Rusia y Ucrania encaran ya seis meses sin una nueva ronda de negociaciones de paz, después de que los últimos contactos, mediados por Estados Unidos, quedaran paralizados mientras Washington se concentraba desde febrero en su enfrentamiento con Irán.. La ausencia de diálogo entre ambos bandos ha ido acompañada de una escalada sin precedentes de los ataques contra la retaguardia y la costa del mar Negro. Naciones Unidas contabilizó en julio el mayor número de civiles muertos en un solo mes desde mayo de 2022.. La defunción del espíritu de Anchorage. La reunión celebrada el 17 y 18 de febrero en Ginebra debía allanar el camino para una segunda ronda de contactos a finales de ese mismo mes. Sin embargo, dos semanas después, el inicio de la operación militar estadounidense contra Irán truncó esos planes.. Desde entonces, la situación no ha hecho más que deteriorarse. Mientras los líderes del Kremlin, Vladímir Putin, y de la Casa Blanca, Donald Trump, mantienen las formas, las tensiones entre las diplomacias de ambos países han ido en aumento.. En los últimos días, Moscú ha pedido explicaciones a Washington en dos ocasiones. La primera, por el suministro de información de inteligencia a Kiev para facilitar sus ataques contra objetivos en territorio ruso; la segunda, por la entrega a Ucrania por parte de Turquía de armamento de fabricación estadounidense, incluidos misiles tácticos ATACMS.. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, no dudó en dar por muerto el conocido como ‘espíritu de Anchorage’, en alusión a la cumbre celebrada hace un año en la capital de Alaska, que puso fin al aislamiento diplomático de Putin.. Además, Lavrov acusó a su homólogo estadounidense, Marco Rubio, de compartir la postura de los países europeos —a los que Moscú acusa de abogar por la continuación del conflicto— después de que este asegurara que Rusia no puede ganar la guerra y que la campaña militar ha sido un grave error estratégico.. Rubio, que ya en febrero se preguntó si los rusos estaban dispuestos «en serio» a poner fin a la guerra, mantiene desde entonces la misma posición.. A ello se suma la nueva ronda de sanciones que prepara la Unión Europea y el paquete aprobado por el Senado estadounidense, que contempla un incremento del 100 % de los aranceles a las importaciones de hidrocarburos rusos y que el Congreso debería estudiar próximamente.. Por todo ello, los analistas consideran que ambos bandos tendrán que partir prácticamente de cero cuando se retomen las negociaciones, más aún después de que Lavrov asegurara que Moscú está dispuesto a recibir a los mediadores estadounidenses, Steve Witkoff y Jared Kushner, aunque matizó que «otro asunto es ver qué traen».. Rusia no quiere saber de treguas. A día de hoy, ninguno de los dos bandos contempla realizar concesiones territoriales. Porque no pueden, ya que la Constitución de cada país se lo impide, y porque tampoco quieren hacerlo.. Especialmente Rusia. Putin parece decidido a aplazar las negociaciones hasta hacerse con el control de todo el Donbás, una ofensiva que quedó estancada a finales del año pasado y que el Kremlin intentó reactivar este verano con desigual fortuna.. La prensa independiente e internacional asegura que el líder ruso no tiene intención de modificar su postura, pese a su caída en los sondeos de opinión a falta de un mes para las elecciones legislativas y en medio de una crisis de combustible y de los ataques contra los almacenes de comercio electrónico.. De hecho, Moscú rechazó la semana pasada tanto una posible tregua aérea como una moratoria de los ataques contra objetivos en el mar Negro, especialmente los puertos de Odesa, en Ucrania, y Novorosíisk, en Rusia, pese a las advertencias de Naciones Unidas sobre un fuerte aumento de los precios de los cereales en el mercado mundial.. Mientras tanto, según informó este lunes el diario Kommersant, tanto las exportaciones de grano ruso como su precio han caído hasta situarse en su nivel más bajo desde mayo de 2024, lo que ha provocado pérdidas millonarias al sector.. Lavrov lo dejó claro en una entrevista con la televisión pública: no habrá un cese de las hostilidades «hasta que haya un arreglo duradero, fiable y sólido». El jefe de la diplomacia rusa volvió además a aludir a «la milenaria historia del Estado ruso» y afirmó que poner fin a los combates equivaldría a «borrar las proezas de nuestros abuelos y bisabuelos».. Precisamente eso es lo que le reprochó a Putin el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, quien afirmó que nadie entiende realmente el origen del conflicto, pese a que Moscú insista en sus raíces históricas.. En una muestra del nerviosismo que existe en el Kremlin, el prestigioso economista ruso Andréi Klepach fue despedido súbitamente del Banco de Economía Exterior después de que salieran recientemente a la luz unas declaraciones realizadas en mayo en las que ponía en duda que Rusia pudiera salir victoriosa de «una guerra de desgaste».
Rusia y Ucrania encaran ya seis meses sin una nueva ronda de negociaciones de paz, después de que los últimos contactos, mediados por Estados Unidos, quedaran paralizados mientras Washington se concentraba desde febrero en su enfrentamiento con Irán.. La ausencia de diálogo entre ambos bandos ha ido acompañada de una escalada sin precedentes de los ataques contra la retaguardia y la costa del mar Negro. Naciones Unidas contabilizó en julio el mayor número de civiles muertos en un solo mes desde mayo de 2022.. La defunción del espíritu de Anchorage. La reunión celebrada el 17 y 18 de febrero en Ginebra debía allanar el camino para una segunda ronda de contactos a finales de ese mismo mes. Sin embargo, dos semanas después, el inicio de la operación militar estadounidense contra Irán truncó esos planes.. Desde entonces, la situación no ha hecho más que deteriorarse. Mientras los líderes del Kremlin, Vladímir Putin, y de la Casa Blanca, Donald Trump, mantienen las formas, las tensiones entre las diplomacias de ambos países han ido en aumento.. En los últimos días, Moscú ha pedido explicaciones a Washington en dos ocasiones. La primera, por el suministro de información de inteligencia a Kiev para facilitar sus ataques contra objetivos en territorio ruso; la segunda, por la entrega a Ucrania por parte de Turquía de armamento de fabricación estadounidense, incluidos misiles tácticos ATACMS.. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, no dudó en dar por muerto el conocido como ‘espíritu de Anchorage’, en alusión a la cumbre celebrada hace un año en la capital de Alaska, que puso fin al aislamiento diplomático de Putin.. Además, Lavrov acusó a su homólogo estadounidense, Marco Rubio, de compartir la postura de los países europeos —a los que Moscú acusa de abogar por la continuación del conflicto— después de que este asegurara que Rusia no puede ganar la guerra y que la campaña militar ha sido un grave error estratégico.. Rubio, que ya en febrero se preguntó si los rusos estaban dispuestos «en serio» a poner fin a la guerra, mantiene desde entonces la misma posición.. A ello se suma la nueva ronda de sanciones que prepara la Unión Europea y el paquete aprobado por el Senado estadounidense, que contempla un incremento del 100 % de los aranceles a las importaciones de hidrocarburos rusos y que el Congreso debería estudiar próximamente.. Por todo ello, los analistas consideran que ambos bandos tendrán que partir prácticamente de cero cuando se retomen las negociaciones, más aún después de que Lavrov asegurara que Moscú está dispuesto a recibir a los mediadores estadounidenses, Steve Witkoff y Jared Kushner, aunque matizó que «otro asunto es ver qué traen».. Rusia no quiere saber de treguas. A día de hoy, ninguno de los dos bandos contempla realizar concesiones territoriales. Porque no pueden, ya que la Constitución de cada país se lo impide, y porque tampoco quieren hacerlo.. Especialmente Rusia. Putin parece decidido a aplazar las negociaciones hasta hacerse con el control de todo el Donbás, una ofensiva que quedó estancada a finales del año pasado y que el Kremlin intentó reactivar este verano con desigual fortuna.. La prensa independiente e internacional asegura que el líder ruso no tiene intención de modificar su postura, pese a su caída en los sondeos de opinión a falta de un mes para las elecciones legislativas y en medio de una crisis de combustible y de los ataques contra los almacenes de comercio electrónico.. De hecho, Moscú rechazó la semana pasada tanto una posible tregua aérea como una moratoria de los ataques contra objetivos en el mar Negro, especialmente los puertos de Odesa, en Ucrania, y Novorosíisk, en Rusia, pese a las advertencias de Naciones Unidas sobre un fuerte aumento de los precios de los cereales en el mercado mundial.. Mientras tanto, según informó este lunes el diario Kommersant, tanto las exportaciones de grano ruso como su precio han caído hasta situarse en su nivel más bajo desde mayo de 2024, lo que ha provocado pérdidas millonarias al sector.. Lavrov lo dejó claro en una entrevista con la televisión pública: no habrá un cese de las hostilidades «hasta que haya un arreglo duradero, fiable y sólido». El jefe de la diplomacia rusa volvió además a aludir a «la milenaria historia del Estado ruso» y afirmó que poner fin a los combates equivaldría a «borrar las proezas de nuestros abuelos y bisabuelos».. Precisamente eso es lo que le reprochó a Putin el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, quien afirmó que nadie entiende realmente el origen del conflicto, pese a que Moscú insista en sus raíces históricas.. En una muestra del nerviosismo que existe en el Kremlin, el prestigioso economista ruso Andréi Klepach fue despedido súbitamente del Banco de Economía Exterior después de que salieran recientemente a la luz unas declaraciones realizadas en mayo en las que ponía en duda que Rusia pudiera salir victoriosa de «una guerra de desgaste».
La reunión celebrada el 17 y 18 de febrero en Ginebra debía allanar el camino para una segunda ronda de contactos a finales de ese mismo mes. Sin embargo, dos semanas después, el inicio de la operación militar estadounidense contra Irán truncó esos planes
Internacional: noticias internacionales de hoy en La Razón
