Con todo a favor para ganar un segundo título en los últimos ocho años, el Atleti afrontó la final de la Copa del Rey para no perder y fue justo lo que terminó haciendo. El gran error, plantear el partido como si la Real Sociedad fuera un equipo superior y no atreverse a desempeñar el papel que le tocaba en este partido decisivo, el de gran favorito.. Simeone cree que en fútbol gana el que menos se equivoca; le hacen feliz los partidos donde no pasa nada y se conforma con materializar la única ocasión que su equipo genere en un partido, pero al Atlético actual le resulta casi imposible adaptarse a eso, principalmente porque tiene jugadores que atacan muy bien y defienden peor.. Un gol a los quince segundos retrató a la defensa colchonera, pero sacó una cara positiva de esta plantilla, que tiende a jugar bien cuando está obligada a marcar por ir detrás en el marcador. Llegó el empate y, como en aquella genial película de Bill Murray, Atrapado en el Tiempo, pasito atrás e intentar que no ocurra nada para aburrimiento del personal.. Los cambios de Simeone. Un día más en la oficina que convierte el juego en tedioso, aburrido, timorato e imposible de defender si no se gana. Un penalti muy discutible puso a la Real por delante y otra vez los del Cholo tuvieron que ponerse las pilas a regañadientes, pero cuando el partido pedía a gritos meter a un centrocampista para acompañar la soledad de Koke y cambiar una inoperante banda derecha compuesta por Giuliano y Molina, Simeone decidió convertirse en el mejor jugador txuri-urdin y sacó del campo a su mejor jugador, Lookman, y a Griezmann, para comprensión de nadie.. A pesar del empeño de su entrenador en hacer las cosas mal, un golazo de Julián Álvarez empató el partido, Álex Baena y Johnny Cardoso pudieron evitar la prórroga con dos ocasiones clarísimas, pero ya era tarde. De tanto hacer el tonto y jugar como un equipo pequeño y sin ambición, la final se resolvió en los penaltis, donde el destino no tuvo piedad con el cobarde.
El gran error de Simeone fue plantear el partido como si la Real Sociedad fuera un equipo superior y no atreverse a desempeñar el papel que le tocaba en este partido, el de gran favorito
Con todo a favor para ganar un segundo título en los últimos ocho años, el Atleti afrontó la final de la Copa del Rey para no perder y fue justo lo que terminó haciendo. El gran error, plantear el partido como si la Real Sociedad fuera un equipo superior y no atreverse a desempeñar el papel que le tocaba en este partido decisivo, el de gran favorito.. Simeone cree que en fútbol gana el que menos se equivoca; le hacen feliz los partidos donde no pasa nada y se conforma con materializar la única ocasión que su equipo genere en un partido, pero al Atlético actual le resulta casi imposible adaptarse a eso, principalmente porque tiene jugadores que atacan muy bien y defienden peor.. Un gol a los quince segundos retrató a la defensa colchonera, pero sacó una cara positiva de esta plantilla, que tiende a jugar bien cuando está obligada a marcar por ir detrás en el marcador. Llegó el empate y, como en aquella genial película de Bill Murray, Atrapado en el Tiempo, pasito atrás e intentar que no ocurra nada para aburrimiento del personal.. Los cambios de Simeone. Un día más en la oficina que convierte el juego en tedioso, aburrido, timorato e imposible de defender si no se gana. Un penalti muy discutible puso a la Real por delante y otra vez los del Cholo tuvieron que ponerse las pilas a regañadientes, pero cuando el partido pedía a gritos meter a un centrocampista para acompañar la soledad de Koke y cambiar una inoperante banda derecha compuesta por Giuliano y Molina, Simeone decidió convertirse en el mejor jugador txuri-urdin y sacó del campo a su mejor jugador, Lookman, y a Griezmann, para comprensión de nadie.. A pesar del empeño de su entrenador en hacer las cosas mal, un golazo de Julián Álvarez empató el partido, Álex Baena y Johnny Cardoso pudieron evitar la prórroga con dos ocasiones clarísimas, pero ya era tarde. De tanto hacer el tonto y jugar como un equipo pequeño y sin ambición, la final se resolvió en los penaltis, donde el destino no tuvo piedad con el cobarde.
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