La derrota en el referéndum constitucional para reformar la magistratura celebrado la semana pasada en Italia ha provocado un terremoto en el hasta ahora estable Gobierno de Giorgia Meloni. La primera ministra italiana busca una salida a la crisis y se enfrenta a varias opciones para relanzar su agenda y blindarse hasta el final de la legislatura en 2027, que pasan por continuar con la remodelación de su Ejecutivo tras la ‘purga’ de varios altos cargos y la aprobación de una nueva Ley Electoral. Pero en Roma ya nadie descarta una vuelta anticipada a las urnas, una hipótesis que podría concretarse a la vuelta del verano.. Días antes de la convocatoria de la consulta popular, la primera ministra italiana aseguró que no dimitiría y nada cambiaría si perdía el referéndum que debía dar luz verde a una de las reformas ‘estrella’ del programa con el que ganó las elecciones en 2022. Pero lo cierto es que 48 horas después, Meloni forzó la dimisión de dos altos cargos del Ministerio de Justicia y de la polémica ministra de Turismo, Daniela Santanché. El revés en las urnas ha puesto de manifiesto por tanto las tensiones internas entre los tres partidos que forman parte de la coalición gubernamental: Hermanos de Italia, la ultraderechista Liga de Matteo Salvini y la conservadora Forza Italia de Antonio Tajani, impulsora precisamente de la fallida reforma judicial.. Esta semana, los dos socios de Meloni confirmaron su respaldo a la mandataria para agotar la legislatura apoyando un nuevo decreto con medidas económicas para paliar la crisis energética. Sin embargo, las purgas internas han dejado en evidencia las diferencias en la coalición. Según publican medios italianos, Salvini, vicepresidente y ministro de Transportes, estaría intentando volver al Ministerio del Interior, un sillón que ahora ocupa quien fuera delegado del Gobierno en Milán, Matteo Piantedosi.. En 2022 Meloni impidió a Salvini ser ministro del Interior porque en ese momento estaba imputado por bloquear el barco de la ONG española Open Arms, precisamente durante su etapa como titular de esa misma cartera en el Gobierno de coalición junto al Movimiento Cinco Estrellas, entre 2018 y 2019. Pero después de que en diciembre el Tribunal Supremo absolviera definitivamente al líder de la Liga, la primera ministra italiana ya no tiene excusas para complacer a su socio si quiere mantener intacto el apoyo de la Liga.. La publicación en los últimos días de una supuesta relación extramatrimonial de Piantedosi con una periodista confirmaría, según la prensa italiana, que la vuelta de Salvini al Viminale –sede del Ministerio del Interior– estaría más cerca. Un ‘rimpasto’, como se conoce en Italia la remodelación profunda del gobierno, que podría afectar a otras carteras ocupadas por pesos pesados del actual Ejecutivo.. Una vez cerrada definitivamente la fallida reforma de la Justicia impulsada por Forza Italia, y puesta en barbecho la de la Autonomía Diferenciada, que aspira a descentralizar las competencias estatales en favor de las regiones –una histórica promesa de la Liga desde su fundación como partido secesionista, pero que actualmente está paralizada en el Parlamento–, la prueba decisiva para el Gobierno de Meloni es dar luz verde a una nueva Ley Electoral, que llegados a este punto de la legislatura sería la única reforma trascendental con la que la primera ministra podría presentarse a la reelección.. Las principales novedades del proyecto, que comenzó formalmente este martes el trámite parlamentario, son la introducción del principio de proporcionalidad y un premio para quien supere el 40% de los votos en las urnas. Con la eliminación de las circunscripciones uninominales, en las que actualmente resultaba elegido el candidato más votado, en favor de un sistema proporcional que favorezca la formación de coaliciones, la derecha que lidera Meloni pondría en dificultad a la oposición, que se encuentra en pleno proceso de constitución de una amplia coalición de izquierdas.. A pesar de que la formación de Meloni sigue rozando el 30% en los sondeos, el desgaste de la primera ministra tras casi cuatro años al frente del Gobierno ha abierto la hipótesis de unas posibles elecciones anticipadas. Un adelanto que en este momento beneficiaría sobre todo a la coalición de derechas, pero que no depende de la primera ministra, ya que en Italia es el jefe del Estado, el presidente de la República, Sergio Mattarella, quien tiene el poder de disolver el Parlamento.. La primera ministra podría, eso sí, forzar la caída de su Ejecutivo si la reforma electoral se encalla por diferencias dentro de la coalición gubernamental. El riesgo en este caso, sin embargo, es que Mattarella nombrara un Ejecutivo técnico para agotar la legislatura poniendo fin a las aspiraciones de Meloni de convertir a su Gobierno en el más longevo desde la II Guerra Mundial.
La derrota en el referéndum constitucional para reformar la magistratura celebrado la semana pasada en Italia ha provocado un terremoto en el hasta ahora estable Gobierno de Giorgia Meloni. La primera ministra italiana busca una salida a la crisis y se enfrenta a varias opciones para relanzar su agenda y blindarse hasta el final de la legislatura en 2027, que pasan por continuar con la remodelación de su Ejecutivo tras la ‘purga’ de varios altos cargos y la aprobación de una nueva Ley Electoral. Pero en Roma ya nadie descarta una vuelta anticipada a las urnas, una hipótesis que podría concretarse a la vuelta del verano.. Días antes de la convocatoria de la consulta popular, la primera ministra italiana aseguró que no dimitiría y nada cambiaría si perdía el referéndum que debía dar luz verde a una de las reformas ‘estrella’ del programa con el que ganó las elecciones en 2022. Pero lo cierto es que 48 horas después, Meloni forzó la dimisión de dos altos cargos del Ministerio de Justicia y de la polémica ministra de Turismo, Daniela Santanché. El revés en las urnas ha puesto de manifiesto por tanto las tensiones internas entre los tres partidos que forman parte de la coalición gubernamental: Hermanos de Italia, la ultraderechista Liga de Matteo Salvini y la conservadora Forza Italia de Antonio Tajani, impulsora precisamente de la fallida reforma judicial.. Esta semana, los dos socios de Meloni confirmaron su respaldo a la mandataria para agotar la legislatura apoyando un nuevo decreto con medidas económicas para paliar la crisis energética. Sin embargo, las purgas internas han dejado en evidencia las diferencias en la coalición. Según publican medios italianos, Salvini, vicepresidente y ministro de Transportes, estaría intentando volver al Ministerio del Interior, un sillón que ahora ocupa quien fuera delegado del Gobierno en Milán, Matteo Piantedosi.. En 2022 Meloni impidió a Salvini ser ministro del Interior porque en ese momento estaba imputado por bloquear el barco de la ONG española Open Arms, precisamente durante su etapa como titular de esa misma cartera en el Gobierno de coalición junto al Movimiento Cinco Estrellas, entre 2018 y 2019. Pero después de que en diciembre el Tribunal Supremo absolviera definitivamente al líder de la Liga, la primera ministra italiana ya no tiene excusas para complacer a su socio si quiere mantener intacto el apoyo de la Liga.. La publicación en los últimos días de una supuesta relación extramatrimonial de Piantedosi con una periodista confirmaría, según la prensa italiana, que la vuelta de Salvini al Viminale –sede del Ministerio del Interior– estaría más cerca. Un ‘rimpasto’, como se conoce en Italia la remodelación profunda del gobierno, que podría afectar a otras carteras ocupadas por pesos pesados del actual Ejecutivo.. Una vez cerrada definitivamente la fallida reforma de la Justicia impulsada por Forza Italia, y puesta en barbecho la de la Autonomía Diferenciada, que aspira a descentralizar las competencias estatales en favor de las regiones –una histórica promesa de la Liga desde su fundación como partido secesionista, pero que actualmente está paralizada en el Parlamento–, la prueba decisiva para el Gobierno de Meloni es dar luz verde a una nueva Ley Electoral, que llegados a este punto de la legislatura sería la única reforma trascendental con la que la primera ministra podría presentarse a la reelección.. Las principales novedades del proyecto, que comenzó formalmente este martes el trámite parlamentario, son la introducción del principio de proporcionalidad y un premio para quien supere el 40% de los votos en las urnas. Con la eliminación de las circunscripciones uninominales, en las que actualmente resultaba elegido el candidato más votado, en favor de un sistema proporcional que favorezca la formación de coaliciones, la derecha que lidera Meloni pondría en dificultad a la oposición, que se encuentra en pleno proceso de constitución de una amplia coalición de izquierdas.. A pesar de que la formación de Meloni sigue rozando el 30% en los sondeos, el desgaste de la primera ministra tras casi cuatro años al frente del Gobierno ha abierto la hipótesis de unas posibles elecciones anticipadas. Un adelanto que en este momento beneficiaría sobre todo a la coalición de derechas, pero que no depende de la primera ministra, ya que en Italia es el jefe del Estado, el presidente de la República, Sergio Mattarella, quien tiene el poder de disolver el Parlamento.. La primera ministra podría, eso sí, forzar la caída de su Ejecutivo si la reforma electoral se encalla por diferencias dentro de la coalición gubernamental. El riesgo en este caso, sin embargo, es que Mattarella nombrara un Ejecutivo técnico para agotar la legislatura poniendo fin a las aspiraciones de Meloni de convertir a su Gobierno en el más longevo desde la II Guerra Mundial.
En Roma ya nadie descarta una vuelta anticipada a las urnas, una hipótesis que podría concretarse a la vuelta del verano
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