La diputada de Educación y Cultura, Yolanda Burgoa, ha presentado esta mañana la exposición ‘Luces de otoño y primavera’ del pintor y escultor vallisoletano Julio Arranz, una muestra de la que el presidente de la Diputación pudo disfrutar con el artista en la tarde de ayer y que podrá visitarse hasta el 8 de marzo y que reúne una amplia selección de obras pictóricas y escultóricas centradas en el paisaje, la luz y la expresión emocional del color.. Autodidacta y con una sólida trayectoria artística, Julio Arranz inició su andadura creativa en un entorno profundamente ligado al arte, recibiendo sus primeras enseñanzas de su padre, Félix Arranz Pinto, maestro artesano, pintor y escultor, creador del Parque Mudéjar de Olmedo. A partir de ese aprendizaje inicial, el artista ha ido consolidando una voz propia, caracterizada por una pintura directa y espontánea, en la que la ejecución y la sensibilidad visual se equilibran con una cuidada organización del espacio.. La obra pictórica de Arranz se construye a partir de una paleta rica y matizada, en la que conviven tonos vibrantes y sutiles transiciones cromáticas. La pincelada, libre y dinámica, contribuye a generar ritmo y profundidad, guiando la mirada del espectador a través de escenas que representan riberas, campos de lavanda, amaneceres y paisajes de otoño y primavera. Espacios reconocibles que, sin perder su referencia a lo real, se transforman en imágenes cargadas de sensibilidad y lirismo.. La exposición se completa con una selección de esculturas de pequeño formato, realizadas en resina con acabado en bronce, en las que Arranz aborda la figura humana desde un lenguaje figurativo y contenido. Estas piezas se sitúan en una tradición escultórica que remite al realismo expresivo y a la síntesis formal, con afinidades con autores como Auguste Rodin, en la capacidad de sugerir emoción a través del gesto, o Mariano Benlliure, en la atención al volumen y al carácter, así como con planteamientos más contemporáneos que buscan la claridad formal y la intensidad simbólica sin recurrir a lo anecdótico.. Con más de 300 premios y distinciones, y obras presentes en colecciones públicas y privadas de ayuntamientos, diputaciones e instituciones de Castilla y León y de otras comunidades, Luces de otoño y primavera ofrece una visión madura y coherente del trabajo de Julio Arranz, consolidándolo como una de las voces más reconocibles del panorama artístico provincial.
El presidente, Conrado Íscar, ha podido visitar previamente la exposición junto al artista.
La diputada de Educación y Cultura, Yolanda Burgoa, ha presentado esta mañana la exposición ‘Luces de otoño y primavera’ del pintor y escultor vallisoletano Julio Arranz, una muestra de la que el presidente de la Diputación pudo disfrutar con el artista en la tarde de ayer y que podrá visitarse hasta el 8 de marzo y que reúne una amplia selección de obras pictóricas y escultóricas centradas en el paisaje, la luz y la expresión emocional del color.. Autodidacta y con una sólida trayectoria artística, Julio Arranz inició su andadura creativa en un entorno profundamente ligado al arte, recibiendo sus primeras enseñanzas de su padre, Félix Arranz Pinto, maestro artesano, pintor y escultor, creador del Parque Mudéjar de Olmedo. A partir de ese aprendizaje inicial, el artista ha ido consolidando una voz propia, caracterizada por una pintura directa y espontánea, en la que la ejecución y la sensibilidad visual se equilibran con una cuidada organización del espacio.. La obra pictórica de Arranz se construye a partir de una paleta rica y matizada, en la que conviven tonos vibrantes y sutiles transiciones cromáticas. La pincelada, libre y dinámica, contribuye a generar ritmo y profundidad, guiando la mirada del espectador a través de escenas que representan riberas, campos de lavanda, amaneceres y paisajes de otoño y primavera. Espacios reconocibles que, sin perder su referencia a lo real, se transforman en imágenes cargadas de sensibilidad y lirismo.. La exposición se completa con una selección de esculturas de pequeño formato, realizadas en resina con acabado en bronce, en las que Arranz aborda la figura humana desde un lenguaje figurativo y contenido. Estas piezas se sitúan en una tradición escultórica que remite al realismo expresivo y a la síntesis formal, con afinidades con autores como Auguste Rodin, en la capacidad de sugerir emoción a través del gesto, o Mariano Benlliure, en la atención al volumen y al carácter, así como con planteamientos más contemporáneos que buscan la claridad formal y la intensidad simbólica sin recurrir a lo anecdótico.. Con más de 300 premios y distinciones, y obras presentes en colecciones públicas y privadas de ayuntamientos, diputaciones e instituciones de Castilla y León y de otras comunidades, Luces de otoño y primavera ofrece una visión madura y coherente del trabajo de Julio Arranz, consolidándolo como una de las voces más reconocibles del panorama artístico provincial.
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