La Fiscalía estudia la denuncia de una militante del PSOE en Torremolinos, Málaga, contra un cargo ya dimitido del partido, Antonio Navarro. Una semana después de abrir una investigación por los hechos narrados por la mujer, el caso está parado, a la espera de que se encarguen diligencias. La Policía no tiene constancia de que desde el Ministerio Fiscal se hayan enviado peticiones de detención, registros ni análisis de teléfonos móviles por el momento. Tampoco detenciones.. Fuentes conocedoras aseguran que la clave estaría, precisamente, en los mensajes intercambiados entre ambas personas. Navarro era hasta hace una semana el secretario general del municipio de la Costa del Sol. Al conocerse la denuncia con los presuntos hechos, dimitió de su cargo. El partido le suspendió de militancia.. La Fiscalía de Violencia contra la Mujer tiene en su poder mensajes que Navarro habría enviado con carácter sexual, además de insinuaciones y proposiciones no deseadas por la concejal de Málaga. Pero por el momento no los ha trasladado a la Policía Judicial, según informan a LA RAZÓN distintas fuentes.. En la denuncia presentada por la militante socialista se deducen diversos comentarios que ponen en duda la inocencia del acusado, ya que la demandante asegura que recibió diversos mensajes relacionados con su aspecto físico y con su ropa interior. «¿Ese escote lo has tenido siempre?», recoge la denuncia presentada ante la Fiscalía. Antes de recurrir a la Justicia, la presunta víctima alertó en junio a la cúpula provincial de las actitudes del ahora acusado. Pero la pasividad del PSOE la llevó a poner negro sobre blanco los hechos y a acudir a la Fiscalía.. El «me too» socialista. El caso de Torremolinos pilla al PSOE en un momento crítico en relación al supuesto acoso sexual vivido en el partido. El estallido del conocido «caso Salazar» mantiene a los socialistas en sus horas más bajas. Distintos dirigentes han manifestado en público que estos hechos les hacen más «daño» que los supuestos casos de corrupción que se siguen en los tribunales.. Paco Salazar, exasesor de Moncloa e histórico dirigente socialista andaluz, estaba llamado a suceder a Santos Cerdán en la secretaría de Organización tras su imputación en el «caso Koldo». Pero unas denuncias por comportamientos obscenos e inapropiados hacia dos militantes y trabajadoras en el palacio presidencial obligó al secretario general del partido y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a descartar esa decisión en el último momento.. La vicepresidenta del Gobierno y líder del PSOE en Andalucía, María Jesús Montero, reconoció el tiempo «excesivamente largo» que su partido se ha tomado para resolver el «caso Salazar», que saltó a los medios en verano. Internamente, la formación también ha reconocido fallos en la gestión del escándalo. Por el momento, el Consejo de Ministros cesó a la mano derecha de Salazar, Antonio Hernández, por presuntamente proteger a su jefe.. Los escándalos de tinte sexual no acaban en Torremolinos y Salazar. Este miércoles se conoció que al menos seis mujeres han denunciado al presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé, por comportamientos machistas y de acoso.. Tras las publicaciones en los medios de comunicación, el PSOE confirmó que existe una denuncia anónima tramitada por los canales internos del partido que llegó este lunes. Tomé aseguró a primera hora de ayer que «todo lo que ha salido» es «falso» y avanzó que presentaría acciones legales por ver vulnerado su honor. «Totalmente falso y mentira. Supongo que ante unas acusaciones tan graves, porque son unas acusaciones muy graves, sin pruebas, supongo que tendré la posibilidad de defenderme como cualquier ciudadano», dijo durante la mañana.. A medio día, el BNG, que forma parte del Gobierno de la Diputación de Lugo, amenazó al PSOE con romper el acuerdo de no cesar a Tomé de su cargo. Exigió a los socialistas actuar ante las «graves» acusaciones vertidas por varias mujeres. Horas más tarde, el acusado informó que dimitía de ese puesto, pero no de la Alcaldía de Monforte de Lemos. Dijo que lo hace por «responsabilidad» y para facilitar su defensa. Su partido, por otra parte, le exigió que dimitiese también como primer edil del municipio.
El Ministerio Fiscal no ha emprendido diligencias, por el momento, sobre el presunto acoso sexual de Antonio Navarro a una concejal de la Costa del Sol
La Fiscalía estudia la denuncia de una militante del PSOE en Torremolinos, Málaga, contra un cargo ya dimitido del partido, Antonio Navarro. Una semana después de abrir una investigación por los hechos narrados por la mujer, el caso está parado, a la espera de que se encarguen diligencias. La Policía no tiene constancia de que desde el Ministerio Fiscal se hayan enviado peticiones de detención, registros ni análisis de teléfonos móviles por el momento. Tampoco detenciones.. Fuentes conocedoras aseguran que la clave estaría, precisamente, en los mensajes intercambiados entre ambas personas. Navarro era hasta hace una semana el secretario general del municipio de la Costa del Sol. Al conocerse la denuncia con los presuntos hechos, dimitió de su cargo. El partido le suspendió de militancia.. La Fiscalía de Violencia contra la Mujer tiene en su poder mensajes que Navarro habría enviado con carácter sexual, además de insinuaciones y proposiciones no deseadas por la concejal de Málaga. Pero por el momento no los ha trasladado a la Policía Judicial, según informan a LA RAZÓN distintas fuentes.. En la denuncia presentada por la militante socialista se deducen diversos comentarios que ponen en duda la inocencia del acusado, ya que la demandante asegura que recibió diversos mensajes relacionados con su aspecto físico y con su ropa interior. «¿Ese escote lo has tenido siempre?», recoge la denuncia presentada ante la Fiscalía. Antes de recurrir a la Justicia, la presunta víctima alertó en junio a la cúpula provincial de las actitudes del ahora acusado. Pero la pasividad del PSOE la llevó a poner negro sobre blanco los hechos y a acudir a la Fiscalía.. El «me too» socialista. El caso de Torremolinos pilla al PSOE en un momento crítico en relación al supuesto acoso sexual vivido en el partido. El estallido del conocido «caso Salazar» mantiene a los socialistas en sus horas más bajas. Distintos dirigentes han manifestado en público que estos hechos les hacen más «daño» que los supuestos casos de corrupción que se siguen en los tribunales.. Paco Salazar, exasesor de Moncloa e histórico dirigente socialista andaluz, estaba llamado a suceder a Santos Cerdán en la secretaría de Organización tras su imputación en el «caso Koldo». Pero unas denuncias por comportamientos obscenos e inapropiados hacia dos militantes y trabajadoras en el palacio presidencial obligó al secretario general del partido y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a descartar esa decisión en el último momento.. La vicepresidenta del Gobierno y líder del PSOE en Andalucía, María Jesús Montero, reconoció el tiempo «excesivamente largo» que su partido se ha tomado para resolver el «caso Salazar», que saltó a los medios en verano. Internamente, la formación también ha reconocido fallos en la gestión del escándalo. Por el momento, el Consejo de Ministros cesó a la mano derecha de Salazar, Antonio Hernández, por presuntamente proteger a su jefe.. Los escándalos de tinte sexual no acaban en Torremolinos y Salazar. Este miércoles se conoció que al menos seis mujeres han denunciado al presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé, por comportamientos machistas y de acoso.. Tras las publicaciones en los medios de comunicación, el PSOE confirmó que existe una denuncia anónima tramitada por los canales internos del partido que llegó este lunes. Tomé aseguró a primera hora de ayer que «todo lo que ha salido» es «falso» y avanzó que presentaría acciones legales por ver vulnerado su honor. «Totalmente falso y mentira. Supongo que ante unas acusaciones tan graves, porque son unas acusaciones muy graves, sin pruebas, supongo que tendré la posibilidad de defenderme como cualquier ciudadano», dijo durante la mañana.. A medio día, el BNG, que forma parte del Gobierno de la Diputación de Lugo, amenazó al PSOE con romper el acuerdo de no cesar a Tomé de su cargo. Exigió a los socialistas actuar ante las «graves» acusaciones vertidas por varias mujeres. Horas más tarde, el acusado informó que dimitía de ese puesto, pero no de la Alcaldía de Monforte de Lemos. Dijo que lo hace por «responsabilidad» y para facilitar su defensa. Su partido, por otra parte, le exigió que dimitiese también como primer edil del municipio.
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