Los microplásticos no están solo en el medioambiente, han llegado también al cuerpo. En los últimos años, los científicos los han detectado en tejidos y fluidos humanos, aunque todavía se sabe poco sobre sus efectos a largo plazo. Ahora, un nuevo estudio en ratones añade un motivo más de preocupación al señalar que la exposición de los padres a estas partículas puede alterar el metabolismo de sus crías.. La investigación, liderada por científicos de la Universidad de California en Riverside, y publicada en la revista Journal of the Endocrine Society, revela que los efectos de los microplásticos no son iguales en machos y hembras, y abre la puerta a un hallazgo sorprendente: por primera vez se identifica una vía mediante la cual los contaminantes ambientales pueden afectar la salud de las generaciones futuras.. Estas diminutas partículas de plástico, de menos de 5 milímetros, provienen de la descomposición de productos de consumo y residuos industriales, y su presencia en el organismo empieza a mostrar consecuencias preocupantes.. Los resultados: obesidad y diabetes en crías. Para evaluar el efecto en la descendencia, los investigadores dieron a los ratones una dieta alta en grasas, que simula patrones alimenticios poco saludables y amplifica los riesgos metabólicos. Aunque los padres tenían una alimentación normal, las crías de ratones expuestos a microplásticos desarrollaron obesidad y otros trastornos metabólicos, lo que demuestra que la exposición paterna fue el factor determinante.. El estudio detectó diferencias claras entre machos y hembras: las crías hembras de ratones machos expuestos a microplásticos eran significativamente más susceptibles a problemas metabólicos que las crías de padres no expuestos.. Entre los efectos observados se incluyen fenotipos similares a la diabetes y un aumento en la actividad de genes proinflamatorios y prodiabéticos en el hígado, cambios que no se registraron en las crías machos. Según Changcheng Zhou, uno de los investigadores, las razones exactas de esta diferencia de sexo aún no están claras, pero los resultados apuntan a mecanismos genéticos y moleculares específicos.. La exposición paterna a microplásticos puede alterar los espermatozoides e inducir trastornos metabólicos en la descendencia. Para entender cómo se transmitían estos efectos, el equipo utilizó una tecnología de secuenciación avanzada llamada PANDORA-seq, desarrollada en la misma universidad. Gracias a ella, descubrieron que la exposición a microplásticos altera “la carga” del esperma, afectando pequeñas moléculas que regulan la activación y desactivación de genes. «Según nuestro conocimiento, este es el primer estudio que demuestra que la exposición paterna a microplásticos puede modificar los perfiles de ARN pequeño no codificante en los espermatozoides e inducir trastornos metabólicos en la descendencia», explica Zhou.. Los trastornos metabólicos observados incluyen aumento de la presión arterial, niveles elevados de azúcar en sangre y exceso de grasa corporal, condiciones que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes, según recuerda un comunicado de la universidad. La dieta alta en grasas que recibieron las crías permitió que estos efectos, de otro modo leves u ocultos, se hicieran evidentes, imitando la amplificación de riesgos que puede ocurrir en patrones de alimentación poco saludables.. Estos hallazgos, según los investigadores, “probablemente tengan implicaciones para los humanos”. Zhou advierte que los hombres que planean tener hijos deberían considerar la posibilidad de reducir su exposición a sustancias nocivas como los microplásticos, no solo para proteger su salud, sino también la de sus futuros hijos.
Un nuevo estudio en ratones señala que la exposición de los padres a estas partículas puede alterar el metabolismo de sus crías.
Los microplásticos no están solo en el medioambiente, han llegado también al cuerpo. En los últimos años, los científicos los han detectado en tejidos y fluidos humanos, aunque todavía se sabe poco sobre sus efectos a largo plazo. Ahora, un nuevo estudio en ratones añade un motivo más de preocupación al señalar que la exposición de los padres a estas partículas puede alterar el metabolismo de sus crías.. La investigación, liderada por científicos de la Universidad de California en Riverside, y publicada en la revista Journal of the Endocrine Society, revela que los efectos de los microplásticos no son iguales en machos y hembras, y abre la puerta a un hallazgo sorprendente: por primera vez se identifica una vía mediante la cual los contaminantes ambientales pueden afectar la salud de las generaciones futuras.. Estas diminutas partículas de plástico, de menos de 5 milímetros, provienen de la descomposición de productos de consumo y residuos industriales, y su presencia en el organismo empieza a mostrar consecuencias preocupantes.. Para evaluar el efecto en la descendencia, los investigadores dieron a los ratones una dieta alta en grasas, que simula patrones alimenticios poco saludables y amplifica los riesgos metabólicos. Aunque los padres tenían una alimentación normal, las crías de ratones expuestos a microplásticos desarrollaron obesidad y otros trastornos metabólicos, lo que demuestra que la exposición paterna fue el factor determinante.. El estudio detectó diferencias claras entre machos y hembras: las crías hembras de ratones machos expuestos a microplásticos eran significativamente más susceptibles a problemas metabólicos que las crías de padres no expuestos.. Entre los efectos observados se incluyen fenotipos similares a la diabetes y un aumento en la actividad de genes proinflamatorios y prodiabéticos en el hígado, cambios que no se registraron en las crías machos. Según Changcheng Zhou, uno de los investigadores, las razones exactas de esta diferencia de sexo aún no están claras, pero los resultados apuntan a mecanismos genéticos y moleculares específicos.. La exposición paterna a microplásticos puede alterar los espermatozoides e inducir trastornos metabólicos en la descendencia. Para entender cómo se transmitían estos efectos, el equipo utilizó una tecnología de secuenciación avanzada llamada PANDORA-seq, desarrollada en la misma universidad. Gracias a ella, descubrieron que la exposición a microplásticos altera “la carga” del esperma, afectando pequeñas moléculas que regulan la activación y desactivación de genes. «Según nuestro conocimiento, este es el primer estudio que demuestra que la exposición paterna a microplásticos puede modificar los perfiles de ARN pequeño no codificante en los espermatozoides e inducir trastornos metabólicos en la descendencia», explica Zhou.. Los trastornos metabólicos observados incluyen aumento de la presión arterial, niveles elevados de azúcar en sangre y exceso de grasa corporal, condiciones que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes, según recuerda un comunicado de la universidad. La dieta alta en grasas que recibieron las crías permitió que estos efectos, de otro modo leves u ocultos, se hicieran evidentes, imitando la amplificación de riesgos que puede ocurrir en patrones de alimentación poco saludables.. Estos hallazgos, según los investigadores, “probablemente tengan implicaciones para los humanos”. Zhou advierte que los hombres que planean tener hijos deberían considerar la posibilidad de reducir su exposición a sustancias nocivas como los microplásticos, no solo para proteger su salud, sino también la de sus futuros hijos.
