Castilla y León es una región histórica, aunque no esté considerada como tal en la Constitución, formada por los antiguos reinos de Castilla y de León. Por tanto, tiene detrás muchos siglos a sus espaldas de hitos y acontecimientos que han sido fundamentales en la historia y que han moldeado a lo que hoy se conoce como España.. Es el caso que ocupa estas líneas de hoy 17 de febrero en LA RAZÓN, día en el que se cumplen 434 años de la ejecución de Diego de Bracamonte en la plaza del Mercado Chico de Ávila tras encabezar una rebelión contra un nuevo impuesto (el servicio de millones) que en el siglo XVI, y más en concreto en el año 1592, impuso el Felipe II.. Cabeza de los señoríos de Fuente el Sol y de Cespedosa, descendiente de mosén Rubí de Bracamonte y emparentado con la más clara nobleza de Castilla, su figura es recordada como un símbolo de la resistencia local frente a la presión fiscal de la Corona. En 1591 conspiró contra Felipe II, siendo el cabecilla de la revuelta y probablemente, junto con Enrique Dávila, señor de Navamorcuende, Cardiel y Villatoro, y otros ciudadanos.. Diego de Bracamonte, que había servido en Flandes, fue uno de los autores de los pasquines que por las calles de Ávila aparecieron el 20 de octubre de 1591 contra el servicio de millones solicitado por el Rey y aprobado por las Cortes de 1590 para sufragar los gastos ocasionados por la derrota de la Armada Invencible, según cuenta la Real Academia de la Historia.. Tanto Bracamonte cono Dávila fueron condenados a muerte, si bien a este último le fue conmutada la pena capital por prisión en el castillo de Turégano.. No tuvo la misma suerte el señor de Fuente el Sol y de Cespedosa, puesto a él no le perdonaron la vida y murió ejecutado en la plaza del Mercado Chico de Ávila el 17 de febrero de 1592.. Fue enterrado en la capilla familiar de Mosén Rubí de la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, un templo católico del siglo XVI situado en el casco histórico de Ávila conocido por su singular arquitectura que fusiona el gótico tardío y el renacimiento, así como por su vinculación a la masonería.. Estos sucesos forman parte del acerbo cultural e historia de la capital amurallada por el espíritu rebelde de la causa que defendía Bracamonte en defensa de los intereses de Ávila frente a los abusos de la monarquía, pero también por la insolidaridad social y contradicciones de los nobles de la época, que no pagaban impuestos pero sí exigían estos al pueblo llano.. Un levantamiento que se produjo en un ambiente de tensión en Castilla, donde Felipe II temía nuevos levantamientos similares a los comuneros, lo que llevó a una respuesta represiva severa.. De hecho, la Revuelta de los Comuneros (1520-1522), que derivó en la guerra de las comunidades, fue un levantamiento armado de ciudades castellanas contra el rey Carlos I (futuro Carlos V) debido al descontento con el gobierno extranjero pero también por la presión fiscal que llevó a cabo.. Una revuelta que es considerada por algunos historiadores como un levantamiento antiseñorial y una de las primeras revoluciones burguesas de la Era Moderna.. La ejecución de Bracamonte tuvo un fuerte impacto en la nobleza local, y no debe confundirse con su descendiente, Diego de Bracamonte Pacheco, quien sirvió como general de caballería bajo los reinados posteriores de Felipe IV y Carlos II.
Se cumplen 434 años del final de una revuelta que el monarca atajó rápido y con severidad para evitar un nuevo levantamieno como el de los comuneros
Castilla y León es una región histórica, aunque no esté considerada como tal en la Constitución, formada por los antiguos reinos de Castilla y de León. Por tanto, tiene detrás muchos siglos a sus espaldas de hitos y acontecimientos que han sido fundamentales en la historia y que han moldeado a lo que hoy se conoce como España.. Es el caso que ocupa estas líneas de hoy 17 de febrero en LA RAZÓN, día en el que se cumplen 434 años de la ejecución de Diego de Bracamonte en la plaza del Mercado Chico de Ávila tras encabezar una rebelión contra un nuevo impuesto (el servicio de millones) que en el siglo XVI, y más en concreto en el año 1592, impuso el Felipe II.. Cabeza de los señoríos de Fuente el Sol y de Cespedosa, descendiente de mosén Rubí de Bracamonte y emparentado con la más clara nobleza de Castilla, su figura es recordada como un símbolo de la resistencia local frente a la presión fiscal de la Corona. En 1591 conspiró contra Felipe II, siendo el cabecilla de la revuelta y probablemente, junto con Enrique Dávila, señor de Navamorcuende, Cardiel y Villatoro, y otros ciudadanos.. Diego de Bracamonte, que había servido en Flandes, fue uno de los autores de los pasquines que por las calles de Ávila aparecieron el 20 de octubre de 1591 contra el servicio de millones solicitado por el Rey y aprobado por las Cortes de 1590 para sufragar los gastos ocasionados por la derrota de la Armada Invencible, según cuenta la Real Academia de la Historia.. Tanto Bracamonte cono Dávila fueron condenados a muerte, si bien a este último le fue conmutada la pena capital por prisión en el castillo de Turégano.. No tuvo la misma suerte el señor de Fuente el Sol y de Cespedosa, puesto a él no le perdonaron la vida y murió ejecutado en la plaza del Mercado Chico de Ávila el 17 de febrero de 1592.. Fue enterrado en la capilla familiar de Mosén Rubí de la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, un templo católico del siglo XVI situado en el casco histórico de Ávila conocido por su singular arquitectura que fusiona el gótico tardío y el renacimiento, así como por su vinculación a la masonería.. Estos sucesos forman parte del acerbo cultural e historia de la capital amurallada por el espíritu rebelde de la causa que defendía Bracamonte en defensa de los intereses de Ávila frente a los abusos de la monarquía, pero también por la insolidaridad social y contradicciones de los nobles de la época, que no pagaban impuestos pero sí exigían estos al pueblo llano.. Un levantamiento que se produjo en un ambiente de tensión en Castilla, donde Felipe II temía nuevos levantamientos similares a los comuneros, lo que llevó a una respuesta represiva severa.. De hecho, la Revuelta de los Comuneros (1520-1522), que derivó en la guerra de las comunidades, fue un levantamiento armado de ciudades castellanas contra el rey Carlos I (futuro Carlos V) debido al descontento con el gobierno extranjero pero también por la presión fiscal que llevó a cabo.. Una revuelta que es considerada por algunos historiadores como un levantamiento antiseñorial y una de las primeras revoluciones burguesas de la Era Moderna.. La ejecución de Bracamonte tuvo un fuerte impacto en la nobleza local, y no debe confundirse con su descendiente, Diego de Bracamonte Pacheco, quien sirvió como general de caballería bajo los reinados posteriores de Felipe IV y Carlos II.
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