A veces sentimos la soledad: ansias, estrés, plástico en el adn, lo que sube la vida… Aunque tengamos amigos o amigas que a ratos hacen un hueco en sus vidas y en sus móviles, la soledad acecha.. Las soledades –cósmica, social, laboral, contable– se juntan, se rozan, se sueldan, y se hacen un grumo, un bloque metafísico que si se pudiera imprimir en 3D valdría para hacer búnkeres blindados donde esperar el fin del mundo.. Cualquier contrariedad de la vida terrícola sirve para alegrarse por la llegada de un nuevo cometa. El 3I/ATLAS lo vimos venir el 1 de julio y desde entonces ha dado trabajo a las agencias espaciales, telescopios terrestres y celestes, astrónomos, astrólogos y augures.. Ya nos hicimos ilusiones con el cometa o asteroide Oumuamua que nos visitó en 2017-18: su forma alargada sin cola de gases hizo concebir teorías de que podía ser una nave interestelar que venía a vernos. ¡Oh, por fin!. Cada objeto que llega del cielo lejano nos trae la ilusión de que no estamos solas y que por fin alguien ha llegado hasta la Tierra. Pero Oumuamua, que significa en hawaiano “primer mensajero que viene de lejos”, se fue sin decir nada. O quizá dijo algo y no lo supimos entender. Pero no lo hemos olvidado (lo que implica que él o ella tampoco nos ha olvidado a nosotros: a escala cósmica el entrelazamiento cuántico equivale al amor).. Oumuamua se va pero ahora tenemos el 3I/ATLAS que también viene de lejos, de más allá del diminuto sistema solar. Y también surgen las hipótesis de que podría ser una nave, etc. Aunque enseguida se han descartado porque todo indica que es un cometa errante sin más, aunque como nos visitan tan pocos siempre abre nuevos horizontes y trae cierta alegría viajera. Siempre trae repetir el monólogo de Blade Runner. He visto naves en llamas en Orion…”. Los terrícolas, de momento, no podemos ir tan lejos, pero ahí afuera hay algo o alguien que sí lo hace. Para los humanos nada del universo nos es ajeno. Como somos polvo de estrellas cualquier pedrusco es un pariente.. La afición a estos asteroides ignotos se amplía al saber que si vas muy deprisa el tiempo te pasa más lento. Este detalle de las fórmulas de Einstein es el que mejor explica la relatividad y el que tira de las ansias de longevidad e inmortalidad: cuanto más corres más despacio envejeces (en relación con los que van más despacio). El 3I/ATLAS se ha puesto a 246.000 km/h.. Cuando en octubre pasó por detrás del sol le perdimos la pista. Algunas sondas que van a Júpiter podrían haberlo fotografiado pero esos datos tardarán en llegar.. En diciembre pasará lo más cerca posible de la Tierra, de todas formas muy lejos, y luego seguirá su rumbo. En todo caso nadie nos impide hacernos ilusiones. La humanidad siempre encuentra significado en todo lo que se le presenta. Todo es algo y lo que está arriba es como lo que está abajo. La sabiduría tradicional, hoy superstición, acompaña a la ciencia fomentando como siempre la imaginación y la fantasía… que luego se hacen realidad, como el gps, el láser, la resonancia magnética, las sondas que van a Marte, etc.. Así que es posible que este cometa lejano sea la estrella que anuncia este año a los Reyes Magos.
El objeto interestelar 3I/ATLAS se acerca a la tierra y, ante la soledad cósmica e íntima que nos aflige a ratos, le damos la bienvenida. Aunque la ciencia diga que es un cometa –hielo y polvo–, nada nos impide pensar que precede a los Reyes Magos
A veces sentimos la soledad: ansias, estrés, plástico en el adn, lo que sube la vida… Aunque tengamos amigos o amigas que a ratos hacen un hueco en sus vidas y en sus móviles, la soledad acecha.. Las soledades –cósmica, social, laboral, contable– se juntan, se rozan, se sueldan, y se hacen un grumo, un bloque metafísico que si se pudiera imprimir en 3D valdría para hacer búnkeres blindados donde esperar el fin del mundo.. Cualquier contrariedad de la vida terrícola sirve para alegrarse por la llegada de un nuevo cometa. El 3I/ATLAS lo vimos venir el 1 de julio y desde entonces ha dado trabajo a las agencias espaciales, telescopios terrestres y celestes, astrónomos, astrólogos y augures.. Ya nos hicimos ilusiones con el cometa o asteroide Oumuamua que nos visitó en 2017-18: su forma alargada sin cola de gases hizo concebir teorías de que podía ser una nave interestelar que venía a vernos. ¡Oh, por fin!. Cada objeto que llega del cielo lejano nos trae la ilusión de que no estamos solas y que por fin alguien ha llegado hasta la Tierra. Pero Oumuamua, que significa en hawaiano “primer mensajero que viene de lejos”, se fue sin decir nada. O quizá dijo algo y no lo supimos entender. Pero no lo hemos olvidado (lo que implica que él o ella tampoco nos ha olvidado a nosotros: a escala cósmica el entrelazamiento cuántico equivale al amor).. Oumuamua se va pero ahora tenemos el 3I/ATLAS que también viene de lejos, de más allá del diminuto sistema solar. Y también surgen las hipótesis de que podría ser una nave, etc. Aunque enseguida se han descartado porque todo indica que es un cometa errante sin más, aunque como nos visitan tan pocos siempre abre nuevos horizontes y trae cierta alegría viajera. Siempre trae repetir el monólogo de Blade Runner. He visto naves en llamas en Orion…”. Los terrícolas, de momento, no podemos ir tan lejos, pero ahí afuera hay algo o alguien que sí lo hace. Para los humanos nada del universo nos es ajeno. Como somos polvo de estrellas cualquier pedrusco es un pariente.. La afición a estos asteroides ignotos se amplía al saber que si vas muy deprisa el tiempo te pasa más lento. Este detalle de las fórmulas de Einstein es el que mejor explica la relatividad y el que tira de las ansias de longevidad e inmortalidad: cuanto más corres más despacio envejeces (en relación con los que van más despacio). El 3I/ATLAS se ha puesto a 246.000 km/h.. Cuando en octubre pasó por detrás del sol le perdimos la pista. Algunas sondas que van a Júpiter podrían haberlo fotografiado pero esos datos tardarán en llegar.. En diciembre pasará lo más cerca posible de la Tierra, de todas formas muy lejos, y luego seguirá su rumbo. En todo caso nadie nos impide hacernos ilusiones. La humanidad siempre encuentra significado en todo lo que se le presenta. Todo es algo y lo que está arriba es como lo que está abajo. La sabiduría tradicional, hoy superstición, acompaña a la ciencia fomentando como siempre la imaginación y la fantasía… que luego se hacen realidad, como el gps, el láser, la resonancia magnética, las sondas que van a Marte, etc.. Así que es posible que este cometa lejano sea la estrella que anuncia este año a los Reyes Magos.
