Tal día como hoy, 3 de julio, pero de 1217, o lo que es lo mismo, hace 809 años, se celebraba en Valladolidm concretamente en la antigua Plaza del Mercado hoy Plaza Mayor, uno de los momentos más importantes de la historia de lo que hoy conocemos como España: la proclamación y coronación de Fernando III el Santo como rey de Castilla. Un acontecimiento trascendental puesto que sentó las bases para la unificación definitiva de los reinos de Castilla y León. El trono de Castilla había quedado vacante de forma inesperada tras la prematura muerte del joven rey Enrique I a la edad de 13 años tras ser golpeado por una teja caída mientras jugaba en el patio del Palacio Episcopal de Palencia. El brutal impacto provocó su muerte unos días más tarde. El joven se hallaba jugando con otros donceles nobles de su edad, uno de ellos, Íñigo de Mendoza, arrojó un tejuelo que fue a herir al rey Enrique en la cabeza. La herida era muy grave y ante el peligro de muerte, los médicos optaron por la intervención quirúrgica, esto es, por una trepanación, operación bien conocida por la medicina de la época, pero muy atrevida dado el instrumental con que se contaba en el siglo XIII. Pero a pesar del empeño puesto, la operación no logró salvar la vida del regio paciente y éste murió el 6 de junio del año 1217. Esta muerte elevó las tensiones por heredar el trono. La línea hereditaria directa correspondía a su hermana, la reina Berenguela. Sin embargo, ante el peligro de una inminente guerra civil instigada por la poderosa y hostil casa noble de los Lara, Berenguela tomó una decisión estratégica crucial: ceder sus derechos dinásticos de inmediato a su joven hijo Fernando. El ascenso al trono ocurrió en varias fases clave del verano de 1217. Primero, el 14 de junio, con la primera proclamación que se realizó de forma solemne en la pequeña localidad palentina de Autillo de Campos, donde madre e hijo se encontraban refugiados. Y, después, con el traspaso oficial en Valladolid tal díua como hoy de 1217 en la actual Plaza Mayor de Valladolid, donde doña Berenguela recibió formalmente el protocolo del reino e hizo el traspaso definitivo de la corona a Fernando III, recibiendo el homenaje de los nobles y el clero. Pese a todo el propio padre de Fernando, el rey Alfonso IX de León, intentó oponerse a este nombramiento por la fuerza e instaló tropas en localidades vecinas como Arroyo de la Encomienda y Laguna de Duero, aunque no logró penetrar en los muros vallisoletanos. Aquel convulso mes de julio dio inicio a uno de los reinados más célebres de la Edad Media española. Trece años más tarde, en 1230, tras la muerte de su padre Alfonso IX, Fernando III heredó también el trono de León, logrando la unión irrevocable de ambas coronas bajo la Corona de Castilla. La historia de Fernando El infante Fernando, hijo de Alfonso IX y Berenguela de Castilla, nació a últimos de junio del año 1201 cerca del monasterio de Valparaíso, en
Un acontecimiento trascendental puesto que sentó las bases para la unificación definitiva de los reinos de Castilla y León.
Tal día como hoy, 3 de julio, pero de 1217, o lo que es lo mismo, hace 809 años, se celebraba en Valladolidm concretamente en la antigua Plaza del Mercado hoy Plaza Mayor, uno de los momentos más importantes de la historia de lo que hoy conocemos como España: la proclamación y coronación de Fernando III el Santo como rey de Castilla. Un acontecimiento trascendental puesto que sentó las bases para la unificación definitiva de los reinos de Castilla y León.El trono de Castilla había quedado vacante de forma inesperada tras la prematura muerte del joven rey Enrique I a la edad de 13 años tras ser golpeado por una teja caída mientras jugaba en el patio del Palacio Episcopal de Palencia. El brutal impacto provocó su muerte unos días más tarde.El joven se hallaba jugando con otros donceles nobles de su edad, uno de ellos, Íñigo de Mendoza, arrojó un tejuelo que fue a herir al rey Enrique en la cabeza. La herida era muy grave y ante el peligro de muerte, los médicos optaron por la intervención quirúrgica, esto es, por una trepanación, operación bien conocida por la medicina de la época, pero muy atrevida dado el instrumental con que se contaba en el siglo XIII. Pero a pesar del empeño puesto, la operación no logró salvar la vida del regio paciente y éste murió el 6 de junio del año 1217.Esta muerte elevó las tensiones por heredar el trono. La línea hereditaria directa correspondía a su hermana, la reina Berenguela. Sin embargo, ante el peligro de una inminente guerra civil instigada por la poderosa y hostil casa noble de los Lara, Berenguela tomó una decisión estratégica crucial: ceder sus derechos dinásticos de inmediato a su joven hijo Fernando.El ascenso al trono ocurrió en varias fases clave del verano de 1217. Primero, el 14 de junio, con la primera proclamación que se realizó de forma solemne en la pequeña localidad palentina de Autillo de Campos, donde madre e hijo se encontraban refugiados. Y, después, con el traspaso oficial en Valladolid tal díua como hoy de 1217 en la actual Plaza Mayor de Valladolid, donde doña Berenguela recibió formalmente el protocolo del reino e hizo el traspaso definitivo de la corona a Fernando III, recibiendo el homenaje de los nobles y el clero.Pese a todo el propio padre de Fernando, el rey Alfonso IX de León, intentó oponerse a este nombramiento por la fuerza e instaló tropas en localidades vecinas como Arroyo de la Encomienda y Laguna de Duero, aunque no logró penetrar en los muros vallisoletanos.Aquel convulso mes de julio dio inicio a uno de los reinados más célebres de la Edad Media española. Trece años más tarde, en 1230, tras la muerte de su padre Alfonso IX, Fernando III heredó también el trono de León, logrando la unión irrevocable de ambas coronas bajo la Corona de Castilla.El infante Fernando, hijo de Alfonso IX y Berenguela de Castilla, nació a últimos de junio del año 1201 cerca del monasterio de Valparaíso, en Peleas de Arriba (Zamora). Una
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