Durante años, la ducha a ras de suelo ha sido sinónimo de modernidad. Presente en viviendas de obra nueva, reformas integrales y revistas de interiorismo, su estética abierta y minimalista parecía indiscutible. Sin embargo, los cambios en los hábitos domésticos, el aumento del coste energético y una mayor exigencia en confort están provocando un giro claro en las preferencias. El baño, cada vez más entendido como un espacio funcional y privado, empieza a reclamar soluciones distintas a las que dominaron hasta ahora.. El desgaste de un icono del diseño contemporáneo. La ducha a ras de suelo se popularizó por su apariencia limpia, su continuidad visual y la sensación de amplitud que aportaba. No obstante, con el uso cotidiano han aflorado inconvenientes que antes pasaban desapercibidos. El primero es térmico: los espacios abiertos retienen peor el calor, algo especialmente perceptible en invierno. A ello se suma una mayor dificultad de limpieza, sobre todo en juntas, desagües y mamparas de gran tamaño.. Otro factor clave es la eficiencia. Al tratarse de un espacio amplio y sin cerramientos efectivos, suele requerir más tiempo de uso y mayor caudal de agua para alcanzar una sensación de confort similar. En un contexto donde la sostenibilidad y el consumo responsable pesan cada vez más en las decisiones de reforma, este aspecto resulta determinante.. Cuál es la alternativa a la ducha a ras de suelo que gana terreno en 2026. Frente a este escenario, fabricantes y diseñadores están apostando por un nuevo concepto que se consolidará en 2026: la cápsula de ducha. No se trata de la clásica cabina cerrada de décadas anteriores, sino de un sistema avanzado que combina cerramiento completo, tecnología integrada y diseño adaptable.. Estas cápsulas están pensadas para ofrecer una experiencia controlada y eficiente. Al ser espacios cerrados, conservan mejor el calor, reducen salpicaduras y permiten un uso más racional del agua. Además, su estructura compacta facilita la instalación en baños de distintos tamaños, incluidos aquellos donde una ducha a ras de suelo no resultaba práctica.. Uno de los elementos que distingue a la cápsula de ducha es la incorporación de sistemas de control digital. Regulación precisa de temperatura, gestión del caudal, distintos tipos de chorro e incluso iluminación ambiental son algunas de las prestaciones que ya ofrecen muchos modelos.. Algunas versiones incorporan funciones de vapor o aromaterapia, acercando el concepto de bienestar doméstico a soluciones que antes estaban reservadas a spas o centros especializados. Esta evolución responde a una demanda clara: transformar la ducha en un momento de uso más eficiente, pero también más confortable.. Desde el punto de vista medioambiental, la cápsula de ducha presenta una ventaja relevante. Los sistemas de limitación y control del caudal permiten reducir de forma notable el consumo de agua respecto a una ducha abierta tradicional. Según datos del sector, el ahorro puede situarse en torno al 30-40 %, dependiendo del modelo y del uso.. Esta reducción no solo tiene impacto ambiental, sino también económico, algo especialmente valorado en un contexto de subida de costes energéticos y mayor concienciación doméstica sobre el gasto.. Mientras que la ducha a ras de suelo tendía a repetir soluciones similares, plato integrado, mampara fija y revestimientos continuos, la cápsula de ducha introduce un enfoque más modular. Acabados, materiales, tipos de cerramiento y prestaciones técnicas pueden adaptarse al estilo y necesidades de cada usuario.. Esto permite integrar el sistema tanto en baños de estética minimalista como en propuestas más cálidas o industriales, sin depender de grandes obras ni complejos trabajos de impermeabilización.. Otro punto a favor es la instalación. Frente a la complejidad técnica que exige una ducha a ras de suelo, la cápsula suele instalarse como un conjunto cerrado, reduciendo tiempos y posibles incidencias. El mantenimiento también resulta más sencillo gracias a superficies continuas y tratamientos antical.. Aunque la ducha a ras de suelo no desaparecerá por completo, su papel como opción dominante está claramente en retroceso. En 2026, la tendencia apunta hacia soluciones más controladas, eficientes y adaptables, donde la tecnología y el confort ganan peso frente a la estética puramente visual.
El diseño del baño entra en una nueva etapa marcada por la tecnología, la eficiencia y la personalización, dejando atrás uno de los símbolos más reconocibles de la última década
Durante años, la ducha a ras de suelo ha sido sinónimo de modernidad. Presente en viviendas de obra nueva, reformas integrales y revistas de interiorismo, su estética abierta y minimalista parecía indiscutible. Sin embargo, los cambios en los hábitos domésticos, el aumento del coste energético y una mayor exigencia en confort están provocando un giro claro en las preferencias. El baño, cada vez más entendido como un espacio funcional y privado, empieza a reclamar soluciones distintas a las que dominaron hasta ahora.. El desgaste de un icono del diseño contemporáneo. La ducha a ras de suelo se popularizó por su apariencia limpia, su continuidad visual y la sensación de amplitud que aportaba. No obstante, con el uso cotidiano han aflorado inconvenientes que antes pasaban desapercibidos. El primero es térmico: los espacios abiertos retienen peor el calor, algo especialmente perceptible en invierno. A ello se suma una mayor dificultad de limpieza, sobre todo en juntas, desagües y mamparas de gran tamaño.. Otro factor clave es la eficiencia. Al tratarse de un espacio amplio y sin cerramientos efectivos, suele requerir más tiempo de uso y mayor caudal de agua para alcanzar una sensación de confort similar. En un contexto donde la sostenibilidad y el consumo responsable pesan cada vez más en las decisiones de reforma, este aspecto resulta determinante.. Frente a este escenario, fabricantes y diseñadores están apostando por un nuevo concepto que se consolidará en 2026: la cápsula de ducha. No se trata de la clásica cabina cerrada de décadas anteriores, sino de un sistema avanzado que combina cerramiento completo, tecnología integrada y diseño adaptable.. Estas cápsulas están pensadas para ofrecer una experiencia controlada y eficiente. Al ser espacios cerrados, conservan mejor el calor, reducen salpicaduras y permiten un uso más racional del agua. Además, su estructura compacta facilita la instalación en baños de distintos tamaños, incluidos aquellos donde una ducha a ras de suelo no resultaba práctica.. Uno de los elementos que distingue a la cápsula de ducha es la incorporación de sistemas de control digital. Regulación precisa de temperatura, gestión del caudal, distintos tipos de chorro e incluso iluminación ambiental son algunas de las prestaciones que ya ofrecen muchos modelos.. Algunas versiones incorporan funciones de vapor o aromaterapia, acercando el concepto de bienestar doméstico a soluciones que antes estaban reservadas a spas o centros especializados. Esta evolución responde a una demanda clara: transformar la ducha en un momento de uso más eficiente, pero también más confortable.. Desde el punto de vista medioambiental, la cápsula de ducha presenta una ventaja relevante. Los sistemas de limitación y control del caudal permiten reducir de forma notable el consumo de agua respecto a una ducha abierta tradicional. Según datos del sector, el ahorro puede situarse en torno al 30-40 %, dependiendo del modelo y del uso.. Esta reducción no solo tiene impacto ambiental, sino también económico, algo especialmente valorado en un contexto de subida de costes energéticos y mayor concienciación doméstica sobre el gasto.. Mientras que la ducha a ras de suelo tendía a repetir soluciones similares, plato integrado, mampara fija y revestimientos continuos, la cápsula de ducha introduce un enfoque más modular. Acabados, materiales, tipos de cerramiento y prestaciones técnicas pueden adaptarse al estilo y necesidades de cada usuario.. Esto permite integrar el sistema tanto en baños de estética minimalista como en propuestas más cálidas o industriales, sin depender de grandes obras ni complejos trabajos de impermeabilización.. Otro punto a favor es la instalación. Frente a la complejidad técnica que exige una ducha a ras de suelo, la cápsula suele instalarse como un conjunto cerrado, reduciendo tiempos y posibles incidencias. El mantenimiento también resulta más sencillo gracias a superficies continuas y tratamientos antical.. Aunque la ducha a ras de suelo no desaparecerá por completo, su papel como opción dominante está claramente en retroceso. En 2026, la tendencia apunta hacia soluciones más controladas, eficientes y adaptables, donde la tecnología y el confort ganan peso frente a la estética puramente visual.
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