Castilla y León es considerada como la despensa de España. Además, es tan variada que con sus ingredientes agroalimentarios es capaz de agasajar a familiares e invitados en estos días navideños en los que el comer y el beber en familia es toda una bendición.. Hoy es martes 23 de diciembre, por lo que apenas quedan horas para la cena más familiar e importante del año en nuestro país, donde celebramos la venida a este mundo un un pequeño establo de Jesús, el hijo de Dios: la Nochebuena, donde las casas huelen a guiso y las cocinas están a todo gas preparando los platos y menús con los que dar la bienvenida a la Navidad.. Una buena tabla de ibéricos charros, quesos zamoranos, cecina de León, el lechazo asado típico de Castilla, el cochinillo segoviano, el capón -dentro de las aves sigue siendo el rey en estas fechas-, la pluma, el secreto, la lágrima, la presa o el lagarto en al apartado de las carnes frescas, la sopa castellana o el consomé para entrar en calor, e incluso el bacalao en salazón -que ha sido históricamente una de las formas más habituales de comer pescado en las zonas de interior-, son algunos de los platos más comunes y típicos que estarán encima de las mesas de los hogares esta noche. Pero en estas líneas culinarias de hoy en LA RAZÓN queremos acercar una planta comestible, y más en concreto una hierba acuática silvestre que es muy apreciada en varias zonas de España, pero especialmente en Salamanca: la maruja, también conocida de otras formas según la zona de España, como pamplina, boruja, corujos, regajos, también en Salamanca, moruja, linillo (en Cáceres y Ávila).. Es popularmente conocida por su sabor fresco y textura tierna, y se consume principalmente en ensalada con aceite, vinagre y ajo, aunque hay quien la fríe incluso o sirve con carne.. Las marujas han evolucionado a lo largo de los años, como suele ocurrir con otros muchos platos que se comían en época de escasez, ya que han pasado de ser una humilde comida de pastores a una delicatessen gourmet.. Las marujas crecen en arroyos y fuentes de agua limpia en invierno, más o menos en febrero, justo antes de la primavera (las de germinación natural no las de invernadero) y por eso es tan codiciada por los restauradores.. De hecho, son unos brotes que no se asemejan a ninguna otra planta que consuma el ser humano, pero, sin embargo, son un auténtico placer en la mesa.. Es una planta comestible muy común en los restaurantes de Salamanca por estas fechas, su preparación más habitual es en ensalada, con aceite de oliva, vinagre de Jerez, ajo machado y sal. Como decíamos antes también sirve de acompañamiento para cualquier carne y también pescado o sola como ensalada aderezada con algunas frutas como naranja o granada.. Es muy valorada por su frescura y alto contenido en Vitamina C. , y se aconseja lavarla muy bien para eliminar impurezas.. Asimismo, en lo que se refiere a su recolección debe hacerse de forma responsable, dejando siempre una muestra para que se reproduzca, ya que su presencia indica la calidad del agua.
Muy común en Salamanca, es rica en vitamina C, conocida por su sabor fresco y textura tierna y se consume principalmente con aceite, vinagre y ajo
Castilla y León es considerada como la despensa de España. Además, es tan variada que con sus ingredientes agroalimentarios es capaz de agasajar a familiares e invitados en estos días navideños en los que el comer y el beber en familia es toda una bendición.. Hoy es martes 23 de diciembre, por lo que apenas quedan horas para la cena más familiar e importante del año en nuestro país, donde celebramos la venida a este mundo un un pequeño establo de Jesús, el hijo de Dios: la Nochebuena, donde las casas huelen a guiso y las cocinas están a todo gas preparando los platos y menús con los que dar la bienvenida a la Navidad.. Una buena tabla de ibéricos charros, quesos zamoranos, cecina de León, el lechazo asado típico de Castilla, el cochinillo segoviano, el capón -dentro de las aves sigue siendo el rey en estas fechas-, la pluma, el secreto, la lágrima, la presa o el lagarto en al apartado de las carnes frescas, la sopa castellana o el consomé para entrar en calor, e incluso el bacalao en salazón -que ha sido históricamente una de las formas más habituales de comer pescado en las zonas de interior-, son algunos de los platos más comunes y típicos que estarán encima de las mesas de los hogares esta noche. Pero en estas líneas culinarias de hoy en LA RAZÓN queremos acercar una planta comestible, y más en concreto una hierba acuática silvestre que es muy apreciada en varias zonas de España, pero especialmente en Salamanca: la maruja, también conocida de otras formas según la zona de España, como pamplina, boruja, corujos, regajos, también en Salamanca, moruja, linillo (en Cáceres y Ávila).. Es popularmente conocida por su sabor fresco y textura tierna, y se consume principalmente en ensalada con aceite, vinagre y ajo, aunque hay quien la fríe incluso o sirve con carne.. Las marujas han evolucionado a lo largo de los años, como suele ocurrir con otros muchos platos que se comían en época de escasez, ya que han pasado de ser una humilde comida de pastores a una delicatessen gourmet.. Las marujas crecen en arroyos y fuentes de agua limpia en invierno, más o menos en febrero, justo antes de la primavera (las de germinación natural no las de invernadero) y por eso es tan codiciada por los restauradores.. De hecho, son unos brotes que no se asemejan a ninguna otra planta que consuma el ser humano, pero, sin embargo, son un auténtico placer en la mesa.. Es una planta comestible muy común en los restaurantes de Salamanca por estas fechas, su preparación más habitual es en ensalada, con aceite de oliva, vinagre de Jerez, ajo machado y sal. Como decíamos antes también sirve de acompañamiento para cualquier carne y también pescado o sola como ensalada aderezada con algunas frutas como naranja o granada.. Es muy valorada por su frescura y alto contenido en Vitamina C. , y se aconseja lavarla muy bien para eliminar impurezas.. Asimismo, en lo que se refiere a su recolección debe hacerse de forma responsable, dejando siempre una muestra para que se reproduzca, ya que su presencia indica la calidad del agua.
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