo que contenga la belleza, que nos detenga en algo como es mirar el firmamento, mirar a las personas y dejar de mirar las pantallas. Esa belleza se ha ido aboliendo para convertirnos en maquinitas; y tenemos que tratar de recuperarla mediante la imaginación, que siempre ha sido la precursora de nuevos mundos, de nuevas trascendencias, de nuevos horizontes».. Dos irreductibles. Las actrices Paula Ransenberg y Nayla Pose son las encargadas de dar vida a las dos protagonistas irreductibles de este montaje, que regresará a Buenos Aires para hacer una nueva temporada después de este paréntesis madrileño en los Teatros del Canal. Respecto al trabajo con ellas, asegura Calonge que ha sido sencillo, bonito y fluido: «Nuestro modo de hacer siempre ha estado muy próximo a cómo se entiende el teatro en aquella orilla, por lo que todo ha resultado muy fácil. Desde el principio, todos estábamos hablando de lo mismo, de un teatro de creación que no se queda simplemente en el texto, sino en los descubrimientos a través del texto, con las aportaciones de las propias intérpretes. Y todo eso permitió ir abriendo el libreto; yo siempre voy ampliando ese libreto según los hallazgos que van surgiendo. Lo importante no es un texto acabado, sino esos hallazgos que surgen sobre el escenario. Y ellas aportaron mucho y de muy buena calidad. Nosotros somos de la vieja escuela: concebimos la creación en compañía. Hacemos todo juntos, y eso incluye al elenco: vamos a buscar juntos el vestuario, la utilería… Y aquí, desde el primer ensayo, la conjunción artística y humana fue muy buena, y muy hermosa».. Dónde: Teatros del Canal (Sala Negra), Madrid. Cuándo: del 10 al 21 de junio. Cuánto: desde 25 euros.
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