La Fiscalía sueca ha presentado formalmente cargos contra un hombre de sesenta años acusado de proxenetismo grave, violaciones, múltiples intentos de violación, abusos y amenazas por haber vendido los servicios sexuales de su esposa durante tres años a más de 120 hombres.. El individuo, que está detenido desde octubre tras una denuncia de la mujer —con quien está en trámites de divorcio—, supuestamente colocaba anuncios en internet, coordinaba las citas, decidía los actos sexuales que debía realizar su esposa, fijaba precios y pagos, y grababa los encuentros, tanto de forma presencial como digital, según informó la televisión pública SVT.. Sumisión química y control absoluto. La Fiscalía señala que el hombre, residente en Ångermanland, en el norte de Suecia, drogaba sistemáticamente a la mujer, quien acabó desarrollando una fuerte dependencia a las sustancias. Para asegurar un control absoluto, el acusado había instalado cámaras en toda la casa, monitorizando cada movimiento de la víctima. Además, la mujer vivía bajo la coacción de ser quemada viva con gasolina o sufrir la amputación de sus dedos si intentaba rebelarse o pedir ayuda. «El monstruo»: la vida del acusado. El acusado, que se hacía llamar a sí mismo “el monstruo”, niega las acusaciones. Ya había sido investigado hace dos años por abusos a su esposa, aunque aquel caso fue cerrado. Según medios suecos, en el pasado estuvo vinculado a la banda de moteros “Ángeles del Infierno” y cuenta con antecedentes por maltrato y coerción, habiendo cumplido una pena de cinco meses de cárcel.. La sombra del ‘caso Pelicot’. Este estremecedor caso reacuerda al de Gisèle Pelicot en Francia, cuyo esposo fue condenado a 20 años de prisión por ofrecerla a medio centenar de personas para ser violada mientras estaba drogada entre 2011 y 2020.
El sexagenario amenazaba con quemar viva a su esposa con gasolina y cortarle los dedos si intentaba buscar ayuda
La Fiscalía sueca ha presentado formalmente cargos contra un hombre de sesenta años acusado de proxenetismo grave, violaciones, múltiples intentos de violación, abusos y amenazas por haber vendido los servicios sexuales de su esposa durante tres años a más de 120 hombres.. El individuo, que está detenido desde octubre tras una denuncia de la mujer —con quien está en trámites de divorcio—, supuestamente colocaba anuncios en internet, coordinaba las citas, decidía los actos sexuales que debía realizar su esposa, fijaba precios y pagos, y grababa los encuentros, tanto de forma presencial como digital, según informó la televisión pública SVT.. Sumisión química y control absoluto. La Fiscalía señala que el hombre, residente en Ångermanland, en el norte de Suecia, drogaba sistemáticamente a la mujer, quien acabó desarrollando una fuerte dependencia a las sustancias. Para asegurar un control absoluto, el acusado había instalado cámaras en toda la casa, monitorizando cada movimiento de la víctima. Además, la mujer vivía bajo la coacción de ser quemada viva con gasolina o sufrir la amputación de sus dedos si intentaba rebelarse o pedir ayuda. «El monstruo»: la vida del acusado. El acusado, que se hacía llamar a sí mismo “el monstruo”, niega las acusaciones. Ya había sido investigado hace dos años por abusos a su esposa, aunque aquel caso fue cerrado. Según medios suecos, en el pasado estuvo vinculado a la banda de moteros “Ángeles del Infierno” y cuenta con antecedentes por maltrato y coerción, habiendo cumplido una pena de cinco meses de cárcel.. La sombra del ‘caso Pelicot’. Este estremecedor caso reacuerda al de Gisèle Pelicot en Francia, cuyo esposo fue condenado a 20 años de prisión por ofrecerla a medio centenar de personas para ser violada mientras estaba drogada entre 2011 y 2020.
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