Desde 2018, Caracas utilizaba el oro como moneda de cambio para pagar aliados, adquirir bienes esenciales y financiar operaciones en la sombra fuera del sistema bancario internacional, según Sahel Intel, un portal dedicado a asuntos de terrorismo e inteligencia con informaciones acreditadas.. “En junio de 2020, un avión privado Falcon-900 aterrizó discretamente en el aeropuerto internacional de Maiquetía, en Caracas. No transportaba diplomáticos ni delegaciones oficiales, pero su llegada activó las alarmas de los sistemas de rastreo aéreo y de los servicios de inteligencia occidentales. El aparato, registrado como P4-RMA y vinculado al general rebelde libio Khalifa Haftar, había volado desde Bengasi, su bastión en el este de Libia”, relata.. A bordo del avión viajaban dos figuras clave del entorno de Haftar: su hijo Al-Seddiq Haftar y el coronel Al-Madani Al-Fakhri, responsable de los asuntos financieros del llamado Ejército Nacional Libio, agrega.. Subraya que “Venezuela, asfixiada por sanciones estadounidenses y europeas, había convertido su oro en uno de los últimos activos líquidos del régimen de Nicolás Maduro. Para Haftar, que en ese momento acababa de sufrir derrotas militares decisivas en Trípoli y veía disminuir el apoyo de sus patrocinadores, ese oro representaba una tabla de salvación”.. El Falcon-900 de Haftar realizó vuelos repetidos entre Bengasi y Caracas en abril y junio de 2020. En el trayecto de regreso, el avión hacia escalas en África Occidental, particularmente en Conakry, Guinea, donde se cruzó con jets privados de empresas vinculadas a Emiratos Árabes Unidos (EAU). Paralelamente, otro Falcon-900 de la misma compañía realizó vuelos desde Libia hacia Suiza, primero a Basilea y luego a Ginebra, pocos días después de cada viaje a Venezuela”.. La empresa que coordino todo esto era SIPJ-Sonnig, con sede en los Emiratos y registrada en el paraíso fiscal de Aruba. Su propietario había sido condenado en 2008 en Suiza por lavado de dinero agravado, tras haber participado en el transporte ilegal de fondos y joyas entre África y Europa”.. El Falcon-900 tenía capacidad de transporte de 1,4 toneladas de oro por vuelo, un cargamento valorado en unos 70 millones de dólares. La hipótesis más sólida es que el metal salido de Venezuela fuese refinado en África posiblemente en Malí- antes de ser enviado a Dubai o Suiza, concluye.
Desde 2018, Caracas utilizaba el oro como moneda de cambio para pagar aliados, adquirir bienes esenciales y financiar operaciones en la sombra fuera del sistema bancario internacional, según Sahel Intel, un portal dedicado a asuntos de terrorismo e inteligencia con informaciones acreditadas.. “En junio de 2020, un avión privado Falcon-900 aterrizó discretamente en el aeropuerto internacional de Maiquetía, en Caracas. No transportaba diplomáticos ni delegaciones oficiales, pero su llegada activó las alarmas de los sistemas de rastreo aéreo y de los servicios de inteligencia occidentales. El aparato, registrado como P4-RMA y vinculado al general rebelde libio Khalifa Haftar, había volado desde Bengasi, su bastión en el este de Libia”, relata.. A bordo del avión viajaban dos figuras clave del entorno de Haftar: su hijo Al-Seddiq Haftar y el coronel Al-Madani Al-Fakhri, responsable de los asuntos financieros del llamado Ejército Nacional Libio, agrega.. Subraya que “Venezuela, asfixiada por sanciones estadounidenses y europeas, había convertido su oro en uno de los últimos activos líquidos del régimen de Nicolás Maduro. Para Haftar, que en ese momento acababa de sufrir derrotas militares decisivas en Trípoli y veía disminuir el apoyo de sus patrocinadores, ese oro representaba una tabla de salvación”.. El Falcon-900 de Haftar realizó vuelos repetidos entre Bengasi y Caracas en abril y junio de 2020. En el trayecto de regreso, el avión hacia escalas en África Occidental, particularmente en Conakry, Guinea, donde se cruzó con jets privados de empresas vinculadas a Emiratos Árabes Unidos (EAU). Paralelamente, otro Falcon-900 de la misma compañía realizó vuelos desde Libia hacia Suiza, primero a Basilea y luego a Ginebra, pocos días después de cada viaje a Venezuela”.. La empresa que coordino todo esto era una entidad con sede en los Emiratos y registrada en el paraíso fiscal de Aruba. Su propietario había sido condenado en 2008 en Suiza por lavado de dinero agravado, tras haber participado en el transporte ilegal de fondos y joyas entre África y Europa”.. El Falcon-900 tenía capacidad de transporte de 1,4 toneladas de oro por vuelo, un cargamento valorado en unos 70 millones de dólares. La hipótesis más sólida es que el metal salido de Venezuela fuese refinado en África posiblemente en Malí- antes de ser enviado a Dubai o Suiza, concluye.
Se trataba de eludir los controles financieros internacionales mediante vuelos de Falcon-900
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