Luis Enrique lo ha vuelto a hacer y está en la final de la Champions League por segunda temporada consecutiva. El PSG supo aguantar la ventaja de la ida en el infierno de Múnich y amenaza seriamente el récord del Real Madrid como el único equipo en ganar la competición dos años de forma consecutiva. Dembélé apagó nada más comenzar la fe del Bayern tras un contragolpe mortal liderado por Kvaratskhelia, mejor jugador del partido y ejemplo de lo que quiere el asturiano con su equipo. El equipo bávaro no bajó los brazos, pero solo Kane pudo marcar cuando ya era demasiado tarde.. El conjunto parisino supo resistir mostrando que no solo es un equipo brillante en ataque, sino también aplicado en defensa desde el primer hasta el último jugador. A ninguna estrella le molestó ponerse en mono de trabajo y correr como el que más para mantener una ventaja para hacer que el equipo sellara su billete a Budapest. Ahí se medirá al Arsenal de Arteta en un duelo de entrenadores españoles que han dejado su sello y revolucionado por completo sus equipos. El vigente campeón es el gran favorito y para entender su éxito hay que viajar dos veranos atrás.. Luis Enrique ya avisó. Parecía que el PSG había perdido su oportunidad de ser campeón de Europa tras caer en semifinales de 2024 ante el Borussia Dortmund y la posterior marcha de Kylian Mbappé, su gran estrella en ese momento, pero, lejos de mostrarse negativo, Luis Enrique advirtió que el PSG se iba a convertir en un equipo más peligroso desvelando la que es su clave en este momento como muestra cada partido y cada decisión que toma.. Esta frase en Movistar tras la salida de Mbappé resume su idea y el gran cambio que ha llevado al PSG a reinar en Europa: «Lo voy a mejorar el siguiente año sin ninguna duda. Porque el hecho de tener un jugador que se movía por donde él quería implica que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas, sin excepción». Cuando Luis Enrique llegó a París, el equipo había disputado tres semifinales en su historia, una cantidad que ya ha igualado en las tres temporadas que lleva en la ciudad del amor, dos con ellas con clasificación a la final.. El Balón de Oro: sustituido e implicado. El mejor ejemplo no son las palabras, sino los hechos y Luis Enrique lo demostró en el partido más importante de la temporada. El primer cambio del partido fue Dembélé, autor del gol del partido, gran estrella del conjunto francés y vigente Balón de Oro. El entrenador entendió que era lo mejor para su equipo en un momento que tenía que priorizar la defensa e hizo el cambio con casi media hora de partido por delante.. Puede parecer algo sorprendente, pero la estrella francesa se marchó animando a sus compañeros y saludando a su entrenador, sin molestarse pese a ser el Balón de Oro y tener que dejar el campo. Una situación difícil de ver en el fútbol actual, pero que demuestra como Luis Enrique tiene por completo el mando del PSG y su vestuario, con todos los jugadores subidos en su barco como también mostró el espectacular esfuerzo defensivo de Kvaratskhelia, autor de la asistencia, hasta el último segundo, especialmente desde la entrada de Davies.. Al Khelaifi ha encontrado a su líder. Quién le iba a decir a Al Khelaifi, presidente del PSG, que lo que buscó en Mbappé, Neymar o Messi lo iba a encontrar en Luis Enrique. El líder que necesitaba para su megaproyecto no estaba en el campo, sino en el banquillo. La llegada del asturiano le permitió encontrar la Champions que tanto dinero le ha costado y ahora se rinde a él: «Luis Enrique es una revolución en el fútbol, no solo en el PSG, sino en la historia del fútbol con lo que ha hecho y está haciendo: sus ideas y en lo que cree, realmente es el mejor entrenador del mundo».. El mandatario parisino ve al asturiano la clave del éxito actual: «Ficharlo como entrenador es una de las mejores, si no la mejor decisión que he tomado en los últimos 15 años del club». No se guardó ninguno halago tras la clasificación a la final de Budapest: «Es un entrenador fantástico, el mejor del mundo. Pero también como persona, es increíble. Cómo gestiona el día a día en el club, los jugadores, los medios, todo, es asombroso. Estoy muy orgulloso de tenerlo en el club».
El técnico asturiano ha revolucionado París y Al Khelaifi, su presidente, está rendido a su figura: «La mejor decisión que he tomado en los últimos 15 años del club. Es el mejor entrenador del mundo»
Luis Enrique lo ha vuelto a hacer y está en la final de la Champions League por segunda temporada consecutiva. El PSG supo aguantar la ventaja de la ida en el infierno de Múnich y amenaza seriamente el récord del Real Madrid como el único equipo en ganar la competición dos años de forma consecutiva. Dembélé apagó nada más comenzar la fe del Bayern tras un contragolpe mortal liderado por Kvaratskhelia, mejor jugador del partido y ejemplo de lo que quiere el asturiano con su equipo. El equipo bávaro no bajó los brazos, pero solo Kane pudo marcar cuando ya era demasiado tarde.. El conjunto parisino supo resistir mostrando que no solo es un equipo brillante en ataque, sino también aplicado en defensa desde el primer hasta el último jugador. A ninguna estrella le molestó ponerse en mono de trabajo y correr como el que más para mantener una ventaja para hacer que el equipo sellara su billete a Budapest. Ahí se medirá al Arsenal de Arteta en un duelo de entrenadores españoles que han dejado su sello y revolucionado por completo sus equipos. El vigente campeón es el gran favorito y para entender su éxito hay que viajar dos veranos atrás.. Luis Enrique ya avisó. Parecía que el PSG había perdido su oportunidad de ser campeón de Europa tras caer en semifinales de 2024 ante el Borussia Dortmund y la posterior marcha de Kylian Mbappé, su gran estrella en ese momento, pero, lejos de mostrarse negativo, Luis Enrique advirtió que el PSG se iba a convertir en un equipo más peligroso desvelando la que es su clave en este momento como muestra cada partido y cada decisión que toma.. Esta frase en Movistar tras la salida de Mbappé resume su idea y el gran cambio que ha llevado al PSG a reinar en Europa: «Lo voy a mejorar el siguiente año sin ninguna duda. Porque el hecho de tener un jugador que se movía por donde él quería implica que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas, sin excepción». Cuando Luis Enrique llegó a París, el equipo había disputado tres semifinales en su historia, una cantidad que ya ha igualado en las tres temporadas que lleva en la ciudad del amor, dos con ellas con clasificación a la final.. El Balón de Oro: sustituido e implicado. El mejor ejemplo no son las palabras, sino los hechos y Luis Enrique lo demostró en el partido más importante de la temporada. El primer cambio del partido fue Dembélé, autor del gol del partido, gran estrella del conjunto francés y vigente Balón de Oro. El entrenador entendió que era lo mejor para su equipo en un momento que tenía que priorizar la defensa e hizo el cambio con casi media hora de partido por delante.. Puede parecer algo sorprendente, pero la estrella francesa se marchó animando a sus compañeros y saludando a su entrenador, sin molestarse pese a ser el Balón de Oro y tener que dejar el campo. Una situación difícil de ver en el fútbol actual, pero que demuestra como Luis Enrique tiene por completo el mando del PSG y su vestuario, con todos los jugadores subidos en su barco como también mostró el espectacular esfuerzo defensivo de Kvaratskhelia, autor de la asistencia, hasta el último segundo, especialmente desde la entrada de Davies.. Al Khelaifi ha encontrado a su líder. Quién le iba a decir a Al Khelaifi, presidente del PSG, que lo que buscó en Mbappé, Neymar o Messi lo iba a encontrar en Luis Enrique. El líder que necesitaba para su megaproyecto no estaba en el campo, sino en el banquillo. La llegada del asturiano le permitió encontrar la Champions que tanto dinero le ha costado y ahora se rinde a él: «Luis Enrique es una revolución en el fútbol, no solo en el PSG, sino en la historia del fútbol con lo que ha hecho y está haciendo: sus ideas y en lo que cree, realmente es el mejor entrenador del mundo».. El mandatario parisino ve al asturiano la clave del éxito actual: «Ficharlo como entrenador es una de las mejores, si no la mejor decisión que he tomado en los últimos 15 años del club». No se guardó ninguno halago tras la clasificación a la final de Budapest: «Es un entrenador fantástico, el mejor del mundo. Pero también como persona, es increíble. Cómo gestiona el día a día en el club, los jugadores, los medios, todo, es asombroso. Estoy muy orgulloso de tenerlo en el club».
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